Superación, avance, carisma, lucha, etc. Palabras que nos acompañaron en Segunda División y que parecían haber desaparecido ligeramente del orden rojillo. La apuesta por el trabajo sin excepción y los balones teledirigidos a Sergio León fueron protagonistas, y aquí es donde me incrusto para insistir en que a Osasuna todavía se le puede exprimir mucho más. Es más, a mi modo de ver, el resultado de 1-2 enmascaraba la primera parte.
Casi medio mes de preparación para un partido de vida o muerte y la falta de concentración fue tan sutil como abismal. Gol en contra a los dieciséis segundos, fallos graves de David y Unai en el área y en su frontal, y las distancias matadoras entre Roberto, Miguel y Digard sepultaban a un Osasuna nervioso. Según dicen, de la necesidad nace la virtud, y así fue. La necesidad dio a luz a la garra mezclada con el trabajo incansable de Oriol Riera y la picardía de un delantero completo como Sergio León. La verdad que la primera parte se podría calificar con su nombre, pero también es cierto que para que la vela tenga llama, la cera, esa parte que se camufla, es necesaria.
Concepto de bloque y remontada en un futbolín en el que pocos ganarán y aún menos remontarán. Queda mucho por hacer y las transiciones defensivas siguen siendo un problema grave. Oier y Álex dieron mucho a la línea de cinco, pero ninguno de los tres centrales estuvo al nivel que se les exige. Mi solución es la habitual, un compañero para un Didier Digard que completó con éxito el setenta y cinco por ciento de los pases, movió a Osasuna y ocupó racionalmente el campo. Todo muy bonito, pero el centro del campo -un doble pivote- hace mejor a la defensa y a la delantera. Por lo tanto, los dos perros de presa ahí son cruciales.
Señores rojillos, verde esperanza bajo la lluvia. A Osasuna le falta equilibrio y a esta naranja le queda mucho jugo por soltar. Hay equipo, hay un entrenador que se mata por la banda y se deja el corazón por Osasuna -algo que me pone la piel de gallina-, pero en Primera División el trabajo no siempre ganará. Por favor, ruego equilibrio y más bandas. Próxima parada, Real Betis Balompié.


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