Osasuna no se contagia. Osasuna no carbura. Osasuna no se encuentra a sí mismo. En definitiva, Osasuna se choca contra la Segunda División. Ni ante un filial ni ante un recién ascendido el equipo rojillo es capaz de ganar y certificar su utópica y translúcida candidatura al ascenso. No se puede hablar de decepciones, pero sí se puede exigir y pedir motivadamente más. Las piezas parece que sí encajan como equipo, pero las posiciones o, mejor dicho, el juego de roles dentro del campo es un tanto repetitivo. El 4-2-3-1 de Diego, sin predecirlo, o eso espero, se deshilacha acurrucándose en la zona del doble pivote negando su principal virtud, la profundidad. Tal vez haya que eliminar alguna posición y jugar con un delantero por delante de dos mediapuntas creadores y con fútbol. No hablo de eliminar líneas sino de adelantar la posición de Fran Mérida y cohesionarlo junto a Roberto Torres dejando por detrás a Arzura o a Lucas Torró. La cuestión es despreocupar a Fran de lo defensivo y ayudar a Roberto a crear juego.
Mi metamorfosis es simple y transparente. Un 4-1-4-1 que evite al delantero perder combustible a la hora de decidir o de acelerar en la meta. Es decir, un delantero que juegue como tal, de delantero centro. En este caso me inclino por David Rodríguez que ha marcado dos goles en dos partidos, sí dos. Si que es verdad que tanto David como Quique -ayer como extremo diestro en el Reino de León- pueden jugar en otras posiciones cercanas al área, pero con Mateo, Sebas, Barja o, incluso, Miguel Díaz creo que Diego se tapa los ojos sin necesidad y obviando la virtud. No se puede renunciar a la pegada en Segunda. Volviendo al tema inicial y citando a Sebas Coris, me da la sensación de que el exceso de trabajo en la media que pide Diego termina por colapsar lo positivo o la libertad de cada uno. El pasado sábado, el ex del Girona estuvo en todos los sitios, pero sin silla firme. A esta pincelada hay que sumarle el doble pivote errático que esconde los pasos hacia al frente, se queda donde se encuentra. Sin embargo, Osasuna gana equilibrio defensivo, pero el problema es que con un 0-1 a favor fuera de casa ningun equipo debe entregarse al rival desde el comienzo de la segunda parte. Si al menos, se quiere puntuar, todo equipo debe seguir manteniendo la posesión ya que es la mejor forma de defender un resultado.
Sergio Herrera, Unai García y Arzura son los tres nombres de estas dos primeras jornadas. El primero por la seguridad que transmite al equipo desde atrás y por sus paradas antológicas como la del pasado sábado ante la pérdida de balón de Aridane. El segundo por su recuperación silenciosa. Unai ha vuelto a ser el que era y me gustaría verlo junto a Miguel Flaño más pronto que tarde. Por último, el tercero por su propuesta revolucionaria y rocosa. Sinceramente, pienso que con él, defensivamente, el centro del campo se sujeta y Diego debería de partir de aquí para modificar esta idea incial de Osasuna. Esta reflexión inesperada por el choque cultural de Osasuna no quiero terminarla sin hacer una mención seria sobre los laterales. Carlos Clerc, en el Reino de la Cecina, se atascó y no pudo dejar huella en campo contrario, pero es nuestro lateral izquierdo. No obstante, Osasuna está cojo y la cojera aún no ha aceptado ni jugar con el Promesas. La situación me alarma, pero solo espero que este río sin sentido desemboque como hicieron las aguas de Kike Barja. Ojalá verles pronto en el primer equipo.
Señores rojillos, choque cultural de un Osasuna que no se adapta, por el momento, pero que debe encontrar su sitio y enpezar a hablar la misma lengua ante la Sociedad Deportiva Huesca. Necesidad de cambios posicionales y urgencia de despreocupar a Fran Mérida para que Roberto Torres y el resto de atacantes puedan crear juego y mirar al horizonte. Osasuna no puede permitirse ir agachado y de rodillas ante equipos como la Cultural, sin menospreciar a nadie. Eso sí, no debemos olvidar nuestra historia ni que hace dos temporadas Osasuna se dejaba los nervios en campos como El Alcoraz, Santo Domingo, Palamós o Anduva. Todos mis respetos.
domingo, 27 de agosto de 2017
sábado, 12 de agosto de 2017
Verano rojo
A veces las mejores casualidades se tiñen de color y terminan por coserse tal y como se hilaron hace dos años, vestidas de amarillo. Por algo se empieza y a algo hay que agarrarse, pero seríamos injustos si nos colgáramos únicamente de una superstición en forma de equipación amarilla. Esta vez Osasuna se cuece lentamente y hierve de verdad, recuperando lo que le distingue y le eleva sobre los demás, la intensidad. Diego y Braulio sí que forman un tándem en seco que no da pie a confusiones ni a interpretaciones acerca de quién o quiénes han construido el equipo. Llegadas estudiadas y fichajes de gran valor a futuro como las de Sergio Herrera y Lucas Torró. Las historias podrán sucederse de blanco o de negro, pero esta temporada tengo la sensación de que a Osasuna ha llegado el profesionalismo, al menos, al primer equipo. Este Osasuna "a la dieguère" me gusta y tras las dudas de los cuatro primeros amistosos, ayer se vio un equipo más firme, que quiere jugar al fútbol y que empieza a cohesionarse.
