Osasuna se quedó sin cobertura desde que se montó en el avión. Cuando no puedes ganar, es importante no perder. El Tenerife es un equipo que a lo largo de las jornadas limitaba su juego a reforzar el centro del campo con un doble pivote fuerte y chicharreros alrededor como Juan Carlos o Aitor Sanz que se encargaban de recuperar en campo contrario y llevar a cabo transiciones ofensivas rápidas. Su posicionamiento medio ni mucho menos era ofensivo quedando muchas veces Malbasic como único hombre sobrepasando el centro del campo -ayer hasta cuatro jugadores más acompañando al delantero-. Por esta razón, ayer fue un partido para ser atrevidos, pero sin Fran y sin Roberto las herramientas se complican. ¿Pudo Diego plantear otra propuesta más creativa?
Ilógico. Así quiero empezar mi explicación. Un doble pivote meramente defensivo formado por Arzura y Fausto requería de un jugador polivalente y con libertad por delante para nutrir de balones a las bandas y al delantero. Sí, estoy dibujando un 4-2-3-1. ¿De qué sirve jugar con dos hombres adelantados si el rival sin oposición y con superioridad va a superar la línea fácil? Osasuna ha jugado con nueve jugadores todo el partido con un posicionamiento medio muy retrasado. El agujero entre el doble pivote y los delanteros no solo impedía avanzar a Osasuna, sino que permitía superar líneas de presión al Tenerife sin sudar y más teniendo a sus dos delanteros continuamente cayéndose a los laterales para producir más opciones en ataque. Quique, David y Miguel de las Cuevas se intercambiaban las posiciones y cuando este último jugaba por dentro parecía que el centro del campo respiraba. Sin embargo, el problema de raíz imperaba con dos hombres arriba, bien punta e interior, o bien dos puntas.
La entrada de Unai por un Mateo inservible ante la ausencia de amplitud de campo posibilitaba la fijación de tres jugadores por el medio con el fin de contradecir a la superioridad del Tenerife. No funcionó del todo porque los dos hombres seguían arriba. Xisco provocó una nueva forma de jugar y la entrada de Lucas Torró potenció la creatividad. Fue en ese momento en el que los sandwiches plastificados del avión se cayeron por la ventana y la cobertura parecía que recuperaba alguna barra. La primera jugada y ocasión de Osasuna llegó al segundo de entrar Lucas, pero aún así seguían Xisco y David arriba plasmando un 5-3-2 que tampoco proporcionaba llamadas nítidas a bordo. Como digo, un error de propuesta que diferencia este empate de los dos anteriores en los que el factor “adversidad” fue el presidente. El cambio de sistema sí dio algo positivo a Osasuna por banda izquierda. Con Lucas en el campo, tanto Fausto como Miguel se liberaron y las caídas a banda permitieron desdoblamientos con Carlos Clerc. Ahí Osasuna creó peligro, pero la propuesta equivocada limitó todo el partido y únicamente sirvió para certificar que este equipo parece invencible. No es poco. Por cierto, hablando de otro tipo de caídas. Sin Lucas Torró el equipo no gana rechaces en el centro del campo y en este punto Osasuna también facilitó el juego del rival.
Señores rojillos, sin cobertura y sin conexión entre el doble pivote y los delanteros. La mejor propuesta hubiera sido con un único piloto y un buen copiloto por detrás. El punto es valioso, a pesar de lo que he expuesto, y creo que el equipo sale fortalecido y ampliado en cuanto a jugadores que pueden plantar cara como Fausto Tienza. Diego puede aplicar lo que mejor le parezca, y Osasuna compite. Ante un fallo de niño en Zaragoza, la adversidad conjunta ante el Barça B y el error de propuesta en la isla, el equipo sigue sin perder. Se han visitado campos como la Romareda, el Helidoro, Vallecas o el Carranza. Pues oye, ocho de doce. Próxima parada, Granada.
domingo, 29 de octubre de 2017
viernes, 20 de octubre de 2017
En contra de todo
La adversidad se está poniendo de moda y este factor me preocupa porque se puede perder un buen saco de puntos por el camino. La bicicleta rojilla tiene las alforjas bien puestas, pero, últimamente, la suerte no le sonríe como se merece. Dos palos y balones corriendo a sprint por la línea de gol rival. La izquierda está activa, pero la derecha no termina de asentarse. Quique como fórmula de excedencia ante un Mateo y un Sebas que no terminan de garantizarse su vuelta a la plaza en banda. ¿El punto encalla a Osasuna o le hace fuerte?
