domingo, 25 de septiembre de 2016

Batalla naval

Osasuna y el juego de los barcos. Seis jornadas y con tan solo dos puntos está claro que Martín no está sabiendo atinar donde colocar sus piezas en el tablero. Mientras que el rival juega al "tocado y hundido" por el centro del campo rojillo provocando el error a las espaldas de la defensa, Osasuna sólo acierta en darle al "agua". Osasuna lleva a la previsibilidad como a la reina en ajedrez y la improvisación es uno de los mayores males del fútbol. Los tres cambios de posición de Oier en menos de cuarenta minutos lo ponen en evidencia.

Tocado y hundido. Balón a la espalda de Fuentes tras una entrada interior sin oposición de Osasuna. En el fútbol, nadie tiene la culpa de todo, ni Martín, ni Fuentes, ni Rivière. Las culpas se distribuyen porque el "causa-efecto" es de primera ley, y más en este equipo. Si el equipo rival acostumbra a jugar con unos pivotes que son incapaces de cerrar y de ayudar en defensa, ¿por donde le creas peligro? Todo encaja, pero lo preocupante es que se está empezando a juzgar a jugadores fuera de su posición natural. ¿Un ejemplo? Fran Mérida.


La batalla naval no es un escándalo positivo, porque Osasuna está fuera del tablero. Pocas son las casillas que el equipo navarro hunde. Cada día que transcurre tengo más claro que Oier, Jaime Romero y Sergio León han de ser fijos porque ante la adversidad y el laberinto táctico, siempre dan la cara y luchan contra todo pronóstico. Mi idea no tiene validez y, posiblemente, muchos no la compartiréis, pero el fútbol está para discutir hablando, no riñendo.

El error rojillo no nace en la defensa de cuatro, sino que crece antes de nacer. El doble pivote es inexistente y nadie sabe a qué se juega en la media. Oier e Imanol tienen la solución para tocar al rival en los balones interiores y ayudar así a los centrales a hundir todas las jugadas por dentro, es decir, fortaleza atrás. Jaime Romero y Miguel Olavide o Miguel de las Cuevas en las bandas con el fin de evitar las incorporaciones de los laterales rivales, cerrar como interiores el centro del campo y ganar profundidad en ataque. Roberto Torres de enganche dotando de creatividad, disparo y último pase al centro del campo. Y arriba, un perfecto delantero para Osasuna, Sergio León.


Desde fuera todo parece más fácil, pero cuando consigues dos puntos de dieciocho posibles, tal vez haya que reconstruir un barco en condiciones para estar en la batalla naval de una vez por todas. A modo resumen, yo baso mi idea en seguridad defensiva y presión por dentro, bandas cubiertas y salida de balón sin peligro porque siempre va por fuera o directa.

Señores rojillos, yo confío en Martín y en este equipo, ya lo he afirmado muchas veces. Es más, creo firmemente en que terminaremos entrando en esta batalla naval llamada Primera División. Pero, claro está en que si seguimos incidiendo en lo que no vale, y en no fortalecer el centro del campo -doble pivote-, Osasuna y nosotros no vamos a disfrutar. Próxima parada, entrada en el juego.

jueves, 22 de septiembre de 2016

La realidad es la qué es

Con poca o mucha suerte, con mejoría o sin mejoría, con peores o mejores transiciones, con menos o más posesión, la realidad es la qué es, dos puntos de quince. Osasuna se obliga a coger los remos. Nuevos ingredientes para rellenar el queso emmental del día del Celta: más presencia en la media, bandas punteras, un solo delantero y cuatro atrás dejando de lado a los Cinco en la isla.

