Cuando se quiere de verdad a un equipo, no existe el tiempo. El destino se pelea, no se entrega. No hay que someterse a un resultado o a una trayectoria, sino ir a por ellos, buscarlos. Y con esa camiseta que me cambia la vida, yo no puedo contemplar bajar los brazos. Puede que sea tarde, tarde para no haber sufrido. Ahora mismo, queda toda una segunda vuelta por disputar y, sinceramente, no creo que sea tan tarde como para poder sufrir y conseguir por tercer año consecutivo un nuevo milagro. Pero, ojo, un milagro que nadie nos ha regalado. Un milagro buscado hasta la saciedad con talento, constancia, trabajo y cantera. No me importan las desfachateces que cuentan por ahí acerca de mi equipo. Tampoco me causan dolor de cabeza sus simples justificaciones que no tienen ni suelo ni tejado. ¿Por qué no vamos a conseguirlo?
La mejora de la mano más impensable posible es notoria y esta mano cálida, aunque sea gélida de nacimiento, ha conseguido levantarnos de nuestra localidad, de nuestro sofá, de nuestra cama o de nuestro taburete. Osasuna vibra, respira y es vertical como no lo había sido hasta ahora. Osasuna compite y la afición se ha contagiado y cree en que algo puede ocurrir. ¿Miedo? Claro que tenía miedo, ahora no lo tengo. ¿Por qué? Porque para mí el miedo no era descender, sino descender sin competir y relegando al último subsuelo de Tajonar los valores históricos de esta gran familia. Sé muy bien que el nivel de dificultad no tiene atributo propio, y es aún más difícil imponerle uno. La tarea es azarosa, pero la competitividad y capacidad de este equipo han emergido como un héiser en Groenlandia. Ni Leganés ni Sporting ni Granada ni Deportivo ni muchos más equipos son mejores que Osasuna, pero si están por encima -sobretodo en los casos de Leganés y Deportivo- es porque han competido desde la primera jornada.
Señores rojillos, como mirarte. Así te miro yo. La tardanza es la única juez capaz de sentenciar a Osasuna esta temporada. El tiempo perdido es derrumbador y decepcionante, pero ya no hay más minutos para lamentarse ni para andar sobre una Primera que no le tiene que venir grande a Osasuna por diferentes razones: la lucha, un equipo encontrado, un método válido e inmutable, un objetivo marcado y un "somos un equipo" renacido. Próxima parada, Málaga.
martes, 24 de enero de 2017
martes, 10 de enero de 2017
Sintagma competidor
Osasuna compite, y no es lo de menos. Las manos escondidas en el mono de trabajo del establo han salido para ajustar las herraduras perdidas. La caballería ha vuelto a primera línea con competitividad, profesionalidad y capacidad de reacción. Esto me enorgullece, pero a la vez me decepciona porque insisto, no hace falta ser bueno para meter la pierna, y esto es algo que desde la primera jornada deberíamos de haber dejado patente como primer mandamiento. Es más, permitidme que os deje claro que me adelanté en mi anterior reflexión haciendo alusión al concepto de "equipo", porque lo de ayer realmente sí fue un equipo. Un equipo hirviendo desde el banquillo hasta el córner opuesto, y desde el larguero de Mario hasta la última hiladura de la media de Sergio León. Parece ser que Vasjilevic era la persona querida por todos los que estaban ahí dentro. ¿Hemos perdido el tiempo? ¿Lo recuperaremos? Quedan dos partidos de primera vuelta y este año la salvación va a estar más barata que en años anteriores.
El salto de calidad que proporciona Clerc al equipo ejerciendo como carrilero izquierdo real es difícil de medir y nutre al centro del campo de Osasuna de mil y una alternativas en construcción. Volví a ver al Clerc de Girona, y no fue pura casualidad, sino una acertada colocación. Tanto Causic como Roberto Torres no dudaron en descongestionar el juego rojillo abriendo el campo y provocando tanto al catalán como a Álex Berenguer a ser profundos. En sí, me quedo sin dudarlo con este cambio táctico que con Joaquín no vimos ni con catalejo y que con Martín nos acercamos sin éxito, porque siempre el equipo tendía a guardar más la posición. Lo realmente preocupante es la defensa, los tres centrales a nivel particular se sostuvieron, sobretodo Unai García por la derecha, pero Iván cometió errores de "niño" a corregir con urgencia. Les falta mucho rodaje, es lógico, es la primera vez que juegan juntos, pero esta película ya debería de estar rodada y estrenada.
