Cuando se quiere de verdad a un equipo, no existe el tiempo. El destino se pelea, no se entrega. No hay que someterse a un resultado o a una trayectoria, sino ir a por ellos, buscarlos. Y con esa camiseta que me cambia la vida, yo no puedo contemplar bajar los brazos. Puede que sea tarde, tarde para no haber sufrido. Ahora mismo, queda toda una segunda vuelta por disputar y, sinceramente, no creo que sea tan tarde como para poder sufrir y conseguir por tercer año consecutivo un nuevo milagro. Pero, ojo, un milagro que nadie nos ha regalado. Un milagro buscado hasta la saciedad con talento, constancia, trabajo y cantera. No me importan las desfachateces que cuentan por ahí acerca de mi equipo. Tampoco me causan dolor de cabeza sus simples justificaciones que no tienen ni suelo ni tejado. ¿Por qué no vamos a conseguirlo?
La mejora de la mano más impensable posible es notoria y esta mano cálida, aunque sea gélida de nacimiento, ha conseguido levantarnos de nuestra localidad, de nuestro sofá, de nuestra cama o de nuestro taburete. Osasuna vibra, respira y es vertical como no lo había sido hasta ahora. Osasuna compite y la afición se ha contagiado y cree en que algo puede ocurrir. ¿Miedo? Claro que tenía miedo, ahora no lo tengo. ¿Por qué? Porque para mí el miedo no era descender, sino descender sin competir y relegando al último subsuelo de Tajonar los valores históricos de esta gran familia. Sé muy bien que el nivel de dificultad no tiene atributo propio, y es aún más difícil imponerle uno. La tarea es azarosa, pero la competitividad y capacidad de este equipo han emergido como un héiser en Groenlandia. Ni Leganés ni Sporting ni Granada ni Deportivo ni muchos más equipos son mejores que Osasuna, pero si están por encima -sobretodo en los casos de Leganés y Deportivo- es porque han competido desde la primera jornada.
Señores rojillos, como mirarte. Así te miro yo. La tardanza es la única juez capaz de sentenciar a Osasuna esta temporada. El tiempo perdido es derrumbador y decepcionante, pero ya no hay más minutos para lamentarse ni para andar sobre una Primera que no le tiene que venir grande a Osasuna por diferentes razones: la lucha, un equipo encontrado, un método válido e inmutable, un objetivo marcado y un "somos un equipo" renacido. Próxima parada, Málaga.


No hay comentarios:
Publicar un comentario