Superación, avance, carisma, lucha, etc. Palabras que nos acompañaron en Segunda División y que parecían haber desaparecido ligeramente del orden rojillo. La apuesta por el trabajo sin excepción y los balones teledirigidos a Sergio León fueron protagonistas, y aquí es donde me incrusto para insistir en que a Osasuna todavía se le puede exprimir mucho más. Es más, a mi modo de ver, el resultado de 1-2 enmascaraba la primera parte.
Casi medio mes de preparación para un partido de vida o muerte y la falta de concentración fue tan sutil como abismal. Gol en contra a los dieciséis segundos, fallos graves de David y Unai en el área y en su frontal, y las distancias matadoras entre Roberto, Miguel y Digard sepultaban a un Osasuna nervioso. Según dicen, de la necesidad nace la virtud, y así fue. La necesidad dio a luz a la garra mezclada con el trabajo incansable de Oriol Riera y la picardía de un delantero completo como Sergio León. La verdad que la primera parte se podría calificar con su nombre, pero también es cierto que para que la vela tenga llama, la cera, esa parte que se camufla, es necesaria.
Concepto de bloque y remontada en un futbolín en el que pocos ganarán y aún menos remontarán. Queda mucho por hacer y las transiciones defensivas siguen siendo un problema grave. Oier y Álex dieron mucho a la línea de cinco, pero ninguno de los tres centrales estuvo al nivel que se les exige. Mi solución es la habitual, un compañero para un Didier Digard que completó con éxito el setenta y cinco por ciento de los pases, movió a Osasuna y ocupó racionalmente el campo. Todo muy bonito, pero el centro del campo -un doble pivote- hace mejor a la defensa y a la delantera. Por lo tanto, los dos perros de presa ahí son cruciales.
Señores rojillos, verde esperanza bajo la lluvia. A Osasuna le falta equilibrio y a esta naranja le queda mucho jugo por soltar. Hay equipo, hay un entrenador que se mata por la banda y se deja el corazón por Osasuna -algo que me pone la piel de gallina-, pero en Primera División el trabajo no siempre ganará. Por favor, ruego equilibrio y más bandas. Próxima parada, Real Betis Balompié.
martes, 18 de octubre de 2016
sábado, 1 de octubre de 2016
Condenados
Cambio, se necesita cambio. Cuando las piezas encajan, no hay necesidad de desencajarlas. Pero, cuando el despropósito es mayúsculo y la incoherencia es reincidente, algo hay que cambiar. Yo quiero tener el gusto de sufrir con mi Osasuna, pero los tres puntos de veintiún posibles me lo están arrancando. Yo no quiero quedarme helado en diciembre con algo que desconozco y, para evitarlo, no vale con ocultar lo que no se está realizando adecuadamente.
El problema radica en que el concepto para defender, a mi modo de ver, no ha de ser similar a jugar con más de cuatro defensas y negar la creación. Lo que está claro, es que Osasuna regaló el balón durante todo el partido y sólo le valió durante la primera parte. Sergio León también se brindaba a ayudar y el 5-4-1 era válido con alguien como él cordobés que marcara diferencias arriba. La disimilitud con la segunda parte fue demoledora ante la incapacidad de realizar cambios lógicos, al margen de las lesiones.
Los excesivos metros concedidos y la ausencia de robos de balón a Roque y Vicente aupó a Quique Setién dando entrada a Castellano y Momo para ganar en profundidad. El asedio a las espaldas de Osasuna fue clave para incrementar un complejo de inferioridad difícil de creer con un 2-0 a favor. Desde el principio, no entendí la presencia de Álex Berenguer en el carril derecho y no la de Aitor Buñuel, aún menos su desconvocatoria. La segunda parte con todo el campo regalado puso en evidencia este fallo y no se corrigió.
Los fallos se sucedían y el disparate estalló con la "no salida de Miguel de las Cuevas", un jugador muy mermado físicamente y que concedía más y más metros al centro del campo de Las Palmas. En resumidas cuentas, si Fuentes no podía seguir, Tano podría haber entrado por Fuentes -no es su posición, pero había que cortar esa hemorragia-, Aitor, desconvocado, por Álex y Jaime u Olavide por Miguel. ¿Sergio lesionado? Complicado. Como ven, los fallos del inicio lastran hasta el final, y el doble cambio hubiera podido sujetar a los canarios. Utopía, pero jamás lo que se hizo. No hay justificación y la segunda parte fue un auténtico suicidio de un partido encaminado. Ya vale de decir que somos novatos y conejos, hay cuestiones más básicas que eso.
Señores rojillos, sinceramente, no sé qué más escribir, porque la historia se repite jornada tras jornada y Oier y Fausto no son súperhéroes, son jugadores de fútbol. Podrás perder, podrás ganar o podrás empatar, pero jamás podrás dejar que te echen de tu casa aguantando la puerta con solo corazón y ningún criterio. No obstante, yo creo. Recupérate, míster. Próxima parada, Ipurúa.
El problema radica en que el concepto para defender, a mi modo de ver, no ha de ser similar a jugar con más de cuatro defensas y negar la creación. Lo que está claro, es que Osasuna regaló el balón durante todo el partido y sólo le valió durante la primera parte. Sergio León también se brindaba a ayudar y el 5-4-1 era válido con alguien como él cordobés que marcara diferencias arriba. La disimilitud con la segunda parte fue demoledora ante la incapacidad de realizar cambios lógicos, al margen de las lesiones.
Los excesivos metros concedidos y la ausencia de robos de balón a Roque y Vicente aupó a Quique Setién dando entrada a Castellano y Momo para ganar en profundidad. El asedio a las espaldas de Osasuna fue clave para incrementar un complejo de inferioridad difícil de creer con un 2-0 a favor. Desde el principio, no entendí la presencia de Álex Berenguer en el carril derecho y no la de Aitor Buñuel, aún menos su desconvocatoria. La segunda parte con todo el campo regalado puso en evidencia este fallo y no se corrigió.
Los fallos se sucedían y el disparate estalló con la "no salida de Miguel de las Cuevas", un jugador muy mermado físicamente y que concedía más y más metros al centro del campo de Las Palmas. En resumidas cuentas, si Fuentes no podía seguir, Tano podría haber entrado por Fuentes -no es su posición, pero había que cortar esa hemorragia-, Aitor, desconvocado, por Álex y Jaime u Olavide por Miguel. ¿Sergio lesionado? Complicado. Como ven, los fallos del inicio lastran hasta el final, y el doble cambio hubiera podido sujetar a los canarios. Utopía, pero jamás lo que se hizo. No hay justificación y la segunda parte fue un auténtico suicidio de un partido encaminado. Ya vale de decir que somos novatos y conejos, hay cuestiones más básicas que eso.
Señores rojillos, sinceramente, no sé qué más escribir, porque la historia se repite jornada tras jornada y Oier y Fausto no son súperhéroes, son jugadores de fútbol. Podrás perder, podrás ganar o podrás empatar, pero jamás podrás dejar que te echen de tu casa aguantando la puerta con solo corazón y ningún criterio. No obstante, yo creo. Recupérate, míster. Próxima parada, Ipurúa.
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