Osasuna mejoró y la presión de Oier y Torres, en la salida de balón con centrales abiertos del Espanyol con bajada del pivote, bloqueó durante gran parte del primer asalto la jaula perica. No obstante, Quique Sánchez Flores, ante la nulidad creativa de los suyos por mérito rojillo en campo contrario, cambió la dosis del 4-2-3-1 quitando protagonismo a la salida lavolpiana. Ahí fue donde sufrió un solitario Imanol García, y de ahí su tarjeta amarilla. Jaime Romero conectó con la línea de cal, y con hombres marcándole el territorio, supo ubicarse mejor que el día de la Real Sociedad y marear a Víctor Sánchez una y otra vez. Poco duró la alegría durante todo el partido, y Primera División es lo qué es. Martín pasó de un 4-1-4-1 a un 4-4-2 con la salida de Imanol y la entrada de Oriol Riera.


Pecamos de inexpertos ante el equipo más veterano de la categoría. Lógico, si tenemos en cuenta que ayer debutaron Miguel Olavide y Álex Berenguer. Nadamos más que el Espanyol por el Mediterráneo, pero los pericos no tuvieron ni que desplegar sus alas ante unas pésimas transiciones defensivas. A Tano y a David les cogía el caracol y poco duró el pan en casa del pobre. No negaré que el esqueleto de Tajonar está creciendo y parece que, ayer, se soldó nuestro fémur, nuestra base, nuestro primer paso hacia un patrón de juego. No es poco, pero toda la colección de cúbitos, radios y costillas va seguida, y la competición avanza a ritmo de trasatlántico. Para mí, la solución reside en dos pivotes con dos extremos formando una línea con el enganche para mejorar en pérdida de balón y transiciones defensivas. Todos juntos, mejor. 

Señores rojillos, la realidad es la qué es, pero admito el acierto en la senda escogida. Las alarmas las descarto, por el momento, acogiéndome a una grata sorpresa, Sergio León. Con cara de tonto, sí, y digo yo que algo bueno habremos hecho si hasta ahora ningún portero ha parado más que Diego López. Perdonen, ¿falta de intensidad ofensiva? Abierto a interpretaciones. Yo creo en Martín y en el equipo, porque ayer me demostraron el nivel al que pueden llegar y explotar aún más la caldera. Próxima parada, no nos salgamos del guión.


domingo, 18 de septiembre de 2016

Los Cinco y el tesoro de la isla

Osasuna es una isla, pero no una isla cualquiera. Esta isla tiene arena, palmeras y existencias. Osasuna tiene un tesoro por descubrir en forma de un sistema en el que el equilibrio haga de barca. No pido materiales de primera línea para construirla, pero sí al menos, una chalana de madera. La rotura de la brújula se produce por las cuatro orillas de la isla, y Osasuna es incapaz de crecer ciñéndose a los Cinco.

Ellos marcan la aventura, pero todo terminó en dominio vigués y en perdidas de tiempo desoladoras por cazar una gaviota con alas de empate. Un 5-3-2 y una difícil escapada. Eso sí, la propuesta sorprendente de Martín, Mario Fernández, fue el hombre del partido evitando fuertes inundaciones. Osasuna no tiene cebo, pero lo peor de todo es que tampoco tiene anzuelo, y así es imposible sujetarse en Primera División. El sistema de Martín valió en Segunda por circunstancias más que sabidas, pero lo único que hizo valer el esfuerzo rojillo, esta mañana, fueron el orden táctico y la contención de Imanol García. Para mí, el guión ha cambiado y el viento sopla a favor del "Imanol y diez más".


Este Osasuna si quiere dejar de ser isla, no necesita tanto adaptarse al ritmo de la categoría, sino al sistema de Martín. No obstante, parece descabellado. El aspecto defensivo es el único que se salva y teniendo provisiones veloces y profundas como Clerc, Jaime Romero o Álex Berenguer, aún es la situación más desatinada. Fran Mérida no funciona, pero tampoco Miguel de las Cuevas en las decisiones. ¿Razón? Osasuna es una isla perdida donde los apoyos reinan por su ausencia, las correctas colocaciones son inexistentes y los Cinco restan posibilidades ofensivas.

