jueves, 22 de diciembre de 2016

A Pamplona han de venir

Tras desolaciones profundas, irritantes cabreos y puntiagudas decepciones una copa de rosado de la Ribera no viene mal para hacer hueco al champán navideño, el champán del respiro y de la tranquilidad, pero que, además, debe ser el de la continuidad. Un intervalo de reflexión concentrada para comenzar la remontada, y como en toda Nochebuena los ingredientes para la cena y la declaración de intenciones para el amigo invisible -para los más grandes-, va en primer lugar. Así pues, digamos las cosas como son. Osasuna hizo la noche buena y se dislumbraron ráfagas de luz de equipo entre la oscuridad de los siete puntos, las inoportunas lesiones de Miguel, Javier y Digard, la insensatez y la falta de amor propio. Se vio una lágrima en la copa que indicaba que el vino estaba vivo.

Sensación de equipo, no por el resultado, sino por las actuaciones individuales que mejoraron al colectivo, porque en el fútbol si cada uno no gana sus duelos particulares, el equipo se descarrila, pero parece que esta vez los renos no se salieron de la senda del trineo. Tenemos portero, y tiene pelo. Tenemos un lateral derecho soberbio y que nos da pie a no alinear a centrales o a jugadores polivalentes que "despolivalean" en esa posición. Tenemos un capitán descubierto por Joaquín Caparrós, Iván Márquez, capaz en tres partidos de hacerse con la línea defensiva huérfana de Osasuna y marcar los tiempos desde atrás. Tenemos centro del campo con una media hora de Fran Mérida que la hubiera firmado el mejor Mikel Merino con dos pases verticales al pie, terminando uno de ellos en penalty a favor. ¿Y qué decir de Causic? Mejor en los pases y en la orientación que en lo táctico, pero más que correcto sobre el verde y nos concedió lo que tantos pedíamos en tantas ocasiones, ir a eso que llaman "bulto". No obstante, como acabo de dejar entrever, el espacio libre en esa zona sigue siendo patente y ojalá San Fermín quiera hacernos un regalo con lazo alemán para corregir un problema que ya vimos con Jan Urban, pero que se solucionó durante dos partidos hace dos temporadas como en Huelva y en Las Palmas. Tenemos bandas porque a diferencia que en Riazor, Álex Berenguer asentó la cabeza y fue incisivo hasta decir basta. Y la pasta trufada del "Pasta e Basta" la puso Jaime Romero con un golazo intencionado y un toque explosivo. Tenemos mucho, sólo hay que soltar los cabos del miedo y de la amargura.

Pero sí, señores rojillos, a Pamplona han de venir, y si la agresividad de la segunda parte mezclada con la regularidad demostrada se mantienen, más de uno se va a quedar sin media y sin calcetín. Osasuna tiene mucho qué defender y correr para que le desahucien y le denoten por "muerto irresucitable". Llamadme loco, pero la mejoría vista ayer en forma de corazón, amor propio y alguna que otra jugada bien entrelazada invitan a que ustedes me llamen optimista. La salvación agónica no debe esperar, ha de arrancar ahora y con este 2-0 en Copa del Rey el "volvemos" se entona y el "se puede" ya ha vuelto. ¡Aúpa Osasuna y feliz Navidad!



domingo, 4 de diciembre de 2016

¿Se puede?

Joaquín Caparrós se está convirtiendo en un fracaso adicional más y el río rojillo no estaba como para acoger más almas caritativas y sin resultado. Parece que Osasuna se extrapola al más "janurbanismo" de la primera temporada en Segunda División. Todos sabemos cómo terminó aquello, en Sabadell y con la mayor suerte de la historia rojilla. Sí, dejen ustedes al milagro y al Mesías en su sitio. La más pura tristeza se reengancha sin aceleración positiva porque hoy, domingo 4 de diciembre del 2016, estamos en proceso de buscar qué día caerá Osasuna al pozo de Segunda División de forma matemática, y no estamos pensando en una salvación agónica en el minuto de Javier Flaño.

Señores y señoras, también nos estaríamos equivocando si dijéramos o, aún peor, nos creyéramos que con Enrique Martín las cosas iban por su cauce porque Osasuna no compitió durante los últimos partidos y fue incapaz de ganar en casa a ningún rival directo. La realidad es la qué es y el mensaje de Girona ya no se empezó a cumplir al pie de la letra desde la pretemporada. Mi pregunta es: ¿nadie podía hablar? Ahora, la duda del "¿se puede?" permanece alta, muy alta.

Roberto Torres es incapaz de centrar sin golpear previamente a la hierba y, al margen de este detalle y de estar fuera de su posición natural, el penalty ante el Atlético de Madrid, partidos anteriores con Martín y lo de hoy en El Molinón son indicios de cómo está el de Arre anímicamente. Miguel de las Cuevas lo intenta, pero dos islotes sin entusiasmo le cohiben. Oriol y Kenan provocan una riera lenta y demoledora en contra del juego creativo de Osasuna, y fue con la entrada de Sergio León cuando el equipo dio un paso al frente. Si hay que salvar a alguien, podría salvar a Sergio, Imanol y Causic, pero es que los salvavidas son escasos y no son gratuitos. Muchos aspectos tienen que mudar de piel, no niego la evidencia de un equipo más junto y compacto, pero el hecho es que Osasuna con balón se ahoga y cada ocasión que recibe, encaja gol. ¿Cuestión de salir enchufados? Puede ser.

Señores rojillos, que se lo aprendan y que corran, porque ni el mismísimo Pep Guardiola podría sacar esto al frente. Por lo tanto, por la misma regla de tres, no se crean ustedes que si vuelve Mikel Merino la situación de Osasuna girará 360 grados. La moral está por los suelos, pero la de la afición también, y no deja tirada por tierra la dignidad de un escudo que significa más que una gran familia. Aquí os dejo lo único y mejor que tenemos, nuestro himno:

El "once" de Osasuna, valiente y luchador 
defiende sus colores con brío arrollador 
y por eso los hinchas le gritan sin cesar 
Osasuna Aupa, que tú sabes triunfar. 
De tu blusa y tu bandera, 
fuerte y rojo es el color 
de tu blusa y tu bandera 
como el roble montañés 
y el vino de la ribera 
vibra en tí Navarra entera 
en donde quiera que estés. 
Artistas en el juego, dominan el balón 
derrochan valentía y luchan con tesón 
y el público entusiasta así suele gritar 
Osasuna Aupa, que tú sabes triunfar. 
De tu blusa...etc. 
Osasuna valiente, no dejes de luchar 
que Navarra te admira porque sabes jugar, 


Osasuna valiente, juega con ilusión 
que jugando y venciendo tú serás campeón.




martes, 22 de noviembre de 2016

Atontados, y no lo digo yo

Infame, y no se me ocurre nada peor porque es mejor que no lo escriba. Hacía mucho tiempo que no veía un partido tan huérfano de Osasuna, hasta el punto que me daba miedo y vergüenza levantar la cabeza. Atontados, y no lo digo yo, lo expresa el equipo y lo dice el único jugador que esta temporada no ha tirado la toalla al suelo más que para ducharse en el vestuario, Sergio León. Poca o ninguna autocrítica se ha dejado emerger hasta el día de hoy, y lo de ayer fue la guinda blanda que va con el peor mosto servido. El panorama es de alerta negra y huele a podrido, sobretodo por el calendario, pero he de dejar claro que el Atlético de Madrid no es excusa para poder poner en práctica lo que todos queremos: actitud, intensidad y empuje durante los noventa minutos. Me da igual el resultado si Osasuna aprieta defendiendo sus valores históricos y morales, en ese caso disfrutaré.

