Todo. ¿Todo? Sí. Ninguno de verdad, o tal vez, muy pocos pensaban que Osasuna iba a elevarnos la temperatura hasta un punto de provocarnos, primero, una sensación desértica y feliz, y pocos minutos después, un escalofrío polar y triste. ¿Tan triste? No lo creo.
Osasuna y el 5-1-2-2 de Martín bloqueó lo que realmente había que colapsar. En primer lugar, la omnipresencia de Emaná. En segundo lugar, dificultar las internadas por banda izquierda de Naranjo. Y en tercer lugar, dilatar las llegadas de segunda línea provocadas por la seguridad y el músculo de uno que no iba a estar, Madinda. Este partido pedía poblar el medio y Martín tomó una de las mejores opciones. Alojar a Manuel Sánchez en el medio formando un triángulo exótico con Torres y Merino por delante fue todo un acierto. No obstante, yo hubiera apostado por un triángulo más adyacente y con Merino más cerca de Manuel sin dejar de lado la mejor presión de la temporada junto a la de Valladolid. Es más, ¿esto tenía una doble intención? Múltiple, diría yo.
La forastera población en la media favoreció la libertad de Nino y Miguel de las Cuevas arriba, pero fue tan atenuada su presencia que la verticalidad ofensiva se escurrió. Sin embargo, sin verticalidad ofensiva en punta, hay soldadura defensiva. Todo no se puede, y tanto Javier como Oier desenterraron todo lo que atesoraban con la finalidad de guarecerse bajo el kimono de carrileros y mitigar los desdoblamientos de Iago Bouzón y, en mayor medida, de Mossa. Lo que tengo muy claro es que si Osasuna tuviera medio Sergio León, medio Toché o medio David Rodríguez ya estábamos en Primera.
Osasuna bisbiseaba, cuchicheaba y hasta llegó a provocar el runrún en una grada que no lo ha pasado tan mal en toda la temporada. Y con esto me quedo, señores y señoras. Rojillos y rojillas, no me quedo con más. Sólo un gol de falta suculento y fatal provocó el desierto de hielo en las Bardenas, y echó al traste un trabajo con adjetivos impronunciables. El hielo sólo lo marchita el calor, y siguiendo esta antítesis me reservo un poco, pero lo digo todo. Estoy cabreado porque parece ser que la reserva de energía no está tan oxidada como parecía. ¿Ponferradina? ¿Bilbao? Allí se quedaron. Ahora, sólo nos queda coger el telesilla y asaltar la pista oscense para mantener viva la llama.
Señores rojillos, ¿qué nos merecemos? Visto lo visto ayer, tengo una sensación muy positiva. El ascenso directo ya se ha escabullido, pero veo a Osasuna muy fuerte de cara al final. El intervalo más complicado lo intuyo ahora, Huesca y Oviedo. Si Osasuna llega al playoff, estoy convencido de que tenemos más posibilidades que los otros cinco. Insisto, no se pongan tristes, y quiénes digan que los fichajes de Manuel y Miguel no valen, que recapaciten.
miércoles, 25 de mayo de 2016
lunes, 23 de mayo de 2016
Llévame a Primera, otra vez
Así como el tiempo no concordaba demasiado con el mes de mayo, ayer, la primera parte de Osasuna no concordó ni en exceso, ni en defecto con un planteamiento acertado, pero con un "pero huracanado". Debimos tener claro que el Numancia era un equipo del todo a la nada y de la nada al todo, un equipo hecho para tocar el balón y derecho a crear peligro sin demasiado qué pensar.
El principal error de la primera parte fue que nos dejamos demasiadas ventanas abiertas y debimos prever que sin oposición en el medio y sin una buena ocupación racional sobre el verde, el viento se nos iba a colar por el medio. Y así fue. Iñigo Pérez, Antonio Martinez y Pablo Valcarce supieron moverse entre la orfandad de Mikel Merino, y la presión de Oier y Torres fue tan frágil que hasta Medina, un defensa, subió más de la cuenta para introducir un pase interior para que Osasuna sufriera la segunda ráfaga. Una ráfaga que fue transformándose en vendaval a pesar del tempranero gol de Mikel Merino.