La disposición del Barça fue la esperada, pero los agentes externos no acompañaron a certificar una correcta aplicación del análisis. Circunstancias desfavorables a tortazos en todos los sentidos. Los laterales de Gerard fueron ofensivos, y más aún en la segunda parte con superioridad numérica y con el desplazamiento de Costas al centro y la entrada de Tarin -lateral derecho valiente y eficiente cuando no tiene oposición-. La presión alta y las líneas adelantadas se vieron, pero sí que es verdad que Cucurella, su lateral izquierdo, fue menos ofensivo de lo habitual. Osasuna salió como debió hacerlo. Líneas juntas con pasos al frente de Fran Mérida y Roberto Torres cayendo hacia el interior y la “multialternativa” con los cambios de posición de Quique y David por la derecha. Xisco volvió a ser el delantero centro que fija a los centrales y prácticamente la segunda línea de tres del Barça B no gozó de ayudas. La constante de los de Gerard era crear superioridad con el portero, abrir campo con los laterales e invitar a Osasuna a pecar de ingenuo y buscar sus espaldas. A veces, lo consiguieron, pero creo que el error mayúsculo no estuvo en el inicio, sino cuando Aleñá o Arnáiz reciben y no tienen oposición por una mala colocación del doble pivote y la pasividad de los centrales, Oier jugó muy retrasado. No obstante, con Lucas Torró el planteamiento hubiera sido otro, sobretodo en lo posicional.
Arzura estuvo mal posicionado a lo largo de todo el partido. No es un centrocampista posicional, aunque a veces lo lleve a cabo con soltura y decisión. Los dos goles en contra surgen a raíz de una jugada que nace tras una recuperación de balón en campo contrario y conducción exquisita de Arnáiz. Osasuna no supo anticiparse. Nadie colapsó las entradas del jugador del Barça B. Este era su objetivo, recuperación y salida rápida. A pesar de que lo consiguieron en dos ocasiones, Osasuna, hasta ese momento, pudo desbordar y anular la alta posición media rival y, a mi modo de ver, no pudieron jugar tan adelantados como están acostumbrados. La lectura de Diego fue inteligente, pero sí que le pongo el “pero” de las raíces de los goles que ya he comentado y el continuo partido de ida y vuelta que se debió evitar por la velocidad del rival en campo contrario.
Al margen de estos apuntes, el punto tiene el mérito que se merece por múltiples razones. En primer lugar, la ausencia de Lucas Torró para este partido era un socavón para Diego. El partido pertenecía a un único dueño capaz de balancear las situaciones de juego. El desarrollo era más del “estilo Lucas”. Faltó lo posicional, la tranquilidad para sacar el balón limpio, el criterio a la hora de abrir y el equilibrio pausado que pudo frenar la velocidad que citaba anteriormente. No estoy afirmando que la amplitud de campo o que las aperturas hacia afuera fueran incorrectas, sino que faltó en ocasiones el minuto y segundo en la toma de decisiones. En segundo lugar, el marcador. En tercer lugar, la expulsión de Fran que obligaba a introducir a un Fausto que demostró más que Arzura en media hora. Y por último, un arbitraje como hacía tiempo que no recordaba. A mí, personalmente, solo me apasiona explicar el fútbol y tratar de acercar mis reflexiones acerca de lo que veo y analizo. No obstante, la puntilla final de preguntar por qué no salía Osasuna de inmediato mientras aplaudía a la afición, me hirió lo más hondo.
Señores rojillos, Osasuna, en contra de todo, se despide de El Sadar y, todavía, en el liderato. Lo positivo es que hay muchos enfrentamientos directos entre rivales que se sitúan en la parte alta de la tabla. No obstante, Osasuna se presentará en Tenerife con todo en contra de nuevo. Lucas, Fran y Roberto son bajas seguras y, por lo tanto, el fútbol se diluye. Espero que Fausto esté disponible para fornar con Arzura y confiar en la magia de la mediapunta y de las bandas. Siempre quedará la alternativa de jugar con tres centrales y dos carrileros en forma de 3-4-1-2. En fin, lo de la isla ya es otra historia, bucaneros. ¿Nos traemos unos chicharros para Pamplona?