El apartado táctico tampoco mejoró y siempre dije que la idea de Martín era positiva, pero excesivamente previsible y reincidente en abandonar el centro del campo. Ayer, Caparrós se desesperó, solo había que echarle una ojeada, porque en su sistema es vital que los centrales, o por lo menos uno, sean capaces de sacar el balón jugado. Si en Osasuna los centrales son incapaces de salir con el balón, y si a este factor real le sumas un doble pivote defensivo que no baja para distribuir juego, se ocasiona un bloqueo interno que permite al rival, con una simple presión, recuperar en zona peligrosa. Fuentes es la pesadilla hecha realidad y confirma su posición de "paquete adicional" en el mercado de fichajes. No obstante, a este lateral izquierdo descubierto se le puede recubrir con gente de la casa que seguro que no cubren los laterales peor: Julen Hualde o Endika Irigoyen. La pareja de centrales han agotado mi paciencia tras doce jornadas sin personalidad ni orden ni colocación. El diploma de graduado está en el lateral derecho, mi querido Tano, un buen central que resolvió como pudo el puzzle de cien piezas con tan solo setenta y tres. ¿Por qué no alineamos a Tano en el centro de la defensa -el mejor central por arriba y con personalidad- y adornamos con un par de Buñuelos el lateral derecho?

Los espacios en el doble pivote sentenciaron un 4-2-3-1 en el que Oier y Fausto jamás estuvieron juntos. Me quedo con los minutos de Causic porque puede ser una buena alternativa de cara a jugar con un doble pivote con más salida de balón. Numerosas son las fórmulas que se me ocurren con el fin último de impedir la salida de balón por el centro, algo que no sabemos, aunque nos queramos empeñar. Por lo menos, hasta que Mikel Merino no asome la cabeza por Pamplona. La salida directa por el lateral y jugar con el extremo de manera inmediata es una de ellas, pero para poder ejecutarla urge el cambio de nombres en los laterales. El saque directo del portero para aprovechar las segundas jugadas con los recogedores del centro del campo es otra alternativa, pero para ello necesitamos a Oriol Riera junto a Sergio León. En definitiva, negar la salida de balón a los centrales y en dos o tres toques máximo abrir a banda para evitar pérdidas y esconder nuestras incapacidades.

Señores rojillos, como dice Sergio, "parece que nos tienen que marcar gol para espabilar", y esto no puede seguir así. Osasuna debe jugar sencillo, atacar con las bandas abiertas, defender muy juntos -centro del campo con defensa-, es decir, que el equipo no se parta, y siempre ha de morir matando. Próxima parada, Atlético de Madrid.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Jamás te olvidaré, Enrique

Querido amigo,

Sí, Enrique, esta es mi carta de agradecimiento. Empezaré y terminaré diciéndote que el fútbol sí tiene memoria. Jamás olvidaré tus brazos abiertos corriendo la banda de la Nova Creu Alta, jamás olvidaré tu camisa blanca prácticamente despechugada por las circunstancias, jamás olvidaré verte aplaudir a ese fondo rojo de Sabadell, jamás olvidaré mis lágrimas y las de mi madre con un gol que tú potenciaste, jamás olvidaré tu mirada al cielo de Córdoba acordándote de tu padre, jamás olvidaré al equipo del ascenso -un equipo hecho por ti a tu imagen y semejanza-, jamás olvidaré las alegrías de tú trayecto, jamás olvidaré tú sonrisa ingenua e interminable partido tras partido, jamás olvidaré a ese osasunismo fuerte y unido por ti, jamás olvidaré tus manos en la cara tras haber estado cinco minutos en el vestuario de Montilivi reflexionando, jamás olvidaré tus "solo cuarenta y cinco minutos, no hay más", jamás olvidaré tu americana con pañuelo azul y tu grito al cielo ante el Alavés, jamás olvidaré tu libreta intensa ni tu pañuelico de San Fermín ante el Nàstic, jamás olvidaré ese manteo con un olor y un color especial, jamás olvidaré ese "somos un equipo" en el centro del campo de El Sadar contigo en el círculo girando sin parar como un niño.

En sí, jamás te olvidaré, Enrique, porque recuerda que si somos un equipo, lo somos por ti, y que si por fin, volvimos a defender nuestros colores con el corazón, también fue por ti. Tú hiciste y has hecho de este trayecto algo diferente, algo que en este mundo llamado fútbol ya no existe. Has resurgido el amor y el sentimiento por el equipo de tu vida y de mi vida, Osasuna. Osasuna sigue porque tú más que nadie sabe que este club de fútbol no es como los demás. Es coraje, es educación, es acogida, es lucha, pero, sobretodo, somos nosotros, toda la sociedad navarra. Este sentir nos lo has pintado tú en lo más profundo, en nuestro corazón, ese que tú ensalzas y que a punto estuviste de dejártelo sobre tu casa. Sé que eres un poco cabezón y sé que terminarás muriendo por Osasuna. Eso sí, aunque nunca te irás y volverás, he de reconocer que me quedo un poco huérfano.

Enrique, me quedo con lo siguiente, "un sentimiento mamado desde crío es un valor difícil de igualar", al igual que es difícil de igualar lo que tú has hecho por Osasuna, en gran parte le has salvado la vida.

 Gracias y hasta siempre, Enrique.






sábado, 5 de noviembre de 2016

Oier y nadie más

Osasuna presiona al rival, desborda por banda, mantiene la posesión necesaria en casa, contiene el medio con superioridad defensiva, muerde y sabe a lo que juega. Demasiado real, lógico y racional como para ser verdad. El panorama es de alerta negra y Osasuna jugando así en casa garantiza al rival, como mínimo, un empate. "Overbooking" en defensa y en la delantera, y "underbooking" en el centro del campo.

Osasuna desprogresa y, permitidme que les diga, si no hemos sido capaces de ganar hasta el momento frente a rivales como el de hoy, agárrense fuerte al "yo no bajo" con uñas, dientes y lo primero que encuentren. Si no hay centro del campo es porque Martín quiere que no haya. Ahí nace la causa de un bolo de lana con espinas que abre la piel de una defensa de cinco a la que, salvo Oier, sólo les falta un cono de papel de churros con chocolate para poder seguir viendo pasar la tarde dulcemente. Sí, señores, meto a Álex Berenguer en el mismo saco, pero en sentido diferente. Tal vez un poco de azúcar le venga bien para reponerse de la paliza a la que está sometido. Álex es matador arriba y para cuando sube sus ideas ya están fundidas.


Sin rumbo por la soledad de un buen pivote defensivo como Fausto que resuelve minuto a minuto cada marrón que se encuentra. Ni Roberto Torres ni Miguel de las Cuevas bajan a ayudarle, a pesar de que el segundo hoy estuvo mucho más participativo en este aspecto. ¡Qué remedio! El rival penetra a Osasuna con facilidad tratando a los tres centrales como juguetes de segunda mano. Me reitero en mi idea de que la acumulación no te aporta la seguridad defensiva, sino la compañía por delante. Las basculaciones son lentas, la segunda línea se queda aún más desnuda y lo único esperanzador y con sentido que he visto hoy desde el banquillo ha sido la entrada de Antonio Otegui para ganar más posesión y dinamismo.

Perdonen que les diga, pero contradiciendo a Martín, yo sí creo en sistemas de juego porque estos números de teléfono te hacen contactar con el objetivo que quieres comunicar. Este 5-3-2 por las razones ya expuestas evitan la creación, merman las cualidadades de Roberto y Miguel, y hunden a Osasuna en el descenso. Lo que más me preocupa es la falta de reacción, el hacer ver que todo va bien y el no contar con jugadores vitales como Jaime Romero o Miguel Olavide. Así pues, la misma historia de todos los días, me lleva a que mi Osasuna me duela. Oier y nadie más, no por calidad, sino por contundencia, ilusión y ganas.