El 4-1-4-1 hizo aguas por la razón ya citada, y el movimiento natural debería haber sido, a mi modo de ver, el retraso de Oier de la mediapunta al doble pivote con el fin de frenar a los chubascos sorianos e impedir que David García sufriera un mal de columna vertebral. Tras el paso a un 4-4-2 con la entrada de Urko Vera, Osasuna mejoró, pero no por el Barakaldo. Oier pasó al lateral y Torres retrasó su posición dando oxígeno a Merino y anulando la media numantina. El ambiente comenzó a calentarse y los nubarrones se cobijaron bajo las varillas del paragüas rojillo.
Roberto Torres empezó a entrar desde atrás incomodando en más de una ocasión a Callens por velocidad. La ceguera por culpa del sol se manifestó en forma de un grandioso Miguel de las Cuevas que jugó con total libertad y no encerrado en la posición específica de extremo. David y Miguel Flaño crecieron gracias a dos líneas de cuatro muy compenetradas. Osasuna se convirtió en tornado y se intuyó la posibilidad de la remontada. La presión de De las Cuevas, Nino y Torres, y las continuas llegadas en dos pases provocaron una serie de saques de esquina y centros laterales que olían a noche de verano. ¡Pim, pam, pum! ¡Y a Tarragona!
Señores rojillos, llévame a Primera, otra vez. El tiempo está loco, como nosotros. Sí, señores, estamos locos de la cabeza. Sufriendo se disfruta más, ¿no? De terminar la jornada fuera de playoff a estar a cuatro puntos del ascenso directo con nueve puntos en juego y con un Oviedo-Leganés la próxima jornada. Calculen ustedes.
El principal error de la primera parte fue que nos dejamos demasiadas ventanas abiertas y debimos prever que sin oposición en el medio y sin una buena ocupación racional sobre el verde, el viento se nos iba a colar por el medio. Y así fue. Iñigo Pérez, Antonio Martinez y Pablo Valcarce supieron moverse entre la orfandad de Mikel Merino, y la presión de Oier y Torres fue tan frágil que hasta Medina, un defensa, subió más de la cuenta para introducir un pase interior para que Osasuna sufriera la segunda ráfaga. Una ráfaga que fue transformándose en vendaval a pesar del tempranero gol de Mikel Merino.
El 4-1-4-1 hizo aguas por la razón ya citada, y el movimiento natural debería haber sido, a mi modo de ver, el retraso de Oier de la mediapunta al doble pivote con el fin de frenar a los chubascos sorianos e impedir que David García sufriera un mal de columna vertebral. Tras el paso a un 4-4-2 con la entrada de Urko Vera, Osasuna mejoró, pero no por el Barakaldo. Oier pasó al lateral y Torres retrasó su posición dando oxígeno a Merino y anulando la media numantina. El ambiente comenzó a calentarse y los nubarrones se cobijaron bajo las varillas del paragüas rojillo.
Roberto Torres empezó a entrar desde atrás incomodando en más de una ocasión a Callens por velocidad. La ceguera por culpa del sol se manifestó en forma de un grandioso Miguel de las Cuevas que jugó con total libertad y no encerrado en la posición específica de extremo. David y Miguel Flaño crecieron gracias a dos líneas de cuatro muy compenetradas. Osasuna se convirtió en tornado y se intuyó la posibilidad de la remontada. La presión de De las Cuevas, Nino y Torres, y las continuas llegadas en dos pases provocaron una serie de saques de esquina y centros laterales que olían a noche de verano. ¡Pim, pam, pum! ¡Y a Tarragona!
Señores rojillos, llévame a Primera, otra vez. El tiempo está loco, como nosotros. Sí, señores, estamos locos de la cabeza. Sufriendo se disfruta más, ¿no? De terminar la jornada fuera de playoff a estar a cuatro puntos del ascenso directo con nueve puntos en juego y con un Oviedo-Leganés la próxima jornada. Calculen ustedes.
lunes, 16 de mayo de 2016
Ático sangrante
Adiós al ático. Adiós a esa palabra que no fue citada por nosotros. Adiós a esas cinco letras que aparecieron por Navidad y que, tal vez, jamás debieron escribirse en el aire. Adiós a ese término que tanto nos ilusionó. Adiós a esa esperanza de vernos en Primera al finalizar el campeonato regular. Adiós a una jornada 38 que nos deja a siete puntos del ascenso directo con sólo doce dianas en juego.
Tristemente, ya vislumbramos un ático sangrante listo para sentencia. Los planteamientos de los partidos, aunque estén pensados con la mejor intención, son repetitivos y defensivos. El fútbol y el miedo no son buenos amigos. Por un lado, estoy de acuerdo de que en Segunda los equipos se hacen desde atrás hacia adelante porque en esta competición una mala defensa acaba sucumbiendo. Por otro lado, el exceso de arcaismo y de negación ofensiva puede dejarte lejos de objetivos platónicos. ¿Realmente ese 5-1-2-2 era la mejor opción para jugar frente al Bilbao Athletic?