La disposición del Barça fue la esperada, pero los agentes externos no acompañaron a certificar una correcta aplicación del análisis. Circunstancias desfavorables a tortazos en todos los sentidos. Los laterales de Gerard fueron ofensivos, y más aún en la segunda parte con superioridad numérica y con el desplazamiento de Costas al centro y la entrada de Tarin -lateral derecho valiente y eficiente cuando no tiene oposición-. La presión alta y las líneas adelantadas se vieron, pero sí que es verdad que Cucurella, su lateral izquierdo, fue menos ofensivo de lo habitual. Osasuna salió como debió hacerlo. Líneas juntas con pasos al frente de Fran Mérida y Roberto Torres cayendo hacia el interior y la “multialternativa” con los cambios de posición de Quique y David por la derecha. Xisco volvió a ser el delantero centro que fija a los centrales y prácticamente la segunda línea de tres del Barça B no gozó de ayudas. La constante de los de Gerard era crear superioridad con el portero, abrir campo con los laterales e invitar a Osasuna a pecar de ingenuo y buscar sus espaldas. A veces, lo consiguieron, pero creo que el error mayúsculo no estuvo en el inicio, sino cuando Aleñá o Arnáiz reciben y no tienen oposición por una mala colocación del doble pivote y la pasividad de los centrales, Oier jugó muy retrasado. No obstante, con Lucas Torró el planteamiento hubiera sido otro, sobretodo en lo posicional.
Arzura estuvo mal posicionado a lo largo de todo el partido. No es un centrocampista posicional, aunque a veces lo lleve a cabo con soltura y decisión. Los dos goles en contra surgen a raíz de una jugada que nace tras una recuperación de balón en campo contrario y conducción exquisita de Arnáiz. Osasuna no supo anticiparse. Nadie colapsó las entradas del jugador del Barça B. Este era su objetivo, recuperación y salida rápida. A pesar de que lo consiguieron en dos ocasiones, Osasuna, hasta ese momento, pudo desbordar y anular la alta posición media rival y, a mi modo de ver, no pudieron jugar tan adelantados como están acostumbrados. La lectura de Diego fue inteligente, pero sí que le pongo el “pero” de las raíces de los goles que ya he comentado y el continuo partido de ida y vuelta que se debió evitar por la velocidad del rival en campo contrario.
Al margen de estos apuntes, el punto tiene el mérito que se merece por múltiples razones. En primer lugar, la ausencia de Lucas Torró para este partido era un socavón para Diego. El partido pertenecía a un único dueño capaz de balancear las situaciones de juego. El desarrollo era más del “estilo Lucas”. Faltó lo posicional, la tranquilidad para sacar el balón limpio, el criterio a la hora de abrir y el equilibrio pausado que pudo frenar la velocidad que citaba anteriormente. No estoy afirmando que la amplitud de campo o que las aperturas hacia afuera fueran incorrectas, sino que faltó en ocasiones el minuto y segundo en la toma de decisiones. En segundo lugar, el marcador. En tercer lugar, la expulsión de Fran que obligaba a introducir a un Fausto que demostró más que Arzura en media hora. Y por último, un arbitraje como hacía tiempo que no recordaba. A mí, personalmente, solo me apasiona explicar el fútbol y tratar de acercar mis reflexiones acerca de lo que veo y analizo. No obstante, la puntilla final de preguntar por qué no salía Osasuna de inmediato mientras aplaudía a la afición, me hirió lo más hondo.