Señores rojillos, el cambio no puede alejarse más y ahora llega un parón muy jugoso para dar vuelta a la tortilla, a la tortita o a lo que haga falta. El Sadar es una ONG con dieciséis puntos donados de dieciocho posibles. Ya vale, por favor. No puedo con la cabezonería, con el no querer aceptar los fallos propios que engordan aún más la bomba de despropósitos que es Osasuna y con el conformismo mezclado con el "hay que gozar". Así, yo no gozo, y creo que sólo un forofo radical lo haría. No somos tontos y estamos cansados. Próxima parada, parón y al rincón a pensar.

martes, 18 de octubre de 2016

Verde esperanza bajo la lluvia

Superación, avance, carisma, lucha, etc. Palabras que nos acompañaron en Segunda División y que parecían haber desaparecido ligeramente del orden rojillo. La apuesta por el trabajo sin excepción y los balones teledirigidos a Sergio León fueron protagonistas, y aquí es donde me incrusto para insistir en que a Osasuna todavía se le puede exprimir mucho más. Es más, a mi modo de ver, el resultado de 1-2 enmascaraba la primera parte.

Casi medio mes de preparación para un partido de vida o muerte y la falta de concentración fue tan sutil como abismal. Gol en contra a los dieciséis segundos, fallos graves de David y Unai en el área y en su frontal, y las distancias matadoras entre Roberto, Miguel y Digard sepultaban a un Osasuna nervioso. Según dicen, de la necesidad nace la virtud, y así fue. La necesidad dio a luz a la garra mezclada con el trabajo incansable de Oriol Riera y la picardía de un delantero completo como Sergio León. La verdad que la primera parte se podría calificar con su nombre, pero también es cierto que para que la vela tenga llama, la cera, esa parte que se camufla, es necesaria.


Concepto de bloque y remontada en un futbolín en el que pocos ganarán y aún menos remontarán. Queda mucho por hacer y las transiciones defensivas siguen siendo un problema grave. Oier y Álex dieron mucho a la línea de cinco, pero ninguno de los tres centrales estuvo al nivel que se les exige. Mi solución es la habitual, un compañero para un Didier Digard que completó con éxito el setenta y cinco por ciento de los pases, movió a Osasuna y ocupó racionalmente el campo. Todo muy bonito, pero el centro del campo -un doble pivote- hace mejor a la defensa y a la delantera. Por lo tanto, los dos perros de presa ahí son cruciales.

Señores rojillos, verde esperanza bajo la lluvia. A Osasuna le falta equilibrio y a esta naranja le queda mucho jugo por soltar. Hay equipo, hay un entrenador que se mata por la banda y se deja el corazón por Osasuna -algo que me pone la piel de gallina-, pero en Primera División el trabajo no siempre ganará. Por favor, ruego equilibrio y más bandas. Próxima parada, Real Betis Balompié.



sábado, 1 de octubre de 2016

Condenados

Cambio, se necesita cambio. Cuando las piezas encajan, no hay necesidad de desencajarlas. Pero, cuando el despropósito es mayúsculo y la incoherencia es reincidente, algo hay que cambiar. Yo quiero tener el gusto de sufrir con mi Osasuna, pero los tres puntos de veintiún posibles me lo están arrancando. Yo no quiero quedarme helado en diciembre con algo que desconozco y, para evitarlo, no vale con ocultar lo que no se está realizando adecuadamente.

El problema radica en que el concepto para defender, a mi modo de ver, no ha de ser similar a jugar con más de cuatro defensas y negar la creación. Lo que está claro, es que Osasuna regaló el balón durante todo el partido y sólo le valió durante la primera parte. Sergio León también se brindaba a ayudar y el 5-4-1 era válido con alguien como él cordobés que marcara diferencias arriba. La disimilitud con la segunda parte fue demoledora ante la incapacidad de realizar cambios lógicos, al margen de las lesiones.

Los excesivos metros concedidos y la ausencia de robos de balón a Roque y Vicente aupó a Quique Setién dando entrada a Castellano y Momo para ganar en profundidad. El asedio a las espaldas de Osasuna fue clave para incrementar un complejo de inferioridad difícil de creer con un 2-0 a favor. Desde el principio, no entendí la presencia de Álex Berenguer en el carril derecho y no la de Aitor Buñuel, aún menos su desconvocatoria. La segunda parte con todo el campo regalado puso en evidencia este fallo y no se corrigió.


Los fallos se sucedían y el disparate estalló con la "no salida de Miguel de las Cuevas", un jugador muy mermado físicamente y que concedía más y más metros al centro del campo de Las Palmas. En resumidas cuentas, si Fuentes no podía seguir, Tano podría haber entrado por Fuentes -no es su posición, pero había que cortar esa hemorragia-, Aitor, desconvocado, por Álex y Jaime u Olavide por Miguel. ¿Sergio lesionado? Complicado. Como ven, los fallos del inicio lastran hasta el final, y el doble cambio hubiera podido sujetar a los canarios. Utopía, pero jamás lo que se hizo. No hay justificación y la segunda parte fue un auténtico suicidio de un partido encaminado. Ya vale de decir que somos novatos y conejos, hay cuestiones más básicas que eso.

Señores rojillos, sinceramente, no sé qué más escribir, porque la historia se repite jornada tras jornada y Oier y Fausto no son súperhéroes, son jugadores de fútbol. Podrás perder, podrás ganar o podrás empatar, pero jamás podrás dejar que te echen de tu casa aguantando la puerta con solo corazón y ningún criterio. No obstante, yo creo. Recupérate, míster. Próxima parada, Ipurúa.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Batalla naval

Osasuna y el juego de los barcos. Seis jornadas y con tan solo dos puntos está claro que Martín no está sabiendo atinar donde colocar sus piezas en el tablero. Mientras que el rival juega al "tocado y hundido" por el centro del campo rojillo provocando el error a las espaldas de la defensa, Osasuna sólo acierta en darle al "agua". Osasuna lleva a la previsibilidad como a la reina en ajedrez y la improvisación es uno de los mayores males del fútbol. Los tres cambios de posición de Oier en menos de cuarenta minutos lo ponen en evidencia.

Tocado y hundido. Balón a la espalda de Fuentes tras una entrada interior sin oposición de Osasuna. En el fútbol, nadie tiene la culpa de todo, ni Martín, ni Fuentes, ni Rivière. Las culpas se distribuyen porque el "causa-efecto" es de primera ley, y más en este equipo. Si el equipo rival acostumbra a jugar con unos pivotes que son incapaces de cerrar y de ayudar en defensa, ¿por donde le creas peligro? Todo encaja, pero lo preocupante es que se está empezando a juzgar a jugadores fuera de su posición natural. ¿Un ejemplo? Fran Mérida.


La batalla naval no es un escándalo positivo, porque Osasuna está fuera del tablero. Pocas son las casillas que el equipo navarro hunde. Cada día que transcurre tengo más claro que Oier, Jaime Romero y Sergio León han de ser fijos porque ante la adversidad y el laberinto táctico, siempre dan la cara y luchan contra todo pronóstico. Mi idea no tiene validez y, posiblemente, muchos no la compartiréis, pero el fútbol está para discutir hablando, no riñendo.

El error rojillo no nace en la defensa de cuatro, sino que crece antes de nacer. El doble pivote es inexistente y nadie sabe a qué se juega en la media. Oier e Imanol tienen la solución para tocar al rival en los balones interiores y ayudar así a los centrales a hundir todas las jugadas por dentro, es decir, fortaleza atrás. Jaime Romero y Miguel Olavide o Miguel de las Cuevas en las bandas con el fin de evitar las incorporaciones de los laterales rivales, cerrar como interiores el centro del campo y ganar profundidad en ataque. Roberto Torres de enganche dotando de creatividad, disparo y último pase al centro del campo. Y arriba, un perfecto delantero para Osasuna, Sergio León.


Desde fuera todo parece más fácil, pero cuando consigues dos puntos de dieciocho posibles, tal vez haya que reconstruir un barco en condiciones para estar en la batalla naval de una vez por todas. A modo resumen, yo baso mi idea en seguridad defensiva y presión por dentro, bandas cubiertas y salida de balón sin peligro porque siempre va por fuera o directa.