La presencia de un único delantero como Villalibre, el peligro por las bandas de los cachorros y la ausencia de Oier en el centro del campo de Osasuna eran factores próximos bastante llamativos como para alinear a una defensa de cinco. Una defensa de cinco que más que defender estorba en ataque y, ayer, no estuvo nada acertada. Sin embargo, no fue tan tremendamente "horribilis" ya que Martín puso a dos jugadores que sí que podían ejercer ese estilo de juego -tres atrás para la salida de balón y dos carrileros profundos-. ¿Dónde se quedó ayer el cumplimiento del guión? Repetición a más no poder que vuelve a terminar en empate y gracias, gracias a Nauzet.
Ayer quedó justificada que la presencia o no de Mikel Merino y de Roberto Torres no es tan determinante como se afirmó ante la Ponferradina. El sistema de Martín es monótono por arriba, por abajo, por la izquierda y por la derecha. Carece de término medio. ¡Hasta él mismo se desespera! Llevamos una serie de partidos en los que Martín cambia el transcurso del partido tácticamente a defensa de cuatro, y es justo en ese minuto en el que Osasuna se hace un "lifting" impoluto camino de obra maestra. ¿Por qué insistir en lo que no vale? Decepción y pena, mucha pena.
A los seis primeros minutos de partido, los rojiblancos, sin apenas oposición, tuvieron sus dos primeras ocasiones y Osasuna no sabía cómo situarse sobre el verde. Ojalá sólo hubieran sido seis, porque se conviertieron en sesenta y seis hasta que Miguel Olavide entró en el campo, cayó a banda y dio cierto sentido a un partido sin adjetivos. ¿Por qué alinear a Merino sólo? ¿Por qué meter a Otegui olvidándonos del equilibrio? No estoy jugando a ser entrenador, ni mucho menos, pero sí que pido cabeza ante un centro del campo poblado con un fuerte Guarrotxena y dos bandas abiertas que dificultaron la vida al Zaragoza en la Romareda.
No entendí el cambio de Otegui por Miguel de las Cuevas ya que sólo cambiamos los hombres y no los asuntos principales. Osasuna no tuvo capacidad de recuperación en el medio y, por lo tanto, perdió el timón del balón y todo se convirtió en balones aéreos y pérdidas. Es decir, si no está el jefe de la presión como es Oier y tanto Otegui como Torres no pueden hacerla efectiva robando balón, incrusta a Manuel con Merino formando un doble pivote equilibrado. Sinceramente, creo firmemente que a este Osasuna le viene como anillo al dedo un 4-2-3-1, pero hay que respetar que la propuesta de Martín es otra, y, guste o no, tenemos la oportunidad de meternos en playoff a cuatro partidos del final.
Señores rojillos, el ático se queda sin sangre rojilla. Esta afición se merece mucho más, y como bien afirma Jorge Nagore, "un futbolista de Osasuna, ninguno, jamás, podrá devolverme a uno sólo de sus aficionados un uno por ciento del esfuerzo y tensión que supone ser rojillo". Sólo tres goles a favor en ocho partidos dicen mucho del juego ofensivo de Osasuna, del sistema y de su monotonía cansina. Aún así, estoy convencido de que las cosas pueden dar una vuelta de campana, quedar terceros, cuartos, quintos o sextos, y besar Primera otra vez. No obstante, no queda nada y la mejoría ha de ser superlativa. Próxima parada, Numancia.
Tristemente, ya vislumbramos un ático sangrante listo para sentencia. Los planteamientos de los partidos, aunque estén pensados con la mejor intención, son repetitivos y defensivos. El fútbol y el miedo no son buenos amigos. Por un lado, estoy de acuerdo de que en Segunda los equipos se hacen desde atrás hacia adelante porque en esta competición una mala defensa acaba sucumbiendo. Por otro lado, el exceso de arcaismo y de negación ofensiva puede dejarte lejos de objetivos platónicos. ¿Realmente ese 5-1-2-2 era la mejor opción para jugar frente al Bilbao Athletic?