Señores rojillos, Osasuna, en contra de todo, se despide de El Sadar y, todavía, en el liderato. Lo positivo es que hay muchos enfrentamientos directos entre rivales que se sitúan en la parte alta de la tabla. No obstante, Osasuna se presentará en Tenerife con todo en contra de nuevo. Lucas, Fran y Roberto son bajas seguras y, por lo tanto, el fútbol se diluye. Espero que Fausto esté disponible para fornar con Arzura y confiar en la magia de la mediapunta y de las bandas. Siempre quedará la alternativa de jugar con tres centrales y dos carrileros en forma de 3-4-1-2. En fin, lo de la isla ya es otra historia, bucaneros. ¿Nos traemos unos chicharros para Pamplona?
domingo, 15 de octubre de 2017
Señor líder
Un monstruo viene a vernos. Osasuna, hace dos temporadas, cuando gozaba de su particular liderato, la cuestion caprichosa no era otra que la de si el equipo de Martín era primero o verdadero líder. Hoy, tras el partido en La Romareda y la gestión impoluta en todos los aspectos de Osasuna, no tengo dudas de que el equipo de Diego es un señor líder. Dejando de lado el trabalenguas, esté quién esté sobre el verde da la cara. El vendaval es montruoso y todo en un escenario hostil, ante un Real Zaragoza en racha y con el handicap de la lesión temprana de Lucas Torró justo después de ejecutar dos cambios. Lo más reseñable es que este equipo no gana con la misma fórmula, pero sí tiene las ideas claras. El trabajo de la pretemporada y de los entrenamientos tiene sus frutos y el sabor sobrepasa la ilusión. La ilusión es tan importante como el ser justos y por eso quiero acordarme de Pepe Conde y de su gran labor en el campo de la preparación física.
Un rival parecido en cuanto a conceptos de amplitud de campo, posesión y variantes posibles (4-3-3 en Lorca con Ros, Guti y Zapater en la media o 4-2-3-1 ante el Numancia con distinto doble pivote y cambiante línea de tres por detrás de Borja Iglesias). Natxo González sabe lo que tiene, al igual que Diego, y conoce bien la Segunda División. Su postgrado en Reus le permite formar un doble pivote duro formado por un Eguaras más conservador y un Zapater más equilibrado. Este doble pivote dificultó el juego fluido de Lucas, Fran Mérida y Torres. Prueba de ello, Osasuna únicamente tuvo diez minutos de tranquilidad en el juego. Más tarde, la secuencia fue simple. Fútbol a tortazos entre dos equipos con un nivelazo futbolístico. Sebas Coris volvió a estar perdido y nunca consiguió calentar más de lo debido una zona concreta del campo. Tres señores centrales para dos posiciones y Diego ha encontrado en estos tres partidos consecutivos la salida perfecta para su respiración particular. Por fin puede llamar a un central que le encanta. Unai García y Oier muerden y se mastican la pareja de centrales. Un dato que clarifica su gran partido es el noventa por ciento de acierto en los pases en la salida de balón. Descomunales los dos que hacen olvidar a un “overbooking” tremendo de centrales. Muchos acabarán en el olvido. Lógico y normal. ¿Volverá Aridane al once?
La posición de Roberto Torres por la izquierda parece que se consolida y el triángulo que se forma junto a los dos pivotes e, incluso, una forma menos homogénea con las caídas de Quique y David en busca de comida posibilitan el vértigo de Osasuna. Una mención especial merecen Xisco y Arzura. El primero por su desmesurado juego de espaldas y su continuo “creer” en el crear ocasiones de gol. El segundo por su posicionamiento impecable y por su “querer” en ocupar campo y ser distribuidor al mismo tiempo. Terrible banquillo el de Osasuna e inmejorable calidad de equipo. En estos verbos descansa el equipo de Diego, en el “creer” y en el “querer”, dos verbos que impiden el desprogreso y evidencian los pasos al frente en seco. No se le puede pedir más a un Osasuna que tuvo que luchar contra la rapidez de decisiones de Guti o Pombo en la segunda parte, o con los desbordes de Febas y de Buff en la primera. Estoy contento porque hoy Oier nos da más que un punto, nos da la estabilidad, la creencia ante el trabajo y la superación ante una adversidad maña que luchará por estar en lo más alto de Segunda.
Señores rojillos, monstruosa declaración de intenciones de un equipo que viste de etiqueta en bloque y no individualmente. Osasuna aglutina jugadores en el centro del campo buscando la rapidez a través de la simplicidad, y sus posicionamientos provocan una figura difícil de superar, sobretodo las de los centrales, Lucas y Quique. Cuando el balón no rueda por el suelo por mérito del rival, Diego se puede permitir un juego más directo con Xisco de referencia y también surte efecto. Cuando el rival quiere jugar al estilo “Rayo Vallecano”, Diego puede permitirse esperar al rival y apuntillar. Cada uno con sus cualidades aporta y hace más competitivo al equipo. En definitiva, Osasuna puede salir por donde quiera siempre y cuando siga creyendo y queriendo. Termina una semana durísima con siete puntos de nueve. Señores de Segunda, dejen pasar al Señor líder.