Señores rojillos, yo confío en Martín y en este equipo, ya lo he afirmado muchas veces. Es más, creo firmemente en que terminaremos entrando en esta batalla naval llamada Primera División. Pero, claro está en que si seguimos incidiendo en lo que no vale, y en no fortalecer el centro del campo -doble pivote-, Osasuna y nosotros no vamos a disfrutar. Próxima parada, entrada en el juego.

jueves, 22 de septiembre de 2016

La realidad es la qué es

Con poca o mucha suerte, con mejoría o sin mejoría, con peores o mejores transiciones, con menos o más posesión, la realidad es la qué es, dos puntos de quince. Osasuna se obliga a coger los remos. Nuevos ingredientes para rellenar el queso emmental del día del Celta: más presencia en la media, bandas punteras, un solo delantero y cuatro atrás dejando de lado a los Cinco en la isla.

Osasuna mejoró y la presión de Oier y Torres, en la salida de balón con centrales abiertos del Espanyol con bajada del pivote, bloqueó durante gran parte del primer asalto la jaula perica. No obstante, Quique Sánchez Flores, ante la nulidad creativa de los suyos por mérito rojillo en campo contrario, cambió la dosis del 4-2-3-1 quitando protagonismo a la salida lavolpiana. Ahí fue donde sufrió un solitario Imanol García, y de ahí su tarjeta amarilla. Jaime Romero conectó con la línea de cal, y con hombres marcándole el territorio, supo ubicarse mejor que el día de la Real Sociedad y marear a Víctor Sánchez una y otra vez. Poco duró la alegría durante todo el partido, y Primera División es lo qué es. Martín pasó de un 4-1-4-1 a un 4-4-2 con la salida de Imanol y la entrada de Oriol Riera.


Pecamos de inexpertos ante el equipo más veterano de la categoría. Lógico, si tenemos en cuenta que ayer debutaron Miguel Olavide y Álex Berenguer. Nadamos más que el Espanyol por el Mediterráneo, pero los pericos no tuvieron ni que desplegar sus alas ante unas pésimas transiciones defensivas. A Tano y a David les cogía el caracol y poco duró el pan en casa del pobre. No negaré que el esqueleto de Tajonar está creciendo y parece que, ayer, se soldó nuestro fémur, nuestra base, nuestro primer paso hacia un patrón de juego. No es poco, pero toda la colección de cúbitos, radios y costillas va seguida, y la competición avanza a ritmo de trasatlántico. Para mí, la solución reside en dos pivotes con dos extremos formando una línea con el enganche para mejorar en pérdida de balón y transiciones defensivas. Todos juntos, mejor. 

Señores rojillos, la realidad es la qué es, pero admito el acierto en la senda escogida. Las alarmas las descarto, por el momento, acogiéndome a una grata sorpresa, Sergio León. Con cara de tonto, sí, y digo yo que algo bueno habremos hecho si hasta ahora ningún portero ha parado más que Diego López. Perdonen, ¿falta de intensidad ofensiva? Abierto a interpretaciones. Yo creo en Martín y en el equipo, porque ayer me demostraron el nivel al que pueden llegar y explotar aún más la caldera. Próxima parada, no nos salgamos del guión.


domingo, 18 de septiembre de 2016

Los Cinco y el tesoro de la isla

Osasuna es una isla, pero no una isla cualquiera. Esta isla tiene arena, palmeras y existencias. Osasuna tiene un tesoro por descubrir en forma de un sistema en el que el equilibrio haga de barca. No pido materiales de primera línea para construirla, pero sí al menos, una chalana de madera. La rotura de la brújula se produce por las cuatro orillas de la isla, y Osasuna es incapaz de crecer ciñéndose a los Cinco.

Ellos marcan la aventura, pero todo terminó en dominio vigués y en perdidas de tiempo desoladoras por cazar una gaviota con alas de empate. Un 5-3-2 y una difícil escapada. Eso sí, la propuesta sorprendente de Martín, Mario Fernández, fue el hombre del partido evitando fuertes inundaciones. Osasuna no tiene cebo, pero lo peor de todo es que tampoco tiene anzuelo, y así es imposible sujetarse en Primera División. El sistema de Martín valió en Segunda por circunstancias más que sabidas, pero lo único que hizo valer el esfuerzo rojillo, esta mañana, fueron el orden táctico y la contención de Imanol García. Para mí, el guión ha cambiado y el viento sopla a favor del "Imanol y diez más".


Este Osasuna si quiere dejar de ser isla, no necesita tanto adaptarse al ritmo de la categoría, sino al sistema de Martín. No obstante, parece descabellado. El aspecto defensivo es el único que se salva y teniendo provisiones veloces y profundas como Clerc, Jaime Romero o Álex Berenguer, aún es la situación más desatinada. Fran Mérida no funciona, pero tampoco Miguel de las Cuevas en las decisiones. ¿Razón? Osasuna es una isla perdida donde los apoyos reinan por su ausencia, las correctas colocaciones son inexistentes y los Cinco restan posibilidades ofensivas.

Mi idea es firme, y Clerc, sin margen ofensivo por falta de existencias en la media, necesita un lateral fijo por detrás para poder progresar y centrar al área. Jaime Romero debe ser titular, al mismo tiempo que un central debe salir para dejar de lado a los Cinco. Y, tal vez, dos delanteros sean excesivos. Prueba de ello, con el paso del 5-3-2 al 5-4-1, Osasuna ganó más velocidad y presencia en la media. ¿Les gusta el 4-2-3-1 u otro sistema con cuatro defensas, o prefieren a los Cinco? "Osasuna tiene que ser un equipo aguerrido", como bien afirma Imanol, pero lo ofensivo también cuenta. Nunca ha sido cómodo ser delantero en este equipo, pero si encima se les abandona como náufragos, se termina la faena. Antes de cerrar, me gustaría escribir en mayúsculas que el lateral derecho de Osasuna ya tiene dueño, AITOR BUÑUEL.


Señores rojillos, Espanyol a la vista con un tesoro por encontrar en la isla. Quitando las paradas salvadoras de Mario, el orden táctico de Imanol y las embestidas de Jaime Romero, Osasuna está lejos de surcar en Primera. Próxima parada, lavado de cara.

martes, 13 de septiembre de 2016

Adeus Bernabéu, ola Vigo

El esqueleto de Tajonar se refuerza, la base se mantiene y la jalea real nutre unos huesos en proceso de crecimiento. Oriol Riera marca en la tercera jornada su primer gol de la temporada provocando tres consecuencias provechosas: prevención de una posible ansiedad de cara a su estreno goleador, despertar aún más a un Rivière con unos movimientos inherentes sugestivos y mantener abierta la posibilidad de jugar con dos bandas acentuadas.


La media en un sistema 5-3-2 tiene que tener un poco de todo: salado, dulce, amargo, ácido, e incluso, umami. A este último gusto le voy a llamar "recuperación" puesto que posee un sabor sutil, pero de regusto prolongado. El aspecto recuperador en el fútbol es tan básico como lo dulce o lo salado, pero no ha de excederse en importancia. ¿A qué me refiero? Oier y Fausto te aportan trabajo en la media, pero saturan el sabor sutil y pueden llegar a matar el regusto prolongado necesario sobre el terreno de juego.


Dos hombres defensivos para tres plazas vacantes pueden llegar a convertirse en defecto repudiando a un único creador de juego. Es en esta parcela en la que se puede volver a plantear la incógnita del sistema de cinco defensas. ¿Por qué no renunciar a un central colocando a un pivote defensivo dejando así a cinco hombres por delante abiertos a la creación y a la velocidad? En resumen, a mi modo de ver, carece de sentido, al menos tras lo visto en los tres primeros partidos, jugar con cinco defensas y, además, dos pivotes con habilidades defensivas aislando a Miguel de las Cuevas en la orfandad creativa -sobretodo en la Rosaleda y en el Bernabéu-.


A pesar de todo, Osasuna crece y el marcador del Santiago Bernabéu legalmente se hubiera asemejado más a un 2-3 que a un 5-2 o el partido ante la Real Sociedad en El Sadar hubiera terminado 0-0 con una pizca de suerte. Sin embargo, la poca contundencia de la defensa nos ha llevado a una cuesta de enero en la que va a ser un poco difícil adelgazar, si ciertos aspectos tácticos no se corrigen, sobretodo en los laterales. Insisto, este Osasuna va a dar mucha guerra esta temporada, y lo único que me desborda es la sensación de equipo partido por la ausencia de, al menos, un creador más.

