viernes, 22 de diciembre de 2017

Urgente: nuevo blog

Buenas noches,

Comunicaros a todos que he cambiado de blog. Más bien lo he modificado para ampliar conceptos y adecuarlo a la sencillez. La nueva dirección consta de tres temas nucleares: Osasuna, mi vision del fútbol y Segunda División. La dirección es la siguiente: pablosanzol.wordpress.com

Un abrazo,

Pablo Sanzol García

domingo, 19 de noviembre de 2017

El dilema del prisionero

El dilema del prisionero es un problema fundamental de la teoría de juegos que muestra que dos personas pueden no cooperar incluso si ello va en contra del interés de ambas. Osasuna es prisionero de su propio dilema y hoy más que nunca era un partido para la cooperación con un pivote más en el centro del campo. Atacar con tres delanteros y jugar sin ningún hombre destructor o, mejor dicho, de compensación no significa tener más ocasiones o acercarte más a la portería rival. Al contrario, muchas veces puede ser contraproducente. La dinámica de Osasuna me preocupa desde el día del empate ante el Barcelona B porque la previsibilidad es abismal.

Algo hay que cambiar porque es muy simple bloquear a uno de los dos pivotes de Osasuna para decapitar las opciones de creación por lo sano. La necesidad de aprovechar a un hombre determinante como Fran Mérida es una urgencia. Sí, lo necesario ya se ha convertido en urgente. Hoy, ante un centro del campo tan agresivo, en el buen sentido de la palabra, con Errasti como pivote fijo y Toribio-Dorca en la presión, Diego debió alinear a un hombre más con un doble objetivo: hacer frente a la presión acertada del Alcorcón y liberar a Lucas y Fran para la creación. Las fases de ataque no existieron prácticamente. Osasuna fue prisionero de su propia cárcel abusando a veces del pelotazo sin criterio. ¡Qué casualidad! Fran solo en dos ocasiones y dos goles desde la frontal del área. Esto es a lo que me refiero, la consecución de su libertad será nuestra victoria.

Respecto al tema del famoso lateral derecho, pienso que al Alcorcón había que exigirle con profundidad y velocidad por fuera y, sobretodo, por las características de sus laterales. Si tomas la decisión de alinear a Sebas Coris no plantees una línea de cuatro porque en este caso, a mi modo de ver, tanto Javier como Aitor tienen un mayor rigor defensivo. Lo que sí está claro es que Lillo es clave en esta posición. Jugar con un 5-4-1 con Clerc y Sebas podría haber sido una alternativa más interesante porque juegas con un hombre más en la media y eres profundo por fuera con dos carrileros. Aún así, cada vez que veo a este equipo pienso en un 4-2-3-1 con Fausto o Arzura junto a un medio de ida y vuelta como Lucas Torró. Insisto, la previsibilidad hunde a Osasuna y hay que buscar la libertad de Fran para la correcta llegada y asociación con Roberto Torres. 

Señores rojillos, el dilema del prisionero. Por cierto, no duden en que la falta del tercer gol en contra nunca hay que hacerla y que Sebas Coris termina por coronar un partido desacertado, sobretodo a sus espaldas. Del prisionero al pescador, sí. ¿Por qué? Porque nuestro prisionero debe ser el pescador constante de los dos goles a favor y no un pescador de urgencia ante la escasez de alimento. Queda mucha temporada y las cosas cambiarán. Ni el Huesca lo ganará todo ni el Lorca, por decir un equipo, se quedará en descenso todas las jornadas. Bravo por este Alcorcón de Julio Velázquez. Próxima parada, el Anxo Carro de Lugo.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Dátil futbolístico

La verdad es que el adjetivo “futbolístico” puede quedarse alejado o huérfano de la realidad. Lo humano en este equipo pesa y su máximo responsable es Diego Martínez. Ya resaltaba el otro día Quique su fuerza psicológica y su capacidad de motivación. Como siempre he dicho, los cuatro empates consecutivos pueden dividirse en dos categorías. Una aceptable y otra inservible. Los empates ante Zaragoza y Barcelona B no tuvieron nada que ver con los cosechados ante Tenerife y Granada donde el juego y el planteamiento fueron erróneos. ¿Qué se hizo bien ayer?

Todo no, y por aquí quiero empezar, porque este equipo merece que termine alabándole. El planteamiento inicial parecía otra cosa con Roberto, Quique y Sebas, pero pronto me di cuenta de que Quique era el que tomó la batuta por dentro desplazando de nuevo a Roberto a banda izquierda. ¿Había que meter a Sebas con calzador? No lo sé. La cuestión era que el Córdoba, y sobretodo con su nuevo técnico, jugaba más adelantado por fuera con un doble pivote férreo que tendía hacia la derecha. Sus laterales Fernández y Pinillos eran las dianas en los momentos que el Córdoba perdía el balón y éstos estaban adelantados. Las transiciones defensivas blanquiverdes eran todo un poema y Osasuna no lo supo aprovechar hasta que Sebas cayó a banda izquierda y Roberto, por dentro, pudo llevar a cabo una pared a la espalda del carrilero provocando la salida del central dejando a Xisco libre para marcar. La necesidad de llevar a cabo esta tarea se acentuó cuando Merino alineó una línea de cinco con dos carrileros a los que había que limitar de alguna manera.

La receta era simple: 200 gramos de azúcar profunda por banda izquierda -Barja o Mateo-, 100 gramos de harina desequilibrante por la derecha -Quique-, 300 gramos de levadura para crear juego por delante de Fausto y Lucas -Roberto Torres- y 50 gramos de yogur natural para buscar las espaldas entre centrales y rematar los centros de banda -Xisco-. El bizcocho salió a medias, pero no salió insípido del horno. Las posiciones de Roberto y Sebas, sin ser tan desiquilibrantes, cerraron las posibilidades de subida de los carrileros, pero ofensivamente provocó lo que vimos. Poca historia y 0-0 en la primera parte. Tras el descanso, empecé a ver lo que yo creía que era importante. Sebas y Quique cambiaron su posición a las bandas ofreciendo a Roberto libertad en bandeja de oro. Osasuna siguió fuerte en defensa, tanto por fuera como por dentro, porque ni Fernández ni Galán subieron como acostumbran, y Aridane y Oier fueron de nuevo dos cortafuegos enloquecidos. Los gramos de la receta se compensaron y tanto Xisco como Quique gozaron de ocasiones a las espaldas de la defensa del Córdoba. Sí, esto era por lo que aposté personalmente antes del partido. ¿Por qué? Por lo explicado anteriormente y porque la mayoría de goles y ocasiones en contra del Córdoba surgían de desmarques a la espalda de la línea defensiva.

Lo dicho, el planteamiento de la segunda parte mejoró al de la primera con los cambios de posiciones en el 4-2-3-1. Hubo una jugada que lo describió a la perfección con Clerc en campo contrario asociándose con un Quique participativo filtrando un balón a la espalda para Roberto Torres que estuvo a punto de marcar. ¡Las espaldas! ¡Benditas espaldas! Ahí estaba el dátil de un Osasuna al que le costó encontrar el detalle del bizcocho. Por cierto, ¿qué opinan ustedes de Xisco? Cada jornada que pasa, veo en él lo que tantos años me costaba encontrar en Osasuna desde que Savo Milosevic colgó las botas. Ayer, volvió a exponer una clase magistral de ayudas defensivas, participación en las transiciones y en los repliegues, pero sin dejar de lado su tarea principal: bajar balones. Es impresionante como de un balón aéreo Xisco es capaz de controlarlo a la perfección y girarse creando una ocasión de gol para sí mismo o para los demás. Bravo. Al igual que merece un gran reconocimiento el doble pivote formado por Fausto y Lucas Torró. Una relación como la del neumático con la del coche. Para mí, inseparables.

Señores rojillos, un dátil futbolístico que nunca perdió su condición de humano. El resto de virtudes se las brindo a ustedes y les aviso que lo que están presenciando es un equipo con todas las condiciones para encontrarse en el momento determinante en los puestos de salida a Primera División. Cautela, paciencia e ilusión que viene el Alcorcón.

domingo, 29 de octubre de 2017

Sin cobertura

Osasuna se quedó sin cobertura desde que se montó en el avión. Cuando no puedes ganar, es importante no perder. El Tenerife es un equipo que a lo largo de las jornadas limitaba su juego a reforzar el centro del campo con un doble pivote fuerte y chicharreros alrededor como Juan Carlos o Aitor Sanz que se encargaban de recuperar en campo contrario y llevar a cabo transiciones ofensivas rápidas. Su posicionamiento medio ni mucho menos era ofensivo quedando muchas veces Malbasic como único hombre sobrepasando el centro del campo -ayer hasta cuatro jugadores más acompañando al delantero-. Por esta razón, ayer fue un partido para ser atrevidos, pero sin Fran y sin Roberto las herramientas se complican. ¿Pudo Diego plantear otra propuesta más creativa?

Ilógico. Así quiero empezar mi explicación. Un doble pivote meramente defensivo formado por Arzura y Fausto requería de un jugador polivalente y con libertad por delante para nutrir de balones a las bandas y al delantero. Sí, estoy dibujando un 4-2-3-1. ¿De qué sirve jugar con dos hombres adelantados si el rival sin oposición y con superioridad va a superar la línea fácil? Osasuna ha jugado con nueve jugadores todo el partido con un posicionamiento medio muy retrasado. El agujero entre el doble pivote y los delanteros no solo impedía avanzar a Osasuna, sino que permitía superar líneas de presión al Tenerife sin sudar y más teniendo a sus dos delanteros continuamente cayéndose a los laterales para producir más opciones en ataque. Quique, David y Miguel de las Cuevas se intercambiaban las posiciones y cuando este último jugaba por dentro parecía que el centro del campo respiraba. Sin embargo, el problema de raíz imperaba con dos hombres arriba, bien punta e interior, o bien dos puntas.

La entrada de Unai por un Mateo inservible ante la ausencia de amplitud de campo posibilitaba la fijación de tres jugadores por el medio con el fin de contradecir a la superioridad del Tenerife. No funcionó del todo porque los dos hombres seguían arriba. Xisco provocó una nueva forma de jugar y la entrada de Lucas Torró potenció la creatividad. Fue en ese momento en el que los sandwiches plastificados del avión se cayeron por la ventana y la cobertura parecía que recuperaba alguna barra. La primera jugada y ocasión de Osasuna llegó al segundo de entrar Lucas, pero aún así seguían Xisco y David arriba plasmando un 5-3-2 que tampoco proporcionaba llamadas nítidas a bordo. Como digo, un error de propuesta que diferencia este empate de los dos anteriores en los que el factor “adversidad” fue el presidente. El cambio de sistema sí dio algo positivo a Osasuna por banda izquierda. Con Lucas en el campo, tanto Fausto como Miguel se liberaron y las caídas a banda permitieron desdoblamientos con Carlos Clerc. Ahí Osasuna creó peligro, pero la propuesta equivocada limitó todo el partido y únicamente sirvió para certificar que este equipo parece invencible. No es poco. Por cierto, hablando de otro tipo de caídas. Sin Lucas Torró el equipo no gana rechaces en el centro del campo y en este punto Osasuna también facilitó el juego del rival.

Señores rojillos, sin cobertura y sin conexión entre el doble pivote y los delanteros. La mejor propuesta hubiera sido con un único piloto y un buen copiloto por detrás. El punto es valioso, a pesar de lo que he expuesto, y creo que el equipo sale fortalecido y ampliado en cuanto a jugadores que pueden plantar cara como Fausto Tienza. Diego puede aplicar lo que mejor le parezca, y Osasuna compite. Ante un fallo de niño en Zaragoza, la adversidad conjunta ante el Barça B y el error de propuesta en la isla, el equipo sigue sin perder. Se han visitado campos como la Romareda, el Helidoro, Vallecas o el Carranza. Pues oye, ocho de doce. Próxima parada, Granada.

viernes, 20 de octubre de 2017

En contra de todo

La adversidad se está poniendo de moda y este factor me preocupa porque se puede perder un buen saco de puntos por el camino. La bicicleta rojilla tiene las alforjas bien puestas, pero, últimamente, la suerte no le sonríe como se merece. Dos palos y balones corriendo a sprint por la línea de gol rival. La izquierda está activa, pero la derecha no termina de asentarse. Quique como fórmula de excedencia ante un Mateo y un Sebas que no terminan de garantizarse su vuelta a la plaza en banda. ¿El punto encalla a Osasuna o le hace fuerte?

La disposición del Barça fue la esperada, pero los agentes externos no acompañaron a certificar una correcta aplicación del análisis. Circunstancias desfavorables a tortazos en todos los sentidos. Los laterales de Gerard fueron ofensivos, y más aún en la segunda parte con superioridad numérica y con el desplazamiento de Costas al centro y la entrada de Tarin -lateral derecho valiente y eficiente cuando no tiene oposición-. La presión alta y las líneas adelantadas se vieron, pero sí que es verdad que Cucurella, su lateral izquierdo, fue menos ofensivo de lo habitual. Osasuna salió como debió hacerlo. Líneas juntas con pasos al frente de Fran Mérida y Roberto Torres cayendo hacia el interior y la “multialternativa” con los cambios de posición de Quique y David por la derecha. Xisco volvió a ser el delantero centro que fija a los centrales y prácticamente la segunda línea de tres del Barça B no gozó de ayudas. La constante de los de Gerard era crear superioridad con el portero, abrir campo con los laterales e invitar a Osasuna a pecar de ingenuo y buscar sus espaldas. A veces, lo consiguieron, pero creo que el error mayúsculo no estuvo en el inicio, sino cuando Aleñá o Arnáiz reciben y no tienen oposición por una mala colocación del doble pivote y la pasividad de los centrales, Oier jugó muy retrasado. No obstante, con Lucas Torró el planteamiento hubiera sido otro, sobretodo en lo posicional.


