sábado, 12 de agosto de 2017

Verano rojo

A veces las mejores casualidades se tiñen de color y terminan por coserse tal y como se hilaron hace dos años, vestidas de amarillo. Por algo se empieza y a algo hay que agarrarse, pero seríamos injustos si nos colgáramos únicamente de una superstición en forma de equipación amarilla. Esta vez Osasuna se cuece lentamente y hierve de verdad, recuperando lo que le distingue y le eleva sobre los demás, la intensidad. Diego y Braulio sí que forman un tándem en seco que no da pie a confusiones ni a interpretaciones acerca de quién o quiénes han construido el equipo. Llegadas estudiadas y fichajes de gran valor a futuro como las de Sergio Herrera y Lucas Torró. Las historias podrán sucederse de blanco o de negro, pero esta temporada tengo la sensación de que a Osasuna ha llegado el profesionalismo, al menos, al primer equipo. Este Osasuna "a la dieguère" me gusta y tras las dudas de los cuatro primeros amistosos, ayer se vio un equipo más firme, que quiere jugar al fútbol y que empieza a cohesionarse.

En los amistosos frente a la Unión Deportiva Logroñés y el Huesca, Osasuna ganó, pero no convenció y en gran parte tiene la culpa el cambio de sistema continuo. Lógico, es pretemporada y las imprecisiones muchas veces nacen por el desorden que se crea con la necesidad de probar. Parece ser que Diego, ante el Eibar, probó lo justo y que con la ausencia de Lucas Torró descubrió que el doble pivote formado por Arzura y Fran Mérida se consolida y da más fuerza a Osasuna en el centro del campo. Personalmente, siempre he afirmado que a Osasuna le va bien un doble pivote con la finalidad de garantizar un equilibrio que es necesario entre defensa y ataque. Ha vuelto el mejor Fran Mérida y su templanza, distribución y colocación tranquiliza a Osasuna y a su compañero Arzura que le hace mejor. En Segunda División el balón parado es indispensable, y bien lo sabemos, porque lo vivimos en nuestras propias carnes hace dos temporadas con los zarpazos de Roberto Torres. Ayer, uno más, está de vuelta. El centro del campo siniestro e inexistente es un mito y gran parte de culpa la tiene Diego Martínez.

Todo no puede ser perfecto y la verdad es que la asignatura pendiente y preocupante a una semana del comienzo de Liga son los balones a las espaldas de la defensa. El lateral derecho con Oier no puede seguir de pie y Vadillo en Almudevar lo dejó bien claro. Las bandas en Segunda División son claves y si un equipo no es profundo se ahoga, y aquí es dónde exijo que Aitor Buñuel sea titular. Unai García mejoró considerablemente, pero Aridane sigue sin ser el que fue en la "tacita de plata". Estoy seguro de que llegará a su nivel más pronto que tarde. La presión de su coste me preocupa, hay que estar con él porque yo sé lo que es capaz de dar. Carlos Clerc hizo de la banda izquierda dinamita, pero le ocurre lo mismo que a Sebas. Tienen velocidad, profundidad, regate y centro, pero se pierden a la hora de defender. Entendible. Otro punto que no entendí fue la alineación de hombres en banda que son de interior como Miguel de las Cuevas y creo que Sebas, Mateo y Barja pueden hacer mucho daño esta temporada por fuera en Segunda División, y más si Osasuna continúa fuerte en el centro del campo a la hora de defender, recuperar la posesión y organizar el ataque.

David Rodríguez es, para mí, una llegada más que interesante porque no es un puro goleador inservible para crear juego. Es trabajador, tiene regate y puede realizar desplazamientos desde fuera hacia dentro. Puede jugar en banda y complementarse con Quique para jugar a un fútbol rápido o con Xisco, delantero centro perfecto para bajar el balón de espaldas y abrir a banda. Quique González ya dejó claro en el Racing de Santander qué tipo de jugador era y salvando grandes distancias por cualidades técnico-tácticas me recuerda a Nino. Es el aguador de Osasuna y el que se encarga de abandonar su posición para ocupar o descongestionar la de otro compañero, algo que eché en falta la temporada pasada de Sergio León. Sin ir más lejos, creo que la confección de la plantilla es de un nivel superior a la de la temporada pasada, pero aún queda mucho por hacer. Lógico, la falta de entendiemiento y de movimientos son típicos de un equipo nuevo en pretemporada.

Respecto al tema de la cantera, considero que Miguel Díaz, Miguel Olavide, Kike Barja y Aitor Buñuel ya están en las condiciones óptimas y maduras como para poder competir por un puesto de privilegio en el primer equipo. Eso sí, exijo que esta competición sana sea en las mismas condiciones que el resto. La igualdad en un equipo, al margen de que sea fútbol profesional, sigue siendo esencial. La pretemporada de Díaz y Buñuel es valiosa, el primero ha marcado y ha sabido revolucionar el juego, exprimir el jugo ácido y dulce. El segundo, como ya he explicado antes, es el lateral derecho de Osasuna.

Finalmente, me gustaría destacar que este año, aunque solo haya transcurrido un mes escaso, el equipo es grupo y Xisco con su gol lo dejó aún más claro creando un corro rojo de verano. Y no terminaré mi primera reflexión de la temporada sin hacer especial mención a Diego Martínez. La elección del gallego como entrenador es acertada por su pasado canterano en Sevilla, pero sobretodo por su idea de juego que se acopla a la perfección a los jugadores que engloban lo que es Osasuna. Toco madera, pero intuyo que gozaremos. Optimismo sí, euforia no.


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