Roberto Torres, Miguel de las Cuevas, Antonio Otegui, Miguel Olavide o Fran Mérida para un puesto descoloca un poco. Al igual que también se perderán en un laberinto si piensan en lo positivo de sistemas como un 4-1-4-1 o un 4-2-3-1 o un 4-4-2 con bandas teniendo a Clerc, Álamo, Berenguer o Jaime, entre otros -Kike Barja está empujando fuerte-.

Señores rojillos, bendita la preocupación de Martín y bienaventuradas las alternativas futuras. Adeus Bernabéu ca cabeza moi alta, ola Vigo os dentes coma espadas.


sábado, 20 de agosto de 2016

La ley de la constancia

824 días después Osasuna volvía a Primera División con una tabla de piedra bien esculpida y con las marcas del más bajo de los infiernos. Una tabla, una ley. Constancia y perseverancia. Un bloque unido y basado en el ascenso con Fausto de equilibrio trató de amarrar cabos interiores con el fin de ahogar el abordaje de "ferias" que Juande Ramos preparó para jugar por dentro.

Osasuna fue solo defensa y de algo tan límite no se puede vivir durante noventa minutos. Espectaculares Miguel Flaño y David García al corte, lo único que necesitaban los rojillos eran más incorporaciones desde atrás. Faltaba algo en proa, un marinero más. Miguel de las Cuevas vivía huérfano con mucha separación con dos hombres de ataque incansablemente maltratados por el sistema, Oriol y Kenan. El éxito de la idea de Martín pendía del hilo de la constancia, pero si el fiel compañero de tripulación llamado físico caía al agua, el plan volaba por el cañón de estribor.


Muy correctos tanto Fuentes a babor como Javier a estribor. Seriedad marinera impidiendo las internadas de Keko y Jony, y orden desde el timón. Mi preocupación seguía latiendo desde la bocana del puerto. ¿Estábamos realmente capacitados para aguantar hasta el noventa? Mejor Oier que Fausto en la posición de pivotes por la sencilla razón de una mejor colocación. No obstante, bien ambos.

El Málaga mordió y pasó de boquerón a tiburón. Algún cabo suelto había que atar para sacar algo bueno de La Rosaleda. Mi idea firme no era otra que la de pasar a defensa de cuatro sacando a Unai García y metiendo a Fran Mérida en el medio para tener más claridad en la salida de balón.  La idea no se limitaba a un nombre, Fran, sino que se extendía a la velocidad de Jaime Romero por banda. ¡Pim, pam, pum! Los minutos me dieron la razón y perfecta visión de Martín desde lo alto. Aitor Buñuel, Miguel de las Cuevas, Jaime y Fran desde atrás para rematar la faena.


Señores rojillos, la ley de la constancia guía a Osasuna y le obliga a arrancar con buen pie. El sistema es válido, y más si tenemos en cuenta a Clerc como carrilero izquierdo para dar más profundidad y la previsible llegada de Sergio León para dar movilidad a una segunda línea carente de ideas por orfandad. Próximo muelle, San Sebastián.

domingo, 19 de junio de 2016

Estamos de vuelta

Muy a disgusto de muchos ya estamos aquí, en ese lugar del que nos echaron de la peor y más misteriosa forma posible. El 18 de mayo de 2014 Osasuna ganaba 2-1 al Betis, pero no dependíamos de nosotros mismos tras nuestra derrota en casa frente al Celta y un empate vergonzoso en Cornellá. El gol en Vallecas fue anulado y dijimos adiós a catorce años en Primera plagados de incontables hitos.

Los acontecimientos negruscos se sucedieron tras la polvareda de la caída de la valla de Graderío Sur. Los papeles volaron y las alfombras se quedaron sin pelillos en los bordes. Archanco dejaba la presidencia de un club saqueado. No obstante, no solo dejaba a Osasuna, sino que también abandonaba a una afición en cueros sentimentales. La Junta Gestora hizo lo que pudo y sobre la bocina consiguió la cartulina de inscripción en Segunda para un equipo medianamente "competitivo".


Tras un mayo y un junio tremendamente paralíticos, Jan Urban llegaba a Osasuna como "el Mesías". El polaco aterrizaba en la peor fecha posible a Pamplona, pero, como él dejó bien claro, se trataba de una oportunidad irrefutable. El "somos pocos, pero buenos" y cuatro puntos en las dos primeras jornadas con un empate in extremis en la Romareda se encargaban de poner una telilla engañosa que nos hacía creer como a niños en que esta pesadilla ya había terminado.


Muy a nuestro pesar, lo lechoso se quedó donde se quedó, en un paladar rojillo seco hasta el punto de ver espejismos donde era imposible presenciar algo decente. La Junta Gestora daba un paso a la derecha para que el antiguo defensor del socio, Luis Sabalza, junto a su junta directiva apostaran por salvar y ayudar a Osasuna. Osasuna iba camino de esqueleto de "Diplodocus" para el Museo de Ciencias Naturales de Nueva York, pero tras el paso sin pena ni gloria e insuficiente de Mateo, la "Bruja de Campanas" se abrió paso entre los muertos.

Tras el 1-2 en casa contra Las Palmas, el desfibrilador de Martín y el gol de la Ponferradina nos mandaban a Sabadell con toda la carne en el asador. Los goles de Collantes y Aníbal nos mandaban a Segunda B y quién sabe si esos pocos minutos que quedaban iban a ser los últimos de vida del equipo de nuestro corazón. ¡Pim, pam, pum! Javier y David, los mismos que hace una semana nos dieron el pase a una final de Primera, nos daban la salvación.


Señores rojillos, Ponferradina y Girona han tenido mucho que ver en nuestra salvación y en nuestro ascenso respectivamente. Un equipo unido con un concepto de papel secundario intachable. Un equipo que expresa todos los valores que ensalzan un sentimiento que se llama como nosotros, Osasuna. Un círculo de dos años y un mes en los que hemos sudado sangre, dolor y lágrimas. ¡Ya estamos en Primera! Y tú, señor Martín, ¿qué quiere que le diga? Gracias y quédate de por vida. No me vaya a poner usted excusas. Osasuna de una desaparición motivada por el saqueo ajeno e injusto al sitio del que nunca debió descender, Primera. 

PD: Esta reflexión abarca estos dos años y un mes de manera fugaz y va dedicada a todos aquellos que me leéis desde el primer día y a todos aquellos que os habéis ido uniendo batiendo todos los récords. Gracias, rojillos y rojillas, de corazón. ¡Os espero en Primera! 



miércoles, 15 de junio de 2016

Ganar

De Girona al cielo. De Girona a Primera. De Girona a la Plaza del Castillo. Esta es la nuestra y no cabe otra que salir a ganar. A un sólo metro bajo el cielo de los cuatro que teníamos por encima. Dos tiempos de cuarenta y cinco minutos y "a gozar, rojos", como dice Martín. ¿Por qué? Porque somos un equipo valiente y luchador que defiende sus colores con el corazón. Los años han ido pasando y, tanto en las buenas como en las malas, seguimos aquí porque somos Osasuna, y esto nunca va a morir.

Navarra entera engalanada, Navarra emocionada, Navarra en Girona y Navarra con Osasuna. Por favor, marcad un gol por esta grada porque aquí está uno de los que no fallan. Rojos, llevadnos a Primera otra vez. No hay seis sin siete, y no hay un 1935 -el primer ascenso- sin un 2016. Dieciséis años después uno o varios de nosotros puede unirse a los Bienzobas, Vergara, Eizaguirre, Egaña, Marañón, Martín, Iriguibel, Palacios o Iván Rosado. Una gitana y la bruja de Campanas han tirado las cartas y han dicho que Osasuna va a ser campeón. 