La presencia de un único delantero como Villalibre, el peligro por las bandas de los cachorros y la ausencia de Oier en el centro del campo de Osasuna eran factores próximos bastante llamativos como para alinear a una defensa de cinco. Una defensa de cinco que más que defender estorba en ataque y, ayer, no estuvo nada acertada. Sin embargo, no fue tan tremendamente "horribilis" ya que Martín puso a dos jugadores que sí que podían ejercer ese estilo de juego -tres atrás para la salida de balón y dos carrileros profundos-. ¿Dónde se quedó ayer el cumplimiento del guión? Repetición a más no poder que vuelve a terminar en empate y gracias, gracias a Nauzet.
Ayer quedó justificada que la presencia o no de Mikel Merino y de Roberto Torres no es tan determinante como se afirmó ante la Ponferradina. El sistema de Martín es monótono por arriba, por abajo, por la izquierda y por la derecha. Carece de término medio. ¡Hasta él mismo se desespera! Llevamos una serie de partidos en los que Martín cambia el transcurso del partido tácticamente a defensa de cuatro, y es justo en ese minuto en el que Osasuna se hace un "lifting" impoluto camino de obra maestra. ¿Por qué insistir en lo que no vale? Decepción y pena, mucha pena.
A los seis primeros minutos de partido, los rojiblancos, sin apenas oposición, tuvieron sus dos primeras ocasiones y Osasuna no sabía cómo situarse sobre el verde. Ojalá sólo hubieran sido seis, porque se conviertieron en sesenta y seis hasta que Miguel Olavide entró en el campo, cayó a banda y dio cierto sentido a un partido sin adjetivos. ¿Por qué alinear a Merino sólo? ¿Por qué meter a Otegui olvidándonos del equilibrio? No estoy jugando a ser entrenador, ni mucho menos, pero sí que pido cabeza ante un centro del campo poblado con un fuerte Guarrotxena y dos bandas abiertas que dificultaron la vida al Zaragoza en la Romareda.
No entendí el cambio de Otegui por Miguel de las Cuevas ya que sólo cambiamos los hombres y no los asuntos principales. Osasuna no tuvo capacidad de recuperación en el medio y, por lo tanto, perdió el timón del balón y todo se convirtió en balones aéreos y pérdidas. Es decir, si no está el jefe de la presión como es Oier y tanto Otegui como Torres no pueden hacerla efectiva robando balón, incrusta a Manuel con Merino formando un doble pivote equilibrado. Sinceramente, creo firmemente que a este Osasuna le viene como anillo al dedo un 4-2-3-1, pero hay que respetar que la propuesta de Martín es otra, y, guste o no, tenemos la oportunidad de meternos en playoff a cuatro partidos del final.
Señores rojillos, el ático se queda sin sangre rojilla. Esta afición se merece mucho más, y como bien afirma Jorge Nagore, "un futbolista de Osasuna, ninguno, jamás, podrá devolverme a uno sólo de sus aficionados un uno por ciento del esfuerzo y tensión que supone ser rojillo". Sólo tres goles a favor en ocho partidos dicen mucho del juego ofensivo de Osasuna, del sistema y de su monotonía cansina. Aún así, estoy convencido de que las cosas pueden dar una vuelta de campana, quedar terceros, cuartos, quintos o sextos, y besar Primera otra vez. No obstante, no queda nada y la mejoría ha de ser superlativa. Próxima parada, Numancia.
domingo, 8 de mayo de 2016
Sin arriesgar, no se gana
Parece ser que la historia va de porteros. Dmitrovic en Alcorcón y Nauzet ayer. Osasuna es un equipo hecho y derecho en defensa, pero sin capacidad ofensiva. La apuesta inicial de Martín, esta vez, no la entendí ya que tres centrales para un solo delantero como Jebor es excesivo. Rubén Vega salió con el esquema previsto, pero con un par de brotes nuevos. Su doble pivote formado por Basha y Andy dificultó mucho la llegada de Osasuna a Luz-Ardiden, pero el cambio al 4-4-2 con la subida de Pučko y la caída de Miguel de las Cuevas a banda mejoró un poco la etapa dejando atrás Col d'Aspin y Col d'Ázet. La idea fue buena, pero sin bandas y sin creación es mejor dejarlo todo como estaba.
Tras el descanso el 4-4-2 con Álex Berenguer y Miguel Olavide por bandas y con Oier más retrasado dando progresión a las conexiones internas y haciendo mejor a Manuel nos acercó a Sainte Marie de Campan. Sin embargo, vi a un equipo sin alma y al que Nauzet, Tano y Oier salvaron. Es un desatino ver la primera parte que vimos y Martín, con razón, se desesperó por tal incongruencia. No obstante, si estás desesperado y no te gusta lo que ves, no te quedes únicamente en un cambio de dibujo, porque corres el peligro de dejar a algún jugador sin bicicleta como fue el caso de Miguel de las Cuevas.