El otro punto a tener en cuenta es la falta de madera y abasto en la zona entre la línea de tres y la línea Roberto y Causic, es decir, la zona de pivote defensivo. Imanol estuvo en más de una ocasión solo ante la aventura ché junto a las limitadas ayudas del resto del equipo. A todo no llegan, y es normal. Por lo tanto, sigo pensando que un 5-4-1 desglosado en la media en un 2-2 renunciando a un delantero, puede dar a Osasuna más consistencia y serenidad tanto en defensa como en ataque. Antes hablaba de urgencia porque tal vez el punto de hoy sepa a poco en cuanto a cifra clasificatoria -creo que Osasuna mereció más-, pero si el equipo mantiene este nivel, pocos puntos volarán de las cuadras de un establo rojillo que vuelve a relinchar desde sus entrañas.
Señores rojillos, competimos, y como fiel seguidor de la RAE, el verbo rendir no puede emplearse jamás cuando en la misma oración va el sentimiento Osasuna como sintagma principal. ¿Por qué no podemos con esto? Hoy sí que sí, estoy muy orgulloso de mi equipo. ¡Gracias y aúpa Osasuna! Prócima parada, Granada.
Vasjilevic: "Osasuna es el conjunto de todo, somos un equipo y un bloque. Esto es lo que nos ha traído hasta aquí y lo que nos puede sacar. Hay que trabajarlo".
El salto de calidad que proporciona Clerc al equipo ejerciendo como carrilero izquierdo real es difícil de medir y nutre al centro del campo de Osasuna de mil y una alternativas en construcción. Volví a ver al Clerc de Girona, y no fue pura casualidad, sino una acertada colocación. Tanto Causic como Roberto Torres no dudaron en descongestionar el juego rojillo abriendo el campo y provocando tanto al catalán como a Álex Berenguer a ser profundos. En sí, me quedo sin dudarlo con este cambio táctico que con Joaquín no vimos ni con catalejo y que con Martín nos acercamos sin éxito, porque siempre el equipo tendía a guardar más la posición. Lo realmente preocupante es la defensa, los tres centrales a nivel particular se sostuvieron, sobretodo Unai García por la derecha, pero Iván cometió errores de "niño" a corregir con urgencia. Les falta mucho rodaje, es lógico, es la primera vez que juegan juntos, pero esta película ya debería de estar rodada y estrenada.
El otro punto a tener en cuenta es la falta de madera y abasto en la zona entre la línea de tres y la línea Roberto y Causic, es decir, la zona de pivote defensivo. Imanol estuvo en más de una ocasión solo ante la aventura ché junto a las limitadas ayudas del resto del equipo. A todo no llegan, y es normal. Por lo tanto, sigo pensando que un 5-4-1 desglosado en la media en un 2-2 renunciando a un delantero, puede dar a Osasuna más consistencia y serenidad tanto en defensa como en ataque. Antes hablaba de urgencia porque tal vez el punto de hoy sepa a poco en cuanto a cifra clasificatoria -creo que Osasuna mereció más-, pero si el equipo mantiene este nivel, pocos puntos volarán de las cuadras de un establo rojillo que vuelve a relinchar desde sus entrañas.
Señores rojillos, competimos, y como fiel seguidor de la RAE, el verbo rendir no puede emplearse jamás cuando en la misma oración va el sentimiento Osasuna como sintagma principal. ¿Por qué no podemos con esto? Hoy sí que sí, estoy muy orgulloso de mi equipo. ¡Gracias y aúpa Osasuna! Prócima parada, Granada.
Vasjilevic: "Osasuna es el conjunto de todo, somos un equipo y un bloque. Esto es lo que nos ha traído hasta aquí y lo que nos puede sacar. Hay que trabajarlo".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