De Girona al cielo, sí, pero este equipo no es el Nàstic y sus carrileros no son ni Mossa ni Gerard ni Mata es Emaná ni Lejeune es Suzuki. 
El Girona sabe a lo que juega y ejecuta muy bien la defensa de cinco creando superioridades rápidas con Clerc y Maffeo por los laterales. Es más, las internadas desde atrás de Borja García gracias a su guardaespaldas Pons son claves. No obstante, Manuel Sánchez proporciona el dilema del equilibrio de este equipazo dando libertad y despertando chulería en Torres, Mikel, Kenan y Miguel, y tanto Oier como Javier están locos de la cabeza por ser carrileros de verdad. Dicen algunos que no les interesa, pero su progresión roza la matrícula de honor. Yo a este Osasuna le voy a seguir hasta que me muera, y voy a seguir recorriendo más de sesenta kilómetros de carretera.

Mi corazón junto con el de todos vosotros va a desangrar osasunismo durante los 500,6 kilómetros hasta Girona. Una vez allí, no van a dejar de latir hasta que las luces de Montilivi se apaguen. Osasuna, yo te quiero, y has sido y eres mi más fiel amigo. La temporada que viene volveré a estar contigo y te lo digo de corazón que te seguiré con pasión. Todos te seguiremos con pasión estés donde estés, en Segunda o en Primera.


Señores rojillos, ¿vamos a dejar que caminen solos? Para nada. Nunca les hemos fallado, y estoy convencido de que la unión presente en este vestuario no nos va a fallar. Aquí no falla nadie y Maikel el pasado miércoles lo volvió a demostrar. La valla que cayó en Primera se reconstruye y solo le falta el último barniz. Cautela, mucha cautela. Cabeza, mucha cabeza. Toquemos la madera del roble montañés y salgamos a corchetazos con nuestro vino de la Ribera. Osasuna sólo hay uno. Osasuna es de Primera, y es ahí donde merece estar por todo lo que conlleva. Así pues, a por todas rojos, y marcad antes que ellos por un Gol Nord a reventar, una Pamplona entusiasta que apostará todo al rojo y una Navarra que así suele gritar, "¡Osasuna! ¡Aúpa! ¡Que tú sabes triunfar!". Y como dice nuestro niño pródigo, Kenan Kodro, "nunca hay que dejar de creer". ¡Vamos rojos!

martes, 14 de junio de 2016

Y si, sí

Lejos de pantomimas y engañosas sensaciones está el suelo y, de momento, los pies los tenemos soldados a dos metros bajo el cielo. Si que es verdad que la Torre de Babel se ha reducido en medida, pero la dificultad y la inestabilidad de su contenido sigue intacta. Si nos adherimos al significado de esta casual metáfora y a lo que representa, la Torre de Babel es un algo que Osasuna ha llevado encima durante estos últimos años: caos, ruinas, un sentimiento herido, una historia caída de la gracia o una desazón raquítica convertida en roble. Y si, ¿nos dejamos por fin de tanta chapuza y nos centramos en lo que nos incumbe? Y si, sí.

Cuando afirmo "lo que nos incumbe" me centro en el ahora y lo único que tengo presente es la terrible guerra futbolística que se nos presenta. No obstante, Osasuna llega al momento clave de la temporada con ese elemento sentenciador llamado gol y con la fuerza añadida de haberse impuesto ante un Nàstic que estuvo luchando hasta el último aliento contra el Leganés en el rin de Primera. Los "y si, sí" se multiplican como avispas asesinas si nos fijamos en que Vicente Moreno tuvo que salirse de su guión principal pasando a un 4-4-2 más poblado por el centro y renunciando a las subidas de Gerard y Mossa. Me explico. Osasuna reúne un chute de adrenalina imponente, el mejor invitado posible -el gol- y el poder de obligar a mudar de piel al contrario.


Para subir a Primera o, por lo menos, intentarlo de manera agresiva -en el buen sentido de la palabra- hay que ser chulos en concepto futbolístico y el desparpajo de Miguel de las Cuevas, Roberto Torres y Mikel Merino lo evidencian hasta el punto de mutar una piedra en cristal. La chulería no viene por si sola y tampoco viene porque el juez sentenciador haya querido vestirse de etiqueta. ¡Manuel Sánchez! Pero, ¿dónde estabas? Aquí se basa mi toma y daca de toda la temporada con Martín, el dilema del equilibrio en el cual Merino era "prisionero". Eso si, ¿y si el "conservadurismo" nos ha traído aquí? La cuestión es que estamos a 180 minutos de Primera y que sin Martín este "ora et labora" se podría haber quedado en un convento de clausura.

Señores rojillos, y si, sí. Un nuevo día para unirnos bajo la misma capa y el mismo pañuelo. Un nuevo día para fundirnos todos los navarros bajo el abrigo del escudo que porta la zamarra escarlata. Un nuevo día para acercar nuestra garganta al asiento que tanto nos ha visto llorar y reír. Un nuevo día para preguntarnos si la próxima vez que volvamos seremos de Primera o de Segunda. Y Osasuna, yo te digo, no me importa cuán decepcionante pudo haber sido mientras trabajaste para un sueño, pero ese sueño que tienes en tu mente, es posible. No será fácil, pero hasta en los momentos que tú dudes de ti mismo, serás grande. Por ti que corres tras este sueño, y por todos los que te queremos, no dejes de intentarlo hasta que las luces de Montilivi se apaguen. ¡Vamos rojos!


miércoles, 8 de junio de 2016

Va por ti, Nino

Porque lo vivido ayer no se me olvidará nunca. Porque después de tanta telaraña, un rayo de sol da vida. Porque los sueños, sueños son y el sueño continúa. Un metro escalado, y tres metros bajo el cielo. Martín supo leer el partido de cabo a rabo y tiene mucho mérito marcar tres goles a un todopoderoso Nàstic. ¡Sí! Todopoderoso, porque no es un simple ascendido de Segunda B, y sino, miren a sus jugadores, piensen y analicen.

Chapeau en la presión y en la colocación de Mikel Merino, Roberto Torres y Miguel de las Cuevas por delante de un omnipresente Manuel Sánchez que viene demostrando más que de sobra que tiene un puesto fijo en este equipo. Aquí la brillantez echó espuma hasta el punto de explosionar la alcachofa. El planteamiento fue muy similar al de Tarragona provocando el avance en la posición de Merino -es realmente ahí donde deja acaecer sus virtudes- y desbordando las notas estratégicas del caudal de los de Vicente Moreno remolcándoles, incluso, al límite del antifútbol.

Madinda fue anulado y esto imposibilitó al Nástic ejercer su tónica pura. Los dos centrales se quedaron demasiado solos en la zona de creación porque sus dos laterales, Gerard por la derecha y Mossa por la izquierda vivieron en la media sin mucho fruto por recoger. Entonces, ¿cómo? Perfecta lectura del partido y espectacular versión del niño pródigo, Kenan Kodro.


No obstante, como es obvio, y más si tienes a jugones como Tejera y Emaná revoloteando por tu vía, el trabajo no es fácil por muy claro que lo cristalices. El partido terminó 3-1, pero un 3-3 u otro resultado distinto no debería de haber sorprendido a nadie. Lejos de la clave del partido, el saber cómo cubrir las bandas -la de Jean Luc en la segunda parte- y diligenciar los desdoblamientos Mossa-Naranjo por la izquierda tienen nombres y apellidos, Javier Flaño y Oier Sanjurjo. Dos carrileros que no serán carrileros, pero que poco a poco se asemejan más a esta raza en peligro de extinción.

El último gol en contra no me gusta, pero tampoco me disgusta porque nos hace mantener la luz roja de aviso encendida. A mi modo de ver, si salimos a encerrarnos y no a por la victoria, pecaremos. Y acuérdense, un pecado ahora es letal, pero más letal -en el buen sentido de la palabra- fue el ambiente vivido ayer en El Sadar. Yo, les digo una cosa, no guarden la tarjeta en una aldea penetrante y recóndita. ¿Por qué? Porque si tenemos cabeza, nos veremos el miércoles de nuevo.