La situación de David García se desborda y es de "albergue permanente" hasta que no despierte. Prácticamente toda la segunda vuelta lleva fuera de sí, con la cabeza lejos del césped y, ayer, puso la guinda con un penalty muy evitable fruto de su falta de concentración. Otro aspecto que me preocupa es el estado de forma de Álex Berenguer. Ayer, fue revulsivo, pero no como veces anteriores. Parece ser que su lesión le lastra y perderle en estos cinco últimos partidos, o quién sabe si en más, sería un recóndito agujero.
Hablemos de arriesgar, ¿cuántos riesgos ha tomado Martín esta temporada? A mi se me viene a la cabeza el partido en Almería y fue uno de los mejores días de Osasuna en cuanto a juego ofensivo, pero sin suerte. Ayer, en casa y frente al segundo peor visitante de Segunda División no se arriesgó nada y eso te aleja sin querer del objetivo platónico. Fue doloroso ver a Martín pensativo con Otegui al lado sin saber qué hacer, cuando el pensamiento debería de haber sido automático: Otegui por Oier. ¡Ah! Y es más, ¿para lo que da Urko Vera no es más interesante un 4-2-3-1 o un 4-1-4-1 metiendo más jugadores creadores por detrás de Nino?
Señores rojillos, pocas ganas sobre ruedas. Es una verdadera lástima estar viendo mientras escribo a un Alavés volcado por bandas y arriesgando todas sus cartas por un ascenso, a la vez que pienso cómo podría haber terminado el partido Osasuna jugando de la misma manera. Sólo los equipos capaces de ganar todos los partidos de casa -Alavés o Zaragoza tienen hoy la oportunidad- ascenderán directamente y sólo los capaces de alternar victoria con empates se la jugarán, como mucho, en el playoff. Así pues, sólo queda ganar en San Mamés para hacer bueno el punto. Próxima parada, Bilbao Athletic.
Tras el descanso el 4-4-2 con Álex Berenguer y Miguel Olavide por bandas y con Oier más retrasado dando progresión a las conexiones internas y haciendo mejor a Manuel nos acercó a Sainte Marie de Campan. Sin embargo, vi a un equipo sin alma y al que Nauzet, Tano y Oier salvaron. Es un desatino ver la primera parte que vimos y Martín, con razón, se desesperó por tal incongruencia. No obstante, si estás desesperado y no te gusta lo que ves, no te quedes únicamente en un cambio de dibujo, porque corres el peligro de dejar a algún jugador sin bicicleta como fue el caso de Miguel de las Cuevas.
La situación de David García se desborda y es de "albergue permanente" hasta que no despierte. Prácticamente toda la segunda vuelta lleva fuera de sí, con la cabeza lejos del césped y, ayer, puso la guinda con un penalty muy evitable fruto de su falta de concentración. Otro aspecto que me preocupa es el estado de forma de Álex Berenguer. Ayer, fue revulsivo, pero no como veces anteriores. Parece ser que su lesión le lastra y perderle en estos cinco últimos partidos, o quién sabe si en más, sería un recóndito agujero.
Hablemos de arriesgar, ¿cuántos riesgos ha tomado Martín esta temporada? A mi se me viene a la cabeza el partido en Almería y fue uno de los mejores días de Osasuna en cuanto a juego ofensivo, pero sin suerte. Ayer, en casa y frente al segundo peor visitante de Segunda División no se arriesgó nada y eso te aleja sin querer del objetivo platónico. Fue doloroso ver a Martín pensativo con Otegui al lado sin saber qué hacer, cuando el pensamiento debería de haber sido automático: Otegui por Oier. ¡Ah! Y es más, ¿para lo que da Urko Vera no es más interesante un 4-2-3-1 o un 4-1-4-1 metiendo más jugadores creadores por detrás de Nino?
