Atardecer en Sanlúcar, Sanlúcar la marinera, la de los tentadores vinos, Sanlúcar, de Barrameda. El barquito de Diego navega deprisa, rodeado de gaviotas implicadas, con un vaivén característico, golpeado por las olas de Segunda. Parece ser que Osasuna no fue a Cádiz de vacaciones. Osasuna se encontró con las espinas y la mala fritura, pero era de esperar que Cervera sin su pivote titular, José Mari, no iba a proponer fútbol ante un equipo con capacidad creadora con hombres como Fran Mérida y Roberto Torres. El doble pivote Garrido y Abdullah impidieron progresar. Su idea fue simple, tan simple que a veces se reducía al “anti fútbol” que tan poco nos gusta. La verdad es que en Segunda División este tipo de partidos son “habituales”, pero no normales. A mi modo de ver, lo normal son los partidos de esperar al fallo del rival y salir al contraataque o aprovechar una acción a balón parado -Osasuna en Vallecas-. Cuestión de gustos y de percepciones.
No dudo de que la idea de Cervera fue esta última y más teniendo a Rubén Cruz por delante del doble pivote para que tras recuperación poder decidir más rápido. La realidad fue un buen estudio por parte del rival con un centro del campo poblado y la renuncia a un delantero centro con el fin de impedir protagonismo a Osasuna. Esto es la realidad, pero la cruda realidad es que, ahora, en muchos campos nos encontraremos este planteamiento. Osasuna crece y gana credenciales. Seiscientos noventa y tres días después vuelve a ser líder y coincide con la vuelta del mejor Oier, un jugador que tal vez era menos polivalente de lo que se creía. Esta creencia le perjudicó a él y también a todos los que escuchábamos de manera continua ese adjetivo calificativo. Oier es central y junto a Aridane la solvencia está asegurada. Arzura no es Torró y, tal vez, fue por este motivo por el que no se ganaron tantos balones aéreos o se recuperó menos. Fran Mérida no podía solo y, bajo mi punto de vista, me hubiera gustado ver a Fausto en el doble pivote. Me explico. Diego ya sabía que iba a ser complicado tener el control ante un equipo que busca la capacidad organizativa junto a la presión para recuperar y salir a la contra. Por esta razón, y sin Lucas, creo que Fausto es un jugador que proporciona más criterio y salida de balón que Arzura. En un factor tan importante como es el posicionamiento no me reivindico, pero sí en la capacidad de dar un paso más. Atardecer en Sanlúcar, un alucinante espectáculo, un tesoro nostálgico y enigmático que los rojillos ya no recordábamos.
Señores rojillos, pijotas, acedías, coquinas, tortillitas de camarones, un sabroso pez de roca y un fino Chiclanero para Sergio Herrera. Increíbles fueron sus paradas a tres penaltis que ponen en evidencia lo importante que es tener un buen portero en Segunda División. El portero te puede dar la vida, pero también te la puede quitar. Recuerdos de dos años atrás, afluyen a mi cabeza, mientras un lejano juanelo regresa ayudado por la marea. Y sin ir más lejos, me remito a los penaltis en contra que paró Nauzet y, en concreto, el que paró en El Sadar contra la Ponferradina para mantener el punto y seguir soñando. De fútbol poco más se puede decir, porque no hubo. Pero sí, al menos, citar que Roberto Torres aparenta estar más cómodo por la izquierda y que Xisco cada vez que entra marca golazos. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con Osasuna y que no cantaba los goles con tanta alegría. Me van a echar del vecindario. Eso sí, prefiero que me eche mi vecino a que me eche Martín con su nuevo Albacete.

No hay comentarios:
Publicar un comentario