Señores rojillos, esta reflexión va por Nino, un hombre comprometido y rojillo de adopción que ayer no pudo estar en El Sadar por razones un tanto injustas. Así es la vida, y nosotros al igual que Nino, seguimos. ¿Vamos a dejarlo aquí? Yo estoy orgulloso de lo que nos hemos agenciado, pero quiero más, más, más y más. Por cierto, será clave no encajar gol pronto, y lo dicho, las aldabas, las trancas, las cerraduras y los pestillos para la ferretería. Quedan noventa minutos. ¡Vamos rojos!


lunes, 6 de junio de 2016

A 4 metros bajo el cielo

Bloqueo. Incredulidad. Satisfacción. Emoción. Consecución. Palabras que muchos no hubiéramos ni imaginado al finalizar el partido en Oviedo. Una pizca de suerte retrocedió 363 días después para acomodarse en los corazones rojillos. Ahora es ciertamente cuando echas la mirada atrás. Ahora es realmente cuando te acuerdas de lo vivido y de lo sufrido, de las alegrías y tristezas, de los saltos y obstáculos, de los que siempre estuvieron en el barco y de los que se bajaron en el oasis crítico de un sentimiento dependiente de la melancolía de un desfibrilador. ¿Y ahora qué?

Sonará ventajista, pero los que están a mi lado ya eran conocedores de mi confianza en Oriol Alsina y esa posibilidad aleteaba con fuerza mi cabeza y estaba convencido de que iba a hacer lo que tenía que hacer, ganar al Zaragoza. No obstante, múltiples empates podían actuar como jueces oscuros y deslizarnos de manera derrotista y claudicante. Más bien cruel, porque semejante crueldad estaba patente tras lo vivido ante el Huesca. Sólo quedaba soñar y el minuto 87 nos puso en el lugar mínimo que merecíamos, la sexta plaza.

Como diría Calderón de la Barca, todo es un sueño y los sueños, sueños son. Ahora, algo inesperado está por venir y el caer, si se cae, no ha de quitar la gloria del haber subido. Ya os conté hace unas semanas, y justo tras el partido de Tarragona, que si Osasuna era capaz de superar el tándem Huesca-Oviedo, sería un equipo muy peligroso y con un chute de adrenalina aniquilador. ¿La vamos a liar? Ojalá que sí, y yo creo, creo de manera vandálica e inatacable. Sin embargo, pienso que somos mejores cuando no damos un duro por algo, pero nunca dejando de creer. Por favor, rojillos y rojillas, cabeza. A 4 metros bajo el cielo, un metro por partido nos separa de una historia de altura que fue deshecha y que terminó demolida. Una historia de altura que ahora puede identificarse con un propio y legítimo Osasuna.


A mi modo de ver, guardamos en el tintero muchas razones por las que creer, y a su vez relucen unas cuantas sobre las demás. Martín ha encontrado su idea efectiva en estos tres últimos partidos, la delantera revive con un repuesto Kenan Kodro y un Urko Vera carente de agonía, la magia de Miguel de las Cuevas como hombre libre y no como banda específica fulgura el rojo en ataque, la defensa de cuatro responde con un Pučko que centellea en las ayudas y que quiere asemejarse al de principio de temporada, un Oier que irradia osasunismo señalando continuamente a la afición, un Miguel Flaño que capitanea con el valor de la humildad, un Torres que relumbra categoría, un Merino que resplandece el equilibrio, un Nino y un Nauzet expuestos a la locura del compromiso, una afición que excede los limites de una palabra llamada amor... Mil razones por las que creer, mil tambores por los que soplar y mil trompetas por las que tocar.

La etapa más brillante de Osasuna dio paso a un día desolador. Un día fatídico. Un día en el que fue imposible no llorar. Un dia en el que te preguntabas un por qué tonto, un por qué nosotros. El león cayó y El Sadar se encogió en un mar de lágrimas, pero un pálpito se dejó escuchar de la nada. Dos años más tarde, mañana, El Sadar será de nuevo una fiesta. A cuatro pálpitos de volver a Primera con los mimbres que nunca debieron de ser denegados en este club. A cuatro latigazos de dar carpetazo a una presunta gestión fatal que terminó incrustando astillas imposibiltando la respiración de un club inocente. A cuatro sonrisas de poder gritar gol en la máxima categoría de la mano de Tajonar, de unos señores comprometidos, de un entrenador que daría la vida por Osasuna, de unos trabajadores que trabajan a destajo por y para este club y de una Junta Directiva que progresa adecuadamente.  A cuatro revoluciones de poder volver a vibrar con todos y por todos los que sienten y sintieron a Osasuna.

Señores rojillos, a cuatro metros bajo el cielo. Osasuna es un club pequeño, pero con galones y Osasuna jamás morirá. Osasuna es sentimiento y los sentimientos, sentimientos son. ¡Vamos rojos!

miércoles, 25 de mayo de 2016

¿Qué nos merecemos?

Todo. ¿Todo? Sí. Ninguno de verdad, o tal vez, muy pocos pensaban que Osasuna iba a elevarnos la temperatura hasta un punto de provocarnos, primero, una sensación desértica y feliz, y pocos minutos después, un escalofrío polar y triste. ¿Tan triste? No lo creo.

Osasuna y el 5-1-2-2 de Martín bloqueó lo que realmente había que colapsar. En primer lugar, la omnipresencia de Emaná. En segundo lugar, dificultar las internadas por banda izquierda de Naranjo. Y en tercer lugar, dilatar las llegadas de segunda línea provocadas por la seguridad y el músculo de uno que no iba a estar, Madinda. Este partido pedía poblar el medio y Martín tomó una de las mejores opciones. Alojar a Manuel Sánchez en el medio formando un triángulo exótico con Torres y Merino por delante fue todo un acierto. No obstante, yo hubiera apostado por un triángulo más adyacente y con Merino más cerca de Manuel sin dejar de lado la mejor presión de la temporada junto a la de Valladolid. Es más, ¿esto tenía una doble intención? Múltiple, diría yo.

La forastera población en la media favoreció la libertad de Nino y Miguel de las Cuevas arriba, pero fue tan atenuada su presencia que la verticalidad ofensiva se escurrió. Sin embargo, sin verticalidad ofensiva en punta, hay soldadura defensiva. Todo no se puede, y tanto Javier como Oier desenterraron todo lo que atesoraban con la finalidad de guarecerse bajo el kimono de carrileros y mitigar los desdoblamientos de Iago Bouzón y, en mayor medida, de Mossa. Lo que tengo muy claro es que si Osasuna tuviera medio Sergio León, medio Toché o medio David Rodríguez ya estábamos en Primera.

Osasuna bisbiseaba, cuchicheaba y hasta llegó a provocar el runrún en una grada que no lo ha pasado tan mal en toda la temporada. Y con esto me quedo, señores y señoras. Rojillos y rojillas, no me quedo con más. Sólo un gol de falta suculento y fatal provocó el desierto de hielo en las Bardenas, y echó al traste un trabajo con adjetivos impronunciables. El hielo sólo lo marchita el calor, y siguiendo esta antítesis me reservo un poco, pero lo digo todo. Estoy cabreado porque parece ser que la reserva de energía no está tan oxidada como parecía. ¿Ponferradina? ¿Bilbao? Allí se quedaron. Ahora, sólo nos queda coger el telesilla y asaltar la pista oscense para mantener viva la llama.