Señores rojillos, pocas ganas sobre ruedas. Es una verdadera lástima estar viendo mientras escribo a un Alavés volcado por bandas y arriesgando todas sus cartas por un ascenso, a la vez que pienso cómo podría haber terminado el partido Osasuna jugando de la misma manera. Sólo los equipos capaces de ganar todos los partidos de casa -Alavés o Zaragoza tienen hoy la oportunidad- ascenderán directamente y sólo los capaces de alternar victoria con empates se la jugarán, como mucho, en el playoff. Así pues, sólo queda ganar en San Mamés para hacer bueno el punto. Próxima parada, Bilbao Athletic.
viernes, 6 de mayo de 2016
Próxima parada, Ponferradina
Los números de la Ponferradina
La Ponferradina ocupa la decimonovena posición con 39 puntos, a uno de la salvación que la marca el Almería con 40 puntos. Es más, los del Toralín están en una situación muy comprometida ya que tienen perdidos los golaerajes particulares con el Mallorca y el Almería. Es el quinto equipo más goleado de Segunda División con 48 goles en contra y es el cuarto equipo menos goleador con 34 goles a favor, de los cuales 10 son de Yuri -delantero centro que fichó en invierno por el Qingdao chino y que se fue siendo el segundo máximo goleador de la historia de la Ponferradina con 97 goles-. Otro dato justifica la falta de gol de este equipo ya que en esta segunda vuelta sólo ha anotado un gol un hombre específico de la punta de ataque, Jebor.
Además, el equipo del Bierzo ha cesado a dos entrenadores en una misma temporada y es el segundo peor visitante de la categoría por detrás del Llagostera. De los 18 partidos que los bercianos han disputado lejos del Toralín tan sólo han ganado uno y fue, justamente, en la casa del peor visitante de Segunda, en el Municipal de Palamós. Finalmente, hay que destacar que es el segundo peor equipo por detrás del Valladolid en los seis últimos partidos y destacan resultados muy adversos como un 3-0 en Butarque, un 3-0 en el Carlos Tartiere o un 4-2 en San Mamés.
La mano de Rubén Vega
No hay partidos suficientes para analizar a un equipo con un nuevo entrenador, pero sí que hay una jornada para analizar su juego. Los de Rubén Vega dejaron entrever cual va a ser su tónica a lo largo de estos seis últimos partidos y en El Sadar no será diferente. La Ponferradina salió atenazada y muy conservadora. Todo apunta a que el sistema de Rubén Vega se basa en mantener la portería a cero sin rechazar la presión para recuperar rápido y aprovechar la velocidad de Caiado, Aguza y Acorán arriba.
El sistema táctico empleado por el nuevo técnico fue un 4-2-3-1 claro con un doble pivote fuerte para reforzar el medio y dos bandas abiertas para buscar la profundidad y aprovechar los contraataques. Es más, me gustaría destacar que Rubén Vega le ganó la partida a Carreras con un ligero movimiento que posibilitó los continuos desbordes y las permanentes entradas por el lateral derecho del Zaragoza. Aguza pasó de la mediapunta a banda izquierda, y Caiado pasó a jugar por el medio ayudando constantemente a Acorán por banda derecha. Ojo a ese posible movimiento aquí en El Sadar que podría meter en problemas a los dos laterales rojillos.
En la portería juega el exrojillo Roberto Santamaría que no está cuajando su mejor temporada y está muy lejos de los registros del año 2013 -año en el que recibió 33 goles en 31 partidos y terminó en tercera posición del trofeo Zamora de Segunda División-. En la línea de cuatro la Ponferradina juega con Adán en el lateral derecho, pareja de centrales para Alan Baró y Raíllo, y Camille en el lateral izquierdo. A diferencia de los anteriores laterales rivales como fue el caso de Chica en el Valladolid o de Nelson y Fede Vega en el Alcorcón, no son laterales que tiendan a subir para conectarse con los extremos por lo que los desdoblamientos, a priori, no serán un problema.
Entre la línea de cuatro y la línea de tres jugaron ante el Zaragoza Andy y Jonathan formando un fuerte doble pivote más conservador que repartidor de juego. En esta posición también podría jugar Basha, ex del Real Zaragoza. En definitiva, se podría afirmar que la Ponferradina sólo piensa en minimizar daños atrás y confiar en las posiciones delanteras. En la línea de tres está el verdadero peligro de la Ponferradina y me atrevería a decir que es una de las mejores líneas de ataque y de las más veloces de Segunda División. Caiado (4 goles) juega en banda izquierda y Acorán (4 goles) en banda derecha dejando en la media punta al recuperado Aguza con libertad de movimientos. Y en punta, el también recuperado, Berrocal (4 goles). También cabría la posibilidad de que jugara Djordjevic con 3 goles esta temporada, pero tiene muchas más posibilidades el primero. Lo realmente preocupante de este equipo es que Yuri se fue en invierno y sigue siendo el máximo goleador de la Ponferradina con 9 goles.
