Hoy, en el Sadar, se palpaba que había algo más de tres puntos en juego, parecía que algo bueno iba a suceder, David García volvía al centro de la zaga y por lo tanto, Urban acertaba no sacando a Cadamuro como se presumía. Por fin hemos alineado a dos hombres más verticales como Roberto Torres y Cedrick, y de una maldita vez no hemos jugado con tres nueves perdidos.
Todo estaba en orden antes de empezar el partido, Luis Sabalza se sentaba por primera vez como Presidente en el palco presidencial, y la única puntilla que podía salir a la luz era la posición de Sisi como lateral izquierdo o la presencia prematura de Cedrick.
Arrancó el partido, y saltó un Osasuna entregado, guerrero y batallador que llegó al área provocando un penalti que el colegiado no quiso ver y marcó el primer gol, nada más y nada menos, que en el minuto 3. Tras un saque de esquina y un pase vertical de Raoul Loé, Nekounam con fe y calidad empujaba el balón al palo derecho de Javi Varas.
Este mismo hombre, Javad Nekounam, comandó al equipo y tiró de oficio, pundonor y sostuvo al bloque, cosa que le hemos visto en pocos partidos, junto a un Raoul Loé omnipresente cuando los vallisoletanos más intimidaban la portería de Santamaría.
Conforme pasaban los minutos hemos sido testigos del sabor dulce que nos regaló este domingo protagonizado por la contundencia de David, las ganas y el desborde de Sisi, el rigor táctico de Raoul Loé, las maravillas de Nekounam y el oficio de un perro viejo inteligente como Nino. Antes de terminar con la radiografía del partido, resaltar que Sisi hizo daño mostrándose como extremo, consiguiendo marear a Carlos Peña, en la segunda mitad, y que en la primera parte mostró sus carencias como lateral. Y en segundo lugar, destacar la presencia de dos capitanes, uno con brazalete y sin liderazgo, y otro sin brazalete y con liderazgo. ¿Veremos en Las Palmas la pareja David-Vujadinovic? ¿Lo de hoy va a tener visos de continuidad? Espero que no se trate de un espejísmo como el vivido contra el Girona.
Finalmente, el partido no nos pudo proporcionar únicamente un sabor dulce sino también un sabor amargo inherente a la figura de Jan Urban. Y con esto me remito al gesto significativo al término del encuentro en la entrada al túnel de vestuarios. ¿Diciendo gracias o diciendo adiós? Tal vez, y digo tal vez, porque estoy confuso, creo que hay que esperar a después del mercado invernal. No tomemos decisiones precipitadas que puedan resultar amargas. Aún tenemos tiempo para todo, cómo bien ha dicho Rubí, entrenador del Valladolid, en rueda de prensa.
Señores rojillos, contento por la dulce y trabajada victoria pero contenido por la dramática situación que rodea a un hombre que dio, da y dará todo por Osasuna, Jan Urban.
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