Un rival parecido en cuanto a conceptos de amplitud de campo, posesión y variantes posibles (4-3-3 en Lorca con Ros, Guti y Zapater en la media o 4-2-3-1 ante el Numancia con distinto doble pivote y cambiante línea de tres por detrás de Borja Iglesias). Natxo González sabe lo que tiene, al igual que Diego, y conoce bien la Segunda División. Su postgrado en Reus le permite formar un doble pivote duro formado por un Eguaras más conservador y un Zapater más equilibrado. Este doble pivote dificultó el juego fluido de Lucas, Fran Mérida y Torres. Prueba de ello, Osasuna únicamente tuvo diez minutos de tranquilidad en el juego. Más tarde, la secuencia fue simple. Fútbol a tortazos entre dos equipos con un nivelazo futbolístico. Sebas Coris volvió a estar perdido y nunca consiguió calentar más de lo debido una zona concreta del campo. Tres señores centrales para dos posiciones y Diego ha encontrado en estos tres partidos consecutivos la salida perfecta para su respiración particular. Por fin puede llamar a un central que le encanta. Unai García y Oier muerden y se mastican la pareja de centrales. Un dato que clarifica su gran partido es el noventa por ciento de acierto en los pases en la salida de balón. Descomunales los dos que hacen olvidar a un “overbooking” tremendo de centrales. Muchos acabarán en el olvido. Lógico y normal. ¿Volverá Aridane al once?
La posición de Roberto Torres por la izquierda parece que se consolida y el triángulo que se forma junto a los dos pivotes e, incluso, una forma menos homogénea con las caídas de Quique y David en busca de comida posibilitan el vértigo de Osasuna. Una mención especial merecen Xisco y Arzura. El primero por su desmesurado juego de espaldas y su continuo “creer” en el crear ocasiones de gol. El segundo por su posicionamiento impecable y por su “querer” en ocupar campo y ser distribuidor al mismo tiempo. Terrible banquillo el de Osasuna e inmejorable calidad de equipo. En estos verbos descansa el equipo de Diego, en el “creer” y en el “querer”, dos verbos que impiden el desprogreso y evidencian los pasos al frente en seco. No se le puede pedir más a un Osasuna que tuvo que luchar contra la rapidez de decisiones de Guti o Pombo en la segunda parte, o con los desbordes de Febas y de Buff en la primera. Estoy contento porque hoy Oier nos da más que un punto, nos da la estabilidad, la creencia ante el trabajo y la superación ante una adversidad maña que luchará por estar en lo más alto de Segunda.
Señores rojillos, monstruosa declaración de intenciones de un equipo que viste de etiqueta en bloque y no individualmente. Osasuna aglutina jugadores en el centro del campo buscando la rapidez a través de la simplicidad, y sus posicionamientos provocan una figura difícil de superar, sobretodo las de los centrales, Lucas y Quique. Cuando el balón no rueda por el suelo por mérito del rival, Diego se puede permitir un juego más directo con Xisco de referencia y también surte efecto. Cuando el rival quiere jugar al estilo “Rayo Vallecano”, Diego puede permitirse esperar al rival y apuntillar. Cada uno con sus cualidades aporta y hace más competitivo al equipo. En definitiva, Osasuna puede salir por donde quiera siempre y cuando siga creyendo y queriendo. Termina una semana durísima con siete puntos de nueve. Señores de Segunda, dejen pasar al Señor líder.
lunes, 9 de octubre de 2017
Pijotada de líder
Atardecer en Sanlúcar, Sanlúcar la marinera, la de los tentadores vinos, Sanlúcar, de Barrameda. El barquito de Diego navega deprisa, rodeado de gaviotas implicadas, con un vaivén característico, golpeado por las olas de Segunda. Parece ser que Osasuna no fue a Cádiz de vacaciones. Osasuna se encontró con las espinas y la mala fritura, pero era de esperar que Cervera sin su pivote titular, José Mari, no iba a proponer fútbol ante un equipo con capacidad creadora con hombres como Fran Mérida y Roberto Torres. El doble pivote Garrido y Abdullah impidieron progresar. Su idea fue simple, tan simple que a veces se reducía al “anti fútbol” que tan poco nos gusta. La verdad es que en Segunda División este tipo de partidos son “habituales”, pero no normales. A mi modo de ver, lo normal son los partidos de esperar al fallo del rival y salir al contraataque o aprovechar una acción a balón parado -Osasuna en Vallecas-. Cuestión de gustos y de percepciones.