En los amistosos frente a la Unión Deportiva Logroñés y el Huesca, Osasuna ganó, pero no convenció y en gran parte tiene la culpa el cambio de sistema continuo. Lógico, es pretemporada y las imprecisiones muchas veces nacen por el desorden que se crea con la necesidad de probar. Parece ser que Diego, ante el Eibar, probó lo justo y que con la ausencia de Lucas Torró descubrió que el doble pivote formado por Arzura y Fran Mérida se consolida y da más fuerza a Osasuna en el centro del campo. Personalmente, siempre he afirmado que a Osasuna le va bien un doble pivote con la finalidad de garantizar un equilibrio que es necesario entre defensa y ataque. Ha vuelto el mejor Fran Mérida y su templanza, distribución y colocación tranquiliza a Osasuna y a su compañero Arzura que le hace mejor. En Segunda División el balón parado es indispensable, y bien lo sabemos, porque lo vivimos en nuestras propias carnes hace dos temporadas con los zarpazos de Roberto Torres. Ayer, uno más, está de vuelta. El centro del campo siniestro e inexistente es un mito y gran parte de culpa la tiene Diego Martínez.
Todo no puede ser perfecto y la verdad es que la asignatura pendiente y preocupante a una semana del comienzo de Liga son los balones a las espaldas de la defensa. El lateral derecho con Oier no puede seguir de pie y Vadillo en Almudevar lo dejó bien claro. Las bandas en Segunda División son claves y si un equipo no es profundo se ahoga, y aquí es dónde exijo que Aitor Buñuel sea titular. Unai García mejoró considerablemente, pero Aridane sigue sin ser el que fue en la "tacita de plata". Estoy seguro de que llegará a su nivel más pronto que tarde. La presión de su coste me preocupa, hay que estar con él porque yo sé lo que es capaz de dar. Carlos Clerc hizo de la banda izquierda dinamita, pero le ocurre lo mismo que a Sebas. Tienen velocidad, profundidad, regate y centro, pero se pierden a la hora de defender. Entendible. Otro punto que no entendí fue la alineación de hombres en banda que son de interior como Miguel de las Cuevas y creo que Sebas, Mateo y Barja pueden hacer mucho daño esta temporada por fuera en Segunda División, y más si Osasuna continúa fuerte en el centro del campo a la hora de defender, recuperar la posesión y organizar el ataque.
David Rodríguez es, para mí, una llegada más que interesante porque no es un puro goleador inservible para crear juego. Es trabajador, tiene regate y puede realizar desplazamientos desde fuera hacia dentro. Puede jugar en banda y complementarse con Quique para jugar a un fútbol rápido o con Xisco, delantero centro perfecto para bajar el balón de espaldas y abrir a banda. Quique González ya dejó claro en el Racing de Santander qué tipo de jugador era y salvando grandes distancias por cualidades técnico-tácticas me recuerda a Nino. Es el aguador de Osasuna y el que se encarga de abandonar su posición para ocupar o descongestionar la de otro compañero, algo que eché en falta la temporada pasada de Sergio León. Sin ir más lejos, creo que la confección de la plantilla es de un nivel superior a la de la temporada pasada, pero aún queda mucho por hacer. Lógico, la falta de entendiemiento y de movimientos son típicos de un equipo nuevo en pretemporada.
Respecto al tema de la cantera, considero que Miguel Díaz, Miguel Olavide, Kike Barja y Aitor Buñuel ya están en las condiciones óptimas y maduras como para poder competir por un puesto de privilegio en el primer equipo. Eso sí, exijo que esta competición sana sea en las mismas condiciones que el resto. La igualdad en un equipo, al margen de que sea fútbol profesional, sigue siendo esencial. La pretemporada de Díaz y Buñuel es valiosa, el primero ha marcado y ha sabido revolucionar el juego, exprimir el jugo ácido y dulce. El segundo, como ya he explicado antes, es el lateral derecho de Osasuna.