Señores rojillos, ¿qué nos merecemos? Visto lo visto ayer, tengo una sensación muy positiva. El ascenso directo ya se ha escabullido, pero veo a Osasuna muy fuerte de cara al final. El intervalo más complicado lo intuyo ahora, Huesca y Oviedo. Si Osasuna llega al playoff, estoy convencido de que tenemos más posibilidades que los otros cinco. Insisto, no se pongan tristes, y quiénes digan que los fichajes de Manuel y Miguel no valen, que recapaciten.


lunes, 23 de mayo de 2016

Llévame a Primera, otra vez

Así como el tiempo no concordaba demasiado con el mes de mayo, ayer, la primera parte de Osasuna no concordó ni en exceso, ni en defecto con un planteamiento acertado, pero con un "pero huracanado". Debimos tener claro que el Numancia era un equipo del todo a la nada y de la nada al todo, un equipo hecho para tocar el balón y derecho a crear peligro sin demasiado qué pensar.

El principal error de la primera parte fue que nos dejamos demasiadas ventanas abiertas y debimos prever que sin oposición en el medio y sin una buena ocupación racional sobre el verde, el viento se nos iba a colar por el medio. Y así fue. Iñigo Pérez, Antonio Martinez y Pablo Valcarce supieron moverse entre la orfandad de Mikel Merino, y la presión de Oier y Torres fue tan frágil que hasta Medina, un defensa, subió más de la cuenta para introducir un pase interior para que Osasuna sufriera la segunda ráfaga. Una ráfaga que fue transformándose en vendaval a pesar del tempranero gol de Mikel Merino.

El 4-1-4-1 hizo aguas por la razón ya citada, y el movimiento natural debería haber sido, a mi modo de ver, el retraso de Oier de la mediapunta al doble pivote con el fin de frenar a los chubascos sorianos e impedir que David García sufriera un mal de columna vertebral. Tras el paso a un 4-4-2 con la entrada de Urko Vera, Osasuna mejoró, pero no por el Barakaldo. Oier pasó al lateral y Torres retrasó su posición dando oxígeno a Merino y anulando la media numantina. El ambiente comenzó a calentarse y los nubarrones se cobijaron bajo las varillas del paragüas rojillo.

Roberto Torres empezó a entrar desde atrás incomodando en más de una ocasión a Callens por velocidad. La ceguera por culpa del sol se manifestó en forma de un grandioso Miguel de las Cuevas que jugó con total libertad y no encerrado en la posición específica de extremo. David y Miguel Flaño crecieron gracias a dos líneas de cuatro muy compenetradas. Osasuna se convirtió en tornado y se intuyó la posibilidad de la remontada. La presión de De las Cuevas, Nino y Torres, y las continuas llegadas en dos pases provocaron una serie de saques de esquina y centros laterales que olían a noche de verano. ¡Pim, pam, pum! ¡Y a Tarragona!

Señores rojillos, llévame a Primera, otra vez. El tiempo está loco, como nosotros. Sí, señores, estamos locos de la cabeza. Sufriendo se disfruta más, ¿no? De terminar la jornada fuera de playoff a estar a cuatro puntos del ascenso directo con nueve puntos en juego y con un Oviedo-Leganés la próxima jornada. Calculen ustedes.


lunes, 16 de mayo de 2016

Ático sangrante

Adiós al ático. Adiós a esa palabra que no fue citada por nosotros. Adiós a esas cinco letras que aparecieron por Navidad y que, tal vez, jamás debieron escribirse en el aire. Adiós a ese término que tanto nos ilusionó. Adiós a esa esperanza de vernos en Primera al finalizar el campeonato regular. Adiós a una jornada 38 que nos deja a siete puntos del ascenso directo con sólo doce dianas en juego.

Tristemente, ya vislumbramos un ático sangrante listo para sentencia. Los planteamientos de los partidos, aunque estén pensados con la mejor intención, son repetitivos y defensivos. El fútbol y el miedo no son buenos amigos. Por un lado, estoy de acuerdo de que en Segunda los equipos se hacen desde atrás hacia adelante porque en esta competición una mala defensa acaba sucumbiendo. Por otro lado, el exceso de arcaismo y de negación ofensiva puede dejarte lejos de objetivos platónicos. ¿Realmente ese 5-1-2-2 era la mejor opción para jugar frente al Bilbao Athletic?

La presencia de un único delantero como Villalibre, el peligro por las bandas de los cachorros y la ausencia de Oier en el centro del campo de Osasuna eran factores próximos bastante llamativos como para alinear a una defensa de cinco. Una defensa de cinco que más que defender estorba en ataque y, ayer, no estuvo nada acertada. Sin embargo, no fue tan tremendamente "horribilis" ya que Martín puso a dos jugadores que sí que podían ejercer ese estilo de juego -tres atrás para la salida de balón y dos carrileros profundos-. ¿Dónde se quedó ayer el cumplimiento del guión? Repetición a más no poder que vuelve a terminar en empate y gracias, gracias a Nauzet.

Ayer quedó justificada que la presencia o no de Mikel Merino y de Roberto Torres no es tan determinante como se afirmó ante la Ponferradina. El sistema de Martín es monótono por arriba, por abajo, por la izquierda y por la derecha. Carece de término medio. ¡Hasta él mismo se desespera! Llevamos una serie de partidos en los que Martín cambia el transcurso del partido tácticamente a defensa de cuatro, y es justo en ese minuto en el que Osasuna se hace un "lifting" impoluto camino de obra maestra. ¿Por qué insistir en lo que no vale? Decepción y pena, mucha pena.

A los seis primeros minutos de partido, los rojiblancos, sin apenas oposición, tuvieron sus dos primeras ocasiones y Osasuna no sabía cómo situarse sobre el verde. Ojalá sólo hubieran sido seis, porque se conviertieron en sesenta y seis hasta que Miguel Olavide entró en el campo, cayó a banda y dio cierto sentido a un partido sin adjetivos. ¿Por qué alinear a Merino sólo? ¿Por qué meter a Otegui olvidándonos del equilibrio? No estoy jugando a ser entrenador, ni mucho menos, pero sí que pido cabeza ante un centro del campo poblado con un fuerte Guarrotxena y dos bandas abiertas que dificultaron la vida al Zaragoza en la Romareda.

No entendí el cambio de Otegui por Miguel de las Cuevas ya que sólo cambiamos los hombres y no los asuntos principales. Osasuna no tuvo capacidad de recuperación en el medio y, por lo tanto, perdió el timón del balón y todo se convirtió en balones aéreos y pérdidas. Es decir, si no está el jefe de la presión como es Oier y tanto Otegui como Torres no pueden hacerla efectiva robando balón, incrusta a Manuel con Merino formando un doble pivote equilibrado. Sinceramente, creo firmemente que a este Osasuna le viene como anillo al dedo un 4-2-3-1, pero hay que respetar que la propuesta de Martín es otra, y, guste o no, tenemos la oportunidad de meternos en playoff a cuatro partidos del final.

Señores rojillos, el ático se queda sin sangre rojilla. Esta afición se merece mucho más, y como bien afirma Jorge Nagore, "un futbolista de Osasuna, ninguno, jamás, podrá devolverme a uno sólo de sus aficionados un uno por ciento del esfuerzo y tensión que supone ser rojillo". Sólo tres goles a favor en ocho partidos dicen mucho del juego ofensivo de Osasuna, del sistema y de su monotonía cansina. Aún así, estoy convencido de que las cosas pueden dar una vuelta de campana, quedar terceros, cuartos, quintos o sextos, y besar Primera otra vez. No obstante, no queda nada y la mejoría ha de ser superlativa. Próxima parada, Numancia.



domingo, 8 de mayo de 2016

Sin arriesgar, no se gana

Parece ser que la historia va de porteros. Dmitrovic en Alcorcón y Nauzet ayer. Osasuna es un equipo hecho y derecho en defensa, pero sin capacidad ofensiva. La apuesta inicial de Martín, esta vez, no la entendí ya que tres centrales para un solo delantero como Jebor es excesivo. Rubén Vega salió con el esquema previsto, pero con un par de brotes nuevos. Su doble pivote formado por Basha y Andy dificultó mucho la llegada de Osasuna a Luz-Ardiden, pero el cambio al 4-4-2 con la subida de Pučko y la caída de Miguel de las Cuevas a banda mejoró un poco la etapa dejando atrás Col d'Aspin y Col d'Ázet. La idea fue buