824 días después Osasuna volvía a Primera División con una tabla de piedra bien esculpida y con las marcas del más bajo de los infiernos. Una tabla, una ley. Constancia y perseverancia. Un bloque unido y basado en el ascenso con Fausto de equilibrio trató de amarrar cabos interiores con el fin de ahogar el abordaje de "ferias" que Juande Ramos preparó para jugar por dentro.
Osasuna fue solo defensa y de algo tan límite no se puede vivir durante noventa minutos. Espectaculares Miguel Flaño y David García al corte, lo único que necesitaban los rojillos eran más incorporaciones desde atrás. Faltaba algo en proa, un marinero más. Miguel de las Cuevas vivía huérfano con mucha separación con dos hombres de ataque incansablemente maltratados por el sistema, Oriol y Kenan. El éxito de la idea de Martín pendía del hilo de la constancia, pero si el fiel compañero de tripulación llamado físico caía al agua, el plan volaba por el cañón de estribor.
Muy correctos tanto Fuentes a babor como Javier a estribor. Seriedad marinera impidiendo las internadas de Keko y Jony, y orden desde el timón. Mi preocupación seguía latiendo desde la bocana del puerto. ¿Estábamos realmente capacitados para aguantar hasta el noventa? Mejor Oier que Fausto en la posición de pivotes por la sencilla razón de una mejor colocación. No obstante, bien ambos.
El Málaga mordió y pasó de boquerón a tiburón. Algún cabo suelto había que atar para sacar algo bueno de La Rosaleda. Mi idea firme no era otra que la de pasar a defensa de cuatro sacando a Unai García y metiendo a Fran Mérida en el medio para tener más claridad en la salida de balón. La idea no se limitaba a un nombre, Fran, sino que se extendía a la velocidad de Jaime Romero por banda. ¡Pim, pam, pum! Los minutos me dieron la razón y perfecta visión de Martín desde lo alto. Aitor Buñuel, Miguel de las Cuevas, Jaime y Fran desde atrás para rematar la faena.
Señores rojillos, la ley de la constancia guía a Osasuna y le obliga a arrancar con buen pie. El sistema es válido, y más si tenemos en cuenta a Clerc como carrilero izquierdo para dar más profundidad y la previsible llegada de Sergio León para dar movilidad a una segunda línea carente de ideas por orfandad. Próximo muelle, San Sebastián.