En la portería juega el exrojillo Roberto Santamaría que no está cuajando su mejor temporada y está muy lejos de los registros del año 2013 -año en el que recibió 33 goles en 31 partidos y terminó en tercera posición del trofeo Zamora de Segunda División-. En la línea de cuatro la Ponferradina juega con Adán en el lateral derecho, pareja de centrales para Alan Baró y Raíllo, y Camille en el lateral izquierdo. A diferencia de los anteriores laterales rivales como fue el caso de Chica en el Valladolid o de Nelson y Fede Vega en el Alcorcón, no son laterales que tiendan a subir para conectarse con los extremos por lo que los desdoblamientos, a priori, no serán un problema.
Entre la línea de cuatro y la línea de tres jugaron ante el Zaragoza Andy y Jonathan formando un fuerte doble pivote más conservador que repartidor de juego. En esta posición también podría jugar Basha, ex del Real Zaragoza. En definitiva, se podría afirmar que la Ponferradina sólo piensa en minimizar daños atrás y confiar en las posiciones delanteras. En la línea de tres está el verdadero peligro de la Ponferradina y me atrevería a decir que es una de las mejores líneas de ataque y de las más veloces de Segunda División. Caiado (4 goles) juega en banda izquierda y Acorán (4 goles) en banda derecha dejando en la media punta al recuperado Aguza con libertad de movimientos. Y en punta, el también recuperado, Berrocal (4 goles). También cabría la posibilidad de que jugara Djordjevic con 3 goles esta temporada, pero tiene muchas más posibilidades el primero. Lo realmente preocupante de este equipo es que Yuri se fue en invierno y sigue siendo el máximo goleador de la Ponferradina con 9 goles.
El último toque
Martín cumplirá ante la Ponferradina un año completo en el banquillo de Osasuna con un balance muy positivo. Además, el equipo rojillo ya es noveno en la clasificación de la segunda vuelta y está a tan sólo un punto del Numancia que es el sexto mejor equipo de Segunda en esta segunda fase de la temporada.
domingo, 1 de mayo de 2016
Cuatro puntos
El tiempo es justiciero y pone a cada uno en su sitio, y Martín está donde quería estar. El aperitivo que rodeaba al partido llevaba un tanto de picante. Parecía que los entremeses se revolvían en forma de mal augurio, pero yo lo vi de distinta manera. El culebrón "Fausto" y el susto del buitre sólo podían terminar en gol en propia de Djené -jugador sin el que el Alcorcón no gana y que estuvo entre algodones hasta el último suspiro-.
El gol en propia y los paradones de un colosal Nauzet empañan el partido de Osasuna con la palabra "suerte". Pero, señores, diganme, ¿la suerte viene sola o se busca? Es más, la coincidencia con la primera vuelta es desmedida y, justamente, en estos dos últimos partidos, Martín entona " la mirada al comienzo", mientras sigue para bingo.
El planteamiento de Martín tiene la cáscara permanente del carrilero que no es carrilero, pero no tiene sentido meterse más en esta lucha. Sin embargo, no hay rosa sin espinas y creo que Osasuna habría defendido mejor con cuatro atrás. ¿Por qué? Tan sólo hay que mirar al frente y adivinar sin muchas comeduras de cabeza que el peligro rival se llamaba Collantes y Óscar Plano. Me centro únicamente en esta cáscara en la que no voy a profundizar, pero sí justificar. Durante toda la primera parte, Pučko lo pasó realmente mal y cuando no llegaba el esloveno, era Tano el que sudaba ante las embestidas de Plano por la izquierda alfarera. Para terminar de pegar este cromo mal puesto, no quiero dejar pasar por alto que Pučko tampoco es hombre para defender los córners. Ni bebas agua que no veas, ni pongas cromos que no pegan.
Al margen de lo anterior, Martín acertó donde más daño se le podía hacer a Muñiz. Las dos líneas de dos entre la defensa y un solitario Nino fueron las verdaderas triunfadoras del partido. Esto dice mucho. Manuel y Merino dotaron al centro del campo de la seguridad defensiva y de la colocación adecuada requeridas en forma de doble pivote y anularon, en cierta medida, a Insa y Campaña. Oier y Torres provocaron con su presión que el Alcorcón no saliera desde atrás con el balón jugado, y Campaña tuvo que desgastarse en las ayudas a su pivote defensivo.