Finalmente, me gustaría destacar que este año, aunque solo haya transcurrido un mes escaso, el equipo es grupo y Xisco con su gol lo dejó aún más claro creando un corro rojo de verano. Y no terminaré mi primera reflexión de la temporada sin hacer especial mención a Diego Martínez. La elección del gallego como entrenador es acertada por su pasado canterano en Sevilla, pero sobretodo por su idea de juego que se acopla a la perfección a los jugadores que engloban lo que es Osasuna. Toco madera, pero intuyo que gozaremos. Optimismo sí, euforia no.
En los amistosos frente a la Unión Deportiva Logroñés y el Huesca, Osasuna ganó, pero no convenció y en gran parte tiene la culpa el cambio de sistema continuo. Lógico, es pretemporada y las imprecisiones muchas veces nacen por el desorden que se crea con la necesidad de probar. Parece ser que Diego, ante el Eibar, probó lo justo y que con la ausencia de Lucas Torró descubrió que el doble pivote formado por Arzura y Fran Mérida se consolida y da más fuerza a Osasuna en el centro del campo. Personalmente, siempre he afirmado que a Osasuna le va bien un doble pivote con la finalidad de garantizar un equilibrio que es necesario entre defensa y ataque. Ha vuelto el mejor Fran Mérida y su templanza, distribución y colocación tranquiliza a Osasuna y a su compañero Arzura que le hace mejor. En Segunda División el balón parado es indispensable, y bien lo sabemos, porque lo vivimos en nuestras propias carnes hace dos temporadas con los zarpazos de Roberto Torres. Ayer, uno más, está de vuelta. El centro del campo siniestro e inexistente es un mito y gran parte de culpa la tiene Diego Martínez.
Todo no puede ser perfecto y la verdad es que la asignatura pendiente y preocupante a una semana del comienzo de Liga son los balones a las espaldas de la defensa. El lateral derecho con Oier no puede seguir de pie y Vadillo en Almudevar lo dejó bien claro. Las bandas en Segunda División son claves y si un equipo no es profundo se ahoga, y aquí es dónde exijo que Aitor Buñuel sea titular. Unai García mejoró considerablemente, pero Aridane sigue sin ser el que fue en la "tacita de plata". Estoy seguro de que llegará a su nivel más pronto que tarde. La presión de su coste me preocupa, hay que estar con él porque yo sé lo que es capaz de dar. Carlos Clerc hizo de la banda izquierda dinamita, pero le ocurre lo mismo que a Sebas. Tienen velocidad, profundidad, regate y centro, pero se pierden a la hora de defender. Entendible. Otro punto que no entendí fue la alineación de hombres en banda que son de interior como Miguel de las Cuevas y creo que Sebas, Mateo y Barja pueden hacer mucho daño esta temporada por fuera en Segunda División, y más si Osasuna continúa fuerte en el centro del campo a la hora de defender, recuperar la posesión y organizar el ataque.
David Rodríguez es, para mí, una llegada más que interesante porque no es un puro goleador inservible para crear juego. Es trabajador, tiene regate y puede realizar desplazamientos desde fuera hacia dentro. Puede jugar en banda y complementarse con Quique para jugar a un fútbol rápido o con Xisco, delantero centro perfecto para bajar el balón de espaldas y abrir a banda. Quique González ya dejó claro en el Racing de Santander qué tipo de jugador era y salvando grandes distancias por cualidades técnico-tácticas me recuerda a Nino. Es el aguador de Osasuna y el que se encarga de abandonar su posición para ocupar o descongestionar la de otro compañero, algo que eché en falta la temporada pasada de Sergio León. Sin ir más lejos, creo que la confección de la plantilla es de un nivel superior a la de la temporada pasada, pero aún queda mucho por hacer. Lógico, la falta de entendiemiento y de movimientos son típicos de un equipo nuevo en pretemporada.
Respecto al tema de la cantera, considero que Miguel Díaz, Miguel Olavide, Kike Barja y Aitor Buñuel ya están en las condiciones óptimas y maduras como para poder competir por un puesto de privilegio en el primer equipo. Eso sí, exijo que esta competición sana sea en las mismas condiciones que el resto. La igualdad en un equipo, al margen de que sea fútbol profesional, sigue siendo esencial. La pretemporada de Díaz y Buñuel es valiosa, el primero ha marcado y ha sabido revolucionar el juego, exprimir el jugo ácido y dulce. El segundo, como ya he explicado antes, es el lateral derecho de Osasuna.
Finalmente, me gustaría destacar que este año, aunque solo haya transcurrido un mes escaso, el equipo es grupo y Xisco con su gol lo dejó aún más claro creando un corro rojo de verano. Y no terminaré mi primera reflexión de la temporada sin hacer especial mención a Diego Martínez. La elección del gallego como entrenador es acertada por su pasado canterano en Sevilla, pero sobretodo por su idea de juego que se acopla a la perfección a los jugadores que engloban lo que es Osasuna. Toco madera, pero intuyo que gozaremos. Optimismo sí, euforia no.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