Arzura estuvo mal posicionado a lo largo de todo el partido. No es un centrocampista posicional, aunque a veces lo lleve a cabo con soltura y decisión. Los dos goles en contra surgen a raíz de una jugada que nace tras una recuperación de balón en campo contrario y conducción exquisita de Arnáiz. Osasuna no supo anticiparse. Nadie colapsó las entradas del jugador del Barça B. Este era su objetivo, recuperación y salida rápida. A pesar de que lo consiguieron en dos ocasiones, Osasuna, hasta ese momento, pudo desbordar y anular la alta posición media rival y, a mi modo de ver, no pudieron jugar tan adelantados como están acostumbrados. La lectura de Diego fue inteligente, pero sí que le pongo el “pero” de las raíces de los goles que ya he comentado y el continuo partido de ida y vuelta que se debió evitar por la velocidad del rival en campo contrario.

Al margen de estos apuntes, el punto tiene el mérito que se merece por múltiples razones. En primer lugar, la ausencia de Lucas Torró para este partido era un socavón para Diego. El partido pertenecía a un único dueño capaz de balancear las situaciones de juego. El desarrollo era más del “estilo Lucas”. Faltó lo posicional, la tranquilidad para sacar el balón limpio, el criterio a la hora de abrir y el equilibrio pausado que pudo frenar la velocidad que citaba anteriormente. No estoy afirmando que la amplitud de campo o que las aperturas hacia afuera fueran incorrectas, sino que faltó en ocasiones el minuto y segundo en la toma de decisiones. En segundo lugar, el marcador. En tercer lugar, la expulsión de Fran que obligaba a introducir a un Fausto que demostró más que Arzura en media hora. Y por último, un arbitraje como hacía tiempo que no recordaba. A mí, personalmente, solo me apasiona explicar el fútbol y tratar de acercar mis reflexiones acerca de lo que veo y analizo. No obstante, la puntilla final de preguntar por qué no salía Osasuna de inmediato mientras aplaudía a la afición, me hirió lo más hondo.

Señores rojillos, Osasuna, en contra de todo, se despide de El Sadar y, todavía, en el liderato. Lo positivo es que hay muchos enfrentamientos directos entre rivales que se sitúan en la parte alta de la tabla. No obstante, Osasuna se presentará en Tenerife con todo en contra de nuevo. Lucas, Fran y Roberto son bajas seguras y, por lo tanto, el fútbol se diluye. Espero que Fausto esté disponible para fornar con Arzura y confiar en la magia de la mediapunta y de las bandas. Siempre quedará la alternativa de jugar con tres centrales y dos carrileros en forma de 3-4-1-2. En fin, lo de la isla ya es otra historia, bucaneros. ¿Nos traemos unos chicharros para Pamplona?


domingo, 15 de octubre de 2017

Señor líder

Un monstruo viene a vernos. Osasuna, hace dos temporadas, cuando gozaba de su particular liderato, la cuestion caprichosa no era otra que la de si el equipo de Martín era primero o verdadero líder. Hoy, tras el partido en La Romareda y la gestión impoluta en todos los aspectos de Osasuna, no tengo dudas de que el equipo de Diego es un señor líder. Dejando de lado el trabalenguas, esté quién esté sobre el verde da la cara. El vendaval es montruoso y todo en un escenario hostil, ante un Real Zaragoza en racha y con el handicap de la lesión temprana de Lucas Torró justo después de ejecutar dos cambios. Lo más reseñable es que este equipo no gana con la misma fórmula, pero sí tiene las ideas claras. El trabajo de la pretemporada y de los entrenamientos tiene sus frutos y el sabor sobrepasa la ilusión. La ilusión es tan importante como el ser justos y por eso quiero acordarme de Pepe Conde y de su gran labor en el campo de la preparación física.

Un rival parecido en cuanto a conceptos de amplitud de campo, posesión y variantes posibles (4-3-3 en Lorca con Ros, Guti y Zapater en la media o 4-2-3-1 ante el Numancia con distinto doble pivote y cambiante línea de tres por detrás de Borja Iglesias). Natxo González sabe lo que tiene, al igual que Diego, y conoce bien la Segunda División. Su postgrado en Reus le permite formar un doble pivote duro formado por un Eguaras más conservador y un Zapater más equilibrado. Este doble pivote dificultó el juego fluido de Lucas, Fran Mérida y Torres. Prueba de ello, Osasuna únicamente tuvo diez minutos de tranquilidad en el juego. Más tarde, la secuencia fue simple. Fútbol a tortazos entre dos equipos con un nivelazo futbolístico. Sebas Coris volvió a estar perdido y nunca consiguió calentar más de lo debido una zona concreta del campo. Tres señores centrales para dos posiciones y Diego ha encontrado en estos tres partidos consecutivos la salida perfecta para su respiración particular. Por fin puede llamar a un central que le encanta. Unai García y Oier muerden y se mastican la pareja de centrales. Un dato que clarifica su gran partido es el noventa por ciento de acierto en los pases en la salida de balón. Descomunales los dos que hacen olvidar a un “overbooking” tremendo de centrales. Muchos acabarán en el olvido. Lógico y normal. ¿Volverá Aridane al once?


La posición de Roberto Torres por la izquierda parece que se consolida y el triángulo que se forma junto a los dos pivotes e, incluso, una forma menos homogénea con las caídas de Quique y David en busca de comida posibilitan el vértigo de Osasuna. Una mención especial merecen Xisco y Arzura. El primero por su desmesurado juego de espaldas y su continuo “creer” en el crear ocasiones de gol. El segundo por su posicionamiento impecable y por su “querer” en ocupar campo y ser distribuidor al mismo tiempo. Terrible banquillo el de Osasuna e inmejorable calidad de equipo. En estos verbos descansa el equipo de Diego, en el “creer” y en el “querer”, dos verbos que impiden el desprogreso y evidencian los pasos al frente en seco. No se le puede pedir más a un Osasuna que tuvo que luchar contra la rapidez de decisiones de Guti o Pombo en la segunda parte, o con los desbordes de Febas y de Buff en la primera. Estoy contento porque hoy Oier nos da más que un punto, nos da la estabilidad, la creencia ante el trabajo y la superación ante una adversidad maña que luchará por estar en lo más alto de Segunda.

Señores rojillos, monstruosa declaración de intenciones de un equipo que viste de etiqueta en bloque y no individualmente. Osasuna aglutina jugadores en el centro del campo buscando la rapidez a través de la simplicidad, y sus posicionamientos provocan una figura difícil de superar, sobretodo las de los centrales, Lucas y Quique. Cuando el balón no rueda por el suelo por mérito del rival, Diego se puede permitir un juego más directo con Xisco de referencia y también surte efecto. Cuando el rival quiere jugar al estilo “Rayo Vallecano”, Diego puede permitirse esperar al rival y apuntillar. Cada uno con sus cualidades aporta y hace más competitivo al equipo. En definitiva, Osasuna puede salir por donde quiera siempre y cuando siga creyendo y queriendo. Termina una semana durísima con siete puntos de nueve. Señores de Segunda, dejen pasar al Señor líder.


lunes, 9 de octubre de 2017

Pijotada de líder

Atardecer en Sanlúcar, Sanlúcar la marinera, la de los tentadores vinos, Sanlúcar, de Barrameda. El barquito de Diego navega deprisa, rodeado de gaviotas implicadas, con un vaivén característico, golpeado por las olas de Segunda. Parece ser que Osasuna no fue a Cádiz de vacaciones. Osasuna se encontró con las espinas y la mala fritura, pero era de esperar que Cervera sin su pivote titular, José Mari, no iba a proponer fútbol ante un equipo con capacidad creadora con hombres como Fran Mérida y Roberto Torres. El doble pivote Garrido y Abdullah impidieron progresar. Su idea fue simple, tan simple que a veces se reducía al “anti fútbol” que tan poco nos gusta. La verdad es que en Segunda División este tipo de partidos son “habituales”, pero no normales. A mi modo de ver, lo normal son los partidos de esperar al fallo del rival y salir al contraataque o aprovechar una acción a balón parado -Osasuna en Vallecas-. Cuestión de gustos y de percepciones.

No dudo de que la idea de Cervera fue esta última y más teniendo a Rubén Cruz por delante del doble pivote para que tras recuperación poder decidir más rápido. La realidad fue un buen estudio por parte del rival con un centro del campo poblado y la renuncia a un delantero centro con el fin de impedir protagonismo a Osasuna. Esto es la realidad, pero la cruda realidad es que, ahora, en muchos campos nos encontraremos este planteamiento. Osasuna crece y gana credenciales. Seiscientos noventa y tres días después vuelve a ser líder y coincide con la vuelta del mejor Oier, un jugador que tal vez era menos polivalente de lo que se creía. Esta creencia le perjudicó a él y también a todos los que escuchábamos de manera continua ese adjetivo calificativo. Oier es central y junto a Aridane la solvencia está asegurada. Arzura no es Torró y, tal vez, fue por este motivo por el que no se ganaron tantos balones aéreos o se recuperó menos. Fran Mérida no podía solo y, bajo mi punto de vista, me hubiera gustado ver a Fausto en el doble pivote. Me explico. Diego ya sabía que iba a ser complicado tener el control ante un equipo que busca la capacidad organizativa junto a la presión para recuperar y salir a la contra. Por esta razón, y sin Lucas, creo que Fausto es un jugador que proporciona más criterio y salida de balón que Arzura. En un factor tan importante como es el posicionamiento no me reivindico, pero sí en la capacidad de dar un paso más. Atardecer en Sanlúcar, un alucinante espectáculo, un tesoro nostálgico y enigmático que los rojillos ya no recordábamos.

Señores rojillos, pijotas, acedías, coquinas, tortillitas de camarones, un sabroso pez de roca y un fino Chiclanero para Sergio Herrera. Increíbles fueron sus paradas a tres penaltis que ponen en evidencia lo importante que es tener un buen portero en Segunda División. El portero te puede dar la vida, pero también te la puede quitar. Recuerdos de dos años atrás, afluyen a mi cabeza, mientras un lejano juanelo regresa ayudado por la marea. Y sin ir más lejos, me remito a los penaltis en contra que paró Nauzet y, en concreto, el que paró en El Sadar contra la Ponferradina para mantener el punto y seguir soñando. De fútbol poco más se puede decir, porque no hubo. Pero sí, al menos, citar que Roberto Torres aparenta estar más cómodo por la izquierda y que Xisco cada vez que entra marca golazos. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con Osasuna y que no cantaba los goles con tanta alegría. Me van a echar del vecindario. Eso sí, prefiero que me eche mi vecino a que me eche Martín con su nuevo Albacete.


lunes, 2 de octubre de 2017

Mejor con el del medio

Sí, así empiezo, con mi título personal de abanderado, "mejor con el del medio". Osasuna tenía que decidirse de una vez si iba a optar por el protagonismo férreo o por el disimulado, al menos, para jugar en El Sadar. Incalificable diversidad de partidos e incontables ideas de juego sepultadas en el "quasi-sistema de todos los días", pero con una especia nueva. Un 4-4-2 que se inclinaba hacia la derecha por la gran labor de equilibrio ofensiva y defensiva de Carlos Clerc. Aquí radica la virtud y el potencial de un entrenador. La capacidad de modificar un estilo propio de un sistema no es sencillo y más otorgando las necesidades de cada uno. Ante el Sporting se consiguió y el sistema de cabecera de Paco Herrera, poblado con hombres de centro del campo -Moi Gómez, Rubén García, Carmona y Álex López- y no con extremos por delante del mayor recuperador de Segunda, Sergio Álvarez, se ahogó en un vaso de agua.

El 4-4-2, para mí, fue lo más parecido a un 4-1-4-1 con Roberto, Fran, Quique y Sebas entre Lucas y David. Osasuna dejó de lado "la mentira" y se asentó en el protagonismo que tan dificil aplicación tiene en Segunda. El paso al frente rompió la media sportinguista por mérito, no por demérito. La única cruzada en forma de acertijo por descubrir es si esta idea es la apropiada también para fuera de casa. La mejora defensiva ha convertido a Osasuna en el segundo equipo menos goleado y Diego ha conseguido que Fran y Roberto convivan juntos e, incluso, ha dejado entrever que puede darse una simbiosis en vez de una separación radical. La posición de Carlos Clerc fue determinante para liberar a Roberto y así internarse desde banda izquierda para juntarse con Fran Mérida en la proyección ofensiva. La libertad y el derecho a explotar de Roberto Torres elevó tan alto a Osasuna que hasta Sebas Coris, quisiera o no, tenía que desmarcarse por banda, ampliar el campo y provocar un abanico de posibilidades mayor. Stefan Scepovic siempre cerraba la salida de balón de Aridane para que fuera Oier quién tuviera la iniciativa, pero este factor construyó un Lucas Torró más omnipotente y fue el timón de un grandísimo Osasuna. El ex del Oviedo bajó a recibir, recuperó, cortó y construyó, solo le faltó el gol, pero jugando de pivote defensivo con Mérida y Roberto por delante no es sencillo llegar y, aún así, lo llevó a cabo. Lo dicho, mejor con el del medio.

Quique es nuestro nuevo aguador, algo que la temporada pasada no tuvimos y si, tal vez, no trabajara tanto, su acierto de cara a portería sería mayor. No obstante, prefiero la capacidad de maniobra, el dinamismo y las variantes que da al equipo. Juega y hace jugar. En cuanto a Lillo, sé que muchos piensan que Aitor puede proporcionar las mismas características al equipo, pero el partido del ex del Sporting es realmente bueno sacrificándose en defensa y arreglando la vida a Oier abriendo el campo. Ya saben ustedes que, personalmente, me gustaría ver a Aitor en su posición, pero es injusto criticar su buen trabajo considerando aleatoriamente que es un tapón para la cantera. Relativo. Osasuna es un grupo y Diego lo dejó claro en rueda de prensa. Las piñas de cada jornada colorean la piel de gallina y el caso de David Rodríguez o la convocatoria de Barja dejan claro uno de los propósitos de Diego.

Señores rojillos, mejor con el del medio, pero ya ven que el señor del lateral izquierdo contribuyó a un desglose mayúsculo de un sistema repetitivo de Diego. Nada que achacar y nada que criticar. Este es el camino, pero tal vez haya que tirar las piedras creando curvas alternativas para cuando Osasuna juegue fuera de casa. Y más, para cuando "el del medio" no esté como ocurrirá en Cádiz por acumulación de tarjetas. Punto a corregir.



lunes, 18 de septiembre de 2017

Cambio de tiempo

Mirando a la Copa como las agrupaciones de pájaros miran al horizonte en busca de mejor tiempo. Parece ser que Osasuna introduce correctamente la marcha y cambia de tiempo. No fue coincidencia que en Vallecas se ganara de una forma y que el pásado sábado se ganara de otra. Diego tiene todo lo que hay que tener para poder hacer lo que le plazca, y la gran virtud es de Braulio y Cata. Nada que achacar a la planificación deportiva y, sí, lo digo ahora, antes de cualquier tempestad. Tened claro que las bisagras se torcerán en un momento dado porque la Segunda División es tan dura que tres goles a favor y solo uno en contra en cinco partidos te coloca quinto -caso del Alcorcón- o un equipo hecho y derecho como es el Sporting de Gijón pierda por tres goles a cero en Los Pajaritos. En definitiva, la Segunda División es una categoría que sufre más un cambio de sistema para la resolución de un partido que un cambio hombre por hombre.

Osasuna empezó como ya nadie se acordaba. Hacía tiempo que no veíamos un equipo tan compacto y tan decidido a marcar gol como el pásado sábado. El Almería tenía peligro por dentro en forma de recuperación y potencia. Cualquier córner mal ejecutado o cualquier jugada mal trenzada de Osasuna iba a terminar en posesión y posible contraataque del rival. No obstante, a pesar del gol, el Almería no tuvo ni opción ni derecho a los puntos. En Segunda División es imposible ser protagonista en todas las facetas del juego, pero hay que conocer cómo funciona. Fue la primera vez de la temporada en la que se vio clara la intención de llevar la iniciativa de la que tanto acostumbra a nombrar Diego. El cambio del doble pivote con la salida de Arzura y la orfandad de Lucas me transmitió desconfianza, pero Fran Mérida dejó en El Sadar una de sus mejores versiones personales -demasiado atrevimiento en la conducción para romper las líneas de presión internas del rival-.

Quique revolucionó el partido, al igual que Miguel de las Cuevas que engañó a los rivales para liberar a sus compañeros. Ahí apareció la importancia del dibujo táctico, único e independiente mandatario de la gran tarde de Osasuna. Los tres centrales y los dos carrileros -Sebas y Clerc- dieron mayor seguridad defensiva y anularon por completo el peso interno del rival, su principal fuerte. Respecto al ser o querer ser de Osasuna al que doy muchas vueltas, nuevamente Roberto Torres se queda fuera de la dinámica, al menos, ofensiva del equipo. Otra vez es el de Arre el que termina prácticamente al descanso en el banquillo por una aportación insípida en un 4-4-2 que a la larga le puede causar indefensión. No digo que se le busque un sistema apropiado para él, pero sí tratar de llegar a un punto en común. Sin embargo, su salida fue positiva para el equipo y ese punto en común puede ser derribado por el "caso Quique" un delantero centro que se ha acoplado a caer a banda y centrar como nadie -de su fuerte y buen centro llegó el segundo gol-.

Señores rojillos, hoy en día, el debate radica en lo que Osasuna quiere ser, es o debe ser. El equipo debe definirse a sí mismo. La identidad de este equipo no está del todo clara, si es un equipo que quiere tener la iniciativa en todas las facetas del juego -prácticamente imposible en Segunda- o si quiere jugar a la espera, es decir, al fallo del rival. Ante el Albacete y ante el Almería, Diego optó por llevar la iniciativa, pero fue una opción obligatoria. Sin embargo, ante el Rayo Vallecano esperó al rival y, tal vez, por eso jugó con un doble pivote más sólido y con mayor ocupación espacial. En los partidos que Osasuna llevó la iniciativa encajó gol y en el que esperó al rival, no encajó. Siendo realista, ocho puntos que nos colocan sextos y nos manda en avión a Cádiz y Reus.



lunes, 11 de septiembre de 2017

Victoria de Segunda

Sin posesión, pero con efectividad en el momento oportuno. Podría empezarse así una reflexión de lo vivido ayer en Vallecas. Todo buque ha de ser lo que es, buque y no trasatlántico. Uno de los precipicios comunes en el fútbol reside en el "querer ser" sin aceptar primero el "que soy". Un duelo con tono de literalidad que conviene aparcarlo cuanto antes. En cierto modo, abandonar la ansiedad de un objetivo genérico para sustituirlo por uno más concreto y al alcance de la mano. Osasuna necesita cabalgar poco a poco y ayer dio una lección de cómo se debe defender en Segunda División. Me recordó al equipo de Enrique en muchas facetas del juego o al actual Alcorcón de Julio Velázquez que con dos goles a favor y ninguno en contra en cuatro partidos es tercero con ocho puntos. Medames et messieurs, victoria de Segunda.

Osasuna cumplió con la máxima de que todo éxito empieza por detrás. Oier y Aridane dejan en una posición de alambre a Unai -a pesar de su gran nivel- y de no retorno a David, Miguel y Tano. La encrucijada de tener a seis centrales es sensible para un entrenador y más si, hoy, tres están a buen nivel. Tal vez de ahí, la idea de Diego de poder alinear una defensa de tres centrales y dos carrileros alguna jornada. Por el momento, Oier ha demostrado que no es tan polivalente como se aseguraba y ha confirmado la teoría de que no es lateral, sino central. El doble pivote formado por Lucas Torró y Arzura dejó vislumbrar la versión más sólida y segura. Lo cito porque a la hora de defender sin balón el doble pivote se cohesionaba con los centrales y ahí Oier y Aridane jugaron muy bien de cara. El Rayo Vallecano se centró, en gran parte, en el ataque interno con Comesaña y las entradas hacia el interior de Embarba, pero su posesión alta no sirvió de nada. Osasuna estuvo agrupado y ordenado.



Sí que es verdad que he de reconocer que nunca hubiera dado entrada ni a Sebas ni a Xisco, pero sí a Miguel de las Cuevas. Mi explicación se sustenta en el momento de juego, en el minuto y en el resultado. El Rayo Vallecano con Trashorras y Fran Beltrán dominaban el juego. La entrada del Chori Domínguez y el cambio de un lateral por un central dieron alas al equipo de Míchel y en ese momento Osasuna necesitaba defenderse con balón. El cambio de Roberto por Sebas fue para alargar a Osasuna y buscar la velocidad y la verticalidad, pero creo que con Quique y Mateo sobre el campo ya bastaba para no "soltar" totalmente al rival. El cambio que sí me gustó fue el de Fran Mérida, totalmente necesario para recuperar un poco de posesión, aunque al final se terminara con éste y Arzura sobre el verde, dos extremos -Mateo y Sebas- y dos delanteros -Quique y Xisco-. Diego Martínez dejó claro que quiere la iniciativa y, sin duda, la proyección de Lucas Torró es la que va a marcar el equilibrio en este equipo.

Señores rojillos, una victoria de Segunda. No hay que engañarse, la progresión ofensiva de Osasuna ha de ser mayor. Mateo da el "gambeteo" necesario en una banda y la elección de Fran o Roberto me parece acertada. Como dice Diego, a un equipo se le mide en las dificultades y así crece y se reajusta. La mejora del funcionamiento como equipo está clara, pero insisto, el gol es a balón parado y los dos de Xisco llegan con un Rayo Vallecano entregado en los minutos finales. No quito méritos, pero considero que Osasuna debe dar más en el aspecto ofensivo. Sin ninguna duda, el tono físico es bueno, pero hay que mejorarlo y, en segundo lugar, no puede ser que en ochenta minutos no exista conexión con los delanteros. Próxima parada, Almería.