Mi idea es firme, y Clerc, sin margen ofensivo por falta de existencias en la media, necesita un lateral fijo por detrás para poder progresar y centrar al área. Jaime Romero debe ser titular, al mismo tiempo que un central debe salir para dejar de lado a los Cinco. Y, tal vez, dos delanteros sean excesivos. Prueba de ello, con el paso del 5-3-2 al 5-4-1, Osasuna ganó más velocidad y presencia en la media. ¿Les gusta el 4-2-3-1 u otro sistema con cuatro defensas, o prefieren a los Cinco? "Osasuna tiene que ser un equipo aguerrido", como bien afirma Imanol, pero lo ofensivo también cuenta. Nunca ha sido cómodo ser delantero en este equipo, pero si encima se les abandona como náufragos, se termina la faena. Antes de cerrar, me gustaría escribir en mayúsculas que el lateral derecho de Osasuna ya tiene dueño, AITOR BUÑUEL.


Señores rojillos, Espanyol a la vista con un tesoro por encontrar en la isla. Quitando las paradas salvadoras de Mario, el orden táctico de Imanol y las embestidas de Jaime Romero, Osasuna está lejos de surcar en Primera. Próxima parada, lavado de cara.

martes, 13 de septiembre de 2016

Adeus Bernabéu, ola Vigo

El esqueleto de Tajonar se refuerza, la base se mantiene y la jalea real nutre unos huesos en proceso de crecimiento. Oriol Riera marca en la tercera jornada su primer gol de la temporada provocando tres consecuencias provechosas: prevención de una posible ansiedad de cara a su estreno goleador, despertar aún más a un Rivière con unos movimientos inherentes sugestivos y mantener abierta la posibilidad de jugar con dos bandas acentuadas.


La media en un sistema 5-3-2 tiene que tener un poco de todo: salado, dulce, amargo, ácido, e incluso, umami. A este último gusto le voy a llamar "recuperación" puesto que posee un sabor sutil, pero de regusto prolongado. El aspecto recuperador en el fútbol es tan básico como lo dulce o lo salado, pero no ha de excederse en importancia. ¿A qué me refiero? Oier y Fausto te aportan trabajo en la media, pero saturan el sabor sutil y pueden llegar a matar el regusto prolongado necesario sobre el terreno de juego.


Dos hombres defensivos para tres plazas vacantes pueden llegar a convertirse en defecto repudiando a un único creador de juego. Es en esta parcela en la que se puede volver a plantear la incógnita del sistema de cinco defensas. ¿Por qué no renunciar a un central colocando a un pivote defensivo dejando así a cinco hombres por delante abiertos a la creación y a la velocidad? En resumen, a mi modo de ver, carece de sentido, al menos tras lo visto en los tres primeros partidos, jugar con cinco defensas y, además, dos pivotes con habilidades defensivas aislando a Miguel de las Cuevas en la orfandad creativa -sobretodo en la Rosaleda y en el Bernabéu-.


A pesar de todo, Osasuna crece y el marcador del Santiago Bernabéu legalmente se hubiera asemejado más a un 2-3 que a un 5-2 o el partido ante la Real Sociedad en El Sadar hubiera terminado 0-0 con una pizca de suerte. Sin embargo, la poca contundencia de la defensa nos ha llevado a una cuesta de enero en la que va a ser un poco difícil adelgazar, si ciertos aspectos tácticos no se corrigen, sobretodo en los laterales. Insisto, este Osasuna va a dar mucha guerra esta temporada, y lo único que me desborda es la sensación de equipo partido por la ausencia de, al menos, un creador más.

Roberto Torres, Miguel de las Cuevas, Antonio Otegui, Miguel Olavide o Fran Mérida para un puesto descoloca un poco. Al igual que también se perderán en un laberinto si piensan en lo positivo de sistemas como un 4-1-4-1 o un 4-2-3-1 o un 4-4-2 con bandas teniendo a Clerc, Álamo, Berenguer o Jaime, entre otros -Kike Barja está empujando fuerte-.

Señores rojillos, bendita la preocupación de Martín y bienaventuradas las alternativas futuras. Adeus Bernabéu ca cabeza moi alta, ola Vigo os dentes coma espadas.