Osasuna dio una lección de fútbol defensivo en Santo Domingo, pero me decepcionó en cuanto a la parcela ofensiva. Otra vez no vi bandas y creo que un 4-1-4-1 o un 4-2-3-1 podría haber sido más equilibrado. No obstante, recalco la sabiduría de Martín en cuanto a la lectura del rival, pero también del partido. Los cambios no pudieron tener mejor intencion. Un Pučko desentonado y lejos de su posición por un hombre válido para una defensa de cinco como Aitor Buñuel. Un Torres lesionado por un Miguel de las Cuevas que hizo que la ausencia del de Arre pasara desapercibida. Un Merino con máscara de oxígeno por un Olavide que debería de haber dado más. En definitiva, impecable paso del 5-2-2-1 al 5-4-1 con la finalidad de cubrir espacios y mantener la ocupación racional del centro del campo.
Señores rojillos, mi reflexión podría resumirse en dos frases; cada uno recoge lo que siembra y el que la sigue la consigue. Osasuna sumó ayer tres puntos de oro y el calendario promete. El estado de forma de la plantilla, el compromiso, la piña final con Martín y la afición de Osasuna de fondo aportan otro punto más. Me gustaría decir a qué huele esto, pero queda mucho. Próxima parada, Ponferradina.
El gol en propia y los paradones de un colosal Nauzet empañan el partido de Osasuna con la palabra "suerte". Pero, señores, diganme, ¿la suerte viene sola o se busca? Es más, la coincidencia con la primera vuelta es desmedida y, justamente, en estos dos últimos partidos, Martín entona " la mirada al comienzo", mientras sigue para bingo.
El planteamiento de Martín tiene la cáscara permanente del carrilero que no es carrilero, pero no tiene sentido meterse más en esta lucha. Sin embargo, no hay rosa sin espinas y creo que Osasuna habría defendido mejor con cuatro atrás. ¿Por qué? Tan sólo hay que mirar al frente y adivinar sin muchas comeduras de cabeza que el peligro rival se llamaba Collantes y Óscar Plano. Me centro únicamente en esta cáscara en la que no voy a profundizar, pero sí justificar. Durante toda la primera parte, Pučko lo pasó realmente mal y cuando no llegaba el esloveno, era Tano el que sudaba ante las embestidas de Plano por la izquierda alfarera. Para terminar de pegar este cromo mal puesto, no quiero dejar pasar por alto que Pučko tampoco es hombre para defender los córners. Ni bebas agua que no veas, ni pongas cromos que no pegan.
Al margen de lo anterior, Martín acertó donde más daño se le podía hacer a Muñiz. Las dos líneas de dos entre la defensa y un solitario Nino fueron las verdaderas triunfadoras del partido. Esto dice mucho. Manuel y Merino dotaron al centro del campo de la seguridad defensiva y de la colocación adecuada requeridas en forma de doble pivote y anularon, en cierta medida, a Insa y Campaña. Oier y Torres provocaron con su presión que el Alcorcón no saliera desde atrás con el balón jugado, y Campaña tuvo que desgastarse en las ayudas a su pivote defensivo.
Osasuna dio una lección de fútbol defensivo en Santo Domingo, pero me decepcionó en cuanto a la parcela ofensiva. Otra vez no vi bandas y creo que un 4-1-4-1 o un 4-2-3-1 podría haber sido más equilibrado. No obstante, recalco la sabiduría de Martín en cuanto a la lectura del rival, pero también del partido. Los cambios no pudieron tener mejor intencion. Un Pučko desentonado y lejos de su posición por un hombre válido para una defensa de cinco como Aitor Buñuel. Un Torres lesionado por un Miguel de las Cuevas que hizo que la ausencia del de Arre pasara desapercibida. Un Merino con máscara de oxígeno por un Olavide que debería de haber dado más. En definitiva, impecable paso del 5-2-2-1 al 5-4-1 con la finalidad de cubrir espacios y mantener la ocupación racional del centro del campo.
Señores rojillos, mi reflexión podría resumirse en dos frases; cada uno recoge lo que siembra y el que la sigue la consigue. Osasuna sumó ayer tres puntos de oro y el calendario promete. El estado de forma de la plantilla, el compromiso, la piña final con Martín y la afición de Osasuna de fondo aportan otro punto más. Me gustaría decir a qué huele esto, pero queda mucho. Próxima parada, Ponferradina.
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