No dudo de que la idea de Cervera fue esta última y más teniendo a Rubén Cruz por delante del doble pivote para que tras recuperación poder decidir más rápido. La realidad fue un buen estudio por parte del rival con un centro del campo poblado y la renuncia a un delantero centro con el fin de impedir protagonismo a Osasuna. Esto es la realidad, pero la cruda realidad es que, ahora, en muchos campos nos encontraremos este planteamiento. Osasuna crece y gana credenciales. Seiscientos noventa y tres días después vuelve a ser líder y coincide con la vuelta del mejor Oier, un jugador que tal vez era menos polivalente de lo que se creía. Esta creencia le perjudicó a él y también a todos los que escuchábamos de manera continua ese adjetivo calificativo. Oier es central y junto a Aridane la solvencia está asegurada. Arzura no es Torró y, tal vez, fue por este motivo por el que no se ganaron tantos balones aéreos o se recuperó menos. Fran Mérida no podía solo y, bajo mi punto de vista, me hubiera gustado ver a Fausto en el doble pivote. Me explico. Diego ya sabía que iba a ser complicado tener el control ante un equipo que busca la capacidad organizativa junto a la presión para recuperar y salir a la contra. Por esta razón, y sin Lucas, creo que Fausto es un jugador que proporciona más criterio y salida de balón que Arzura. En un factor tan importante como es el posicionamiento no me reivindico, pero sí en la capacidad de dar un paso más. Atardecer en Sanlúcar, un alucinante espectáculo, un tesoro nostálgico y enigmático que los rojillos ya no recordábamos.
Señores rojillos, pijotas, acedías, coquinas, tortillitas de camarones, un sabroso pez de roca y un fino Chiclanero para Sergio Herrera. Increíbles fueron sus paradas a tres penaltis que ponen en evidencia lo importante que es tener un buen portero en Segunda División. El portero te puede dar la vida, pero también te la puede quitar. Recuerdos de dos años atrás, afluyen a mi cabeza, mientras un lejano juanelo regresa ayudado por la marea. Y sin ir más lejos, me remito a los penaltis en contra que paró Nauzet y, en concreto, el que paró en El Sadar contra la Ponferradina para mantener el punto y seguir soñando. De fútbol poco más se puede decir, porque no hubo. Pero sí, al menos, citar que Roberto Torres aparenta estar más cómodo por la izquierda y que Xisco cada vez que entra marca golazos. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con Osasuna y que no cantaba los goles con tanta alegría. Me van a echar del vecindario. Eso sí, prefiero que me eche mi vecino a que me eche Martín con su nuevo Albacete.
No dudo de que la idea de Cervera fue esta última y más teniendo a Rubén Cruz por delante del doble pivote para que tras recuperación poder decidir más rápido. La realidad fue un buen estudio por parte del rival con un centro del campo poblado y la renuncia a un delantero centro con el fin de impedir protagonismo a Osasuna. Esto es la realidad, pero la cruda realidad es que, ahora, en muchos campos nos encontraremos este planteamiento. Osasuna crece y gana credenciales. Seiscientos noventa y tres días después vuelve a ser líder y coincide con la vuelta del mejor Oier, un jugador que tal vez era menos polivalente de lo que se creía. Esta creencia le perjudicó a él y también a todos los que escuchábamos de manera continua ese adjetivo calificativo. Oier es central y junto a Aridane la solvencia está asegurada. Arzura no es Torró y, tal vez, fue por este motivo por el que no se ganaron tantos balones aéreos o se recuperó menos. Fran Mérida no podía solo y, bajo mi punto de vista, me hubiera gustado ver a Fausto en el doble pivote. Me explico. Diego ya sabía que iba a ser complicado tener el control ante un equipo que busca la capacidad organizativa junto a la presión para recuperar y salir a la contra. Por esta razón, y sin Lucas, creo que Fausto es un jugador que proporciona más criterio y salida de balón que Arzura. En un factor tan importante como es el posicionamiento no me reivindico, pero sí en la capacidad de dar un paso más. Atardecer en Sanlúcar, un alucinante espectáculo, un tesoro nostálgico y enigmático que los rojillos ya no recordábamos.
Señores rojillos, pijotas, acedías, coquinas, tortillitas de camarones, un sabroso pez de roca y un fino Chiclanero para Sergio Herrera. Increíbles fueron sus paradas a tres penaltis que ponen en evidencia lo importante que es tener un buen portero en Segunda División. El portero te puede dar la vida, pero también te la puede quitar. Recuerdos de dos años atrás, afluyen a mi cabeza, mientras un lejano juanelo regresa ayudado por la marea. Y sin ir más lejos, me remito a los penaltis en contra que paró Nauzet y, en concreto, el que paró en El Sadar contra la Ponferradina para mantener el punto y seguir soñando. De fútbol poco más se puede decir, porque no hubo. Pero sí, al menos, citar que Roberto Torres aparenta estar más cómodo por la izquierda y que Xisco cada vez que entra marca golazos. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con Osasuna y que no cantaba los goles con tanta alegría. Me van a echar del vecindario. Eso sí, prefiero que me eche mi vecino a que me eche Martín con su nuevo Albacete.
lunes, 2 de octubre de 2017
Mejor con el del medio
Sí, así empiezo, con mi título personal de abanderado, "mejor con el del medio". Osasuna tenía que decidirse de una vez si iba a optar por el protagonismo férreo o por el disimulado, al menos, para jugar en El Sadar. Incalificable diversidad de partidos e incontables ideas de juego sepultadas en el "quasi-sistema de todos los días", pero con una especia nueva. Un 4-4-2 que se inclinaba hacia la derecha por la gran labor de equilibrio ofensiva y defensiva de Carlos Clerc. Aquí radica la virtud y el potencial de un entrenador. La capacidad de modificar un estilo propio de un sistema no es sencillo y más otorgando las necesidades de cada uno. Ante el Sporting se consiguió y el sistema de cabecera de Paco Herrera, poblado con hombres de centro del campo -Moi Gómez, Rubén García, Carmona y Álex López- y no con extremos por delante del mayor recuperador de Segunda, Sergio Álvarez, se ahogó en un vaso de agua.
El 4-4-2, para mí, fue lo más parecido a un 4-1-4-1 con Roberto, Fran, Quique y Sebas entre Lucas y David. Osasuna dejó de lado "la mentira" y se asentó en el protagonismo que tan dificil aplicación tiene en Segunda. El paso al frente rompió la media sportinguista por mérito, no por demérito. La única cruzada en forma de acertijo por descubrir es si esta idea es la apropiada también para fuera de casa. La mejora defensiva ha convertido a Osasuna en el segundo equipo menos goleado y Diego ha conseguido que Fran y Roberto convivan juntos e, incluso, ha dejado entrever que puede darse una simbiosis en vez de una separación radical. La posición de Carlos Clerc fue determinante para liberar a Roberto y así internarse desde banda izquierda para juntarse con Fran Mérida en la proyección ofensiva. La libertad y el derecho a explotar de Roberto Torres elevó tan alto a Osasuna que hasta Sebas Coris, quisiera o no, tenía que desmarcarse por banda, ampliar el campo y provocar un abanico de posibilidades mayor. Stefan Scepovic siempre cerraba la salida de balón de Aridane para que fuera Oier quién tuviera la iniciativa, pero este factor construyó un Lucas Torró más omnipotente y fue el timón de un grandísimo Osasuna. El ex del Oviedo bajó a recibir, recuperó, cortó y construyó, solo le faltó el gol, pero jugando de pivote defensivo con Mérida y Roberto por delante no es sencillo llegar y, aún así, lo llevó a cabo. Lo dicho, mejor con el del medio.
Quique es nuestro nuevo aguador, algo que la temporada pasada no tuvimos y si, tal vez, no trabajara tanto, su acierto de cara a portería sería mayor. No obstante, prefiero la capacidad de maniobra, el dinamismo y las variantes que da al equipo. Juega y hace jugar. En cuanto a Lillo, sé que muchos piensan que Aitor puede proporcionar las mismas características al equipo, pero el partido del ex del Sporting es realmente bueno sacrificándose en defensa y arreglando la vida a Oier abriendo el campo. Ya saben ustedes que, personalmente, me gustaría ver a Aitor en su posición, pero es injusto criticar su buen trabajo considerando aleatoriamente que es un tapón para la cantera. Relativo. Osasuna es un grupo y Diego lo dejó claro en rueda de prensa. Las piñas de cada jornada colorean la piel de gallina y el caso de David Rodríguez o la convocatoria de Barja dejan claro uno de los propósitos de Diego.
Señores rojillos, mejor con el del medio, pero ya ven que el señor del lateral izquierdo contribuyó a un desglose mayúsculo de un sistema repetitivo de Diego. Nada que achacar y nada que criticar. Este es el camino, pero tal vez haya que tirar las piedras creando curvas alternativas para cuando Osasuna juegue fuera de casa. Y más, para cuando "el del medio" no esté como ocurrirá en Cádiz por acumulación de tarjetas. Punto a corregir.
El 4-4-2, para mí, fue lo más parecido a un 4-1-4-1 con Roberto, Fran, Quique y Sebas entre Lucas y David. Osasuna dejó de lado "la mentira" y se asentó en el protagonismo que tan dificil aplicación tiene en Segunda. El paso al frente rompió la media sportinguista por mérito, no por demérito. La única cruzada en forma de acertijo por descubrir es si esta idea es la apropiada también para fuera de casa. La mejora defensiva ha convertido a Osasuna en el segundo equipo menos goleado y Diego ha conseguido que Fran y Roberto convivan juntos e, incluso, ha dejado entrever que puede darse una simbiosis en vez de una separación radical. La posición de Carlos Clerc fue determinante para liberar a Roberto y así internarse desde banda izquierda para juntarse con Fran Mérida en la proyección ofensiva. La libertad y el derecho a explotar de Roberto Torres elevó tan alto a Osasuna que hasta Sebas Coris, quisiera o no, tenía que desmarcarse por banda, ampliar el campo y provocar un abanico de posibilidades mayor. Stefan Scepovic siempre cerraba la salida de balón de Aridane para que fuera Oier quién tuviera la iniciativa, pero este factor construyó un Lucas Torró más omnipotente y fue el timón de un grandísimo Osasuna. El ex del Oviedo bajó a recibir, recuperó, cortó y construyó, solo le faltó el gol, pero jugando de pivote defensivo con Mérida y Roberto por delante no es sencillo llegar y, aún así, lo llevó a cabo. Lo dicho, mejor con el del medio.
Quique es nuestro nuevo aguador, algo que la temporada pasada no tuvimos y si, tal vez, no trabajara tanto, su acierto de cara a portería sería mayor. No obstante, prefiero la capacidad de maniobra, el dinamismo y las variantes que da al equipo. Juega y hace jugar. En cuanto a Lillo, sé que muchos piensan que Aitor puede proporcionar las mismas características al equipo, pero el partido del ex del Sporting es realmente bueno sacrificándose en defensa y arreglando la vida a Oier abriendo el campo. Ya saben ustedes que, personalmente, me gustaría ver a Aitor en su posición, pero es injusto criticar su buen trabajo considerando aleatoriamente que es un tapón para la cantera. Relativo. Osasuna es un grupo y Diego lo dejó claro en rueda de prensa. Las piñas de cada jornada colorean la piel de gallina y el caso de David Rodríguez o la convocatoria de Barja dejan claro uno de los propósitos de Diego.
Señores rojillos, mejor con el del medio, pero ya ven que el señor del lateral izquierdo contribuyó a un desglose mayúsculo de un sistema repetitivo de Diego. Nada que achacar y nada que criticar. Este es el camino, pero tal vez haya que tirar las piedras creando curvas alternativas para cuando Osasuna juegue fuera de casa. Y más, para cuando "el del medio" no esté como ocurrirá en Cádiz por acumulación de tarjetas. Punto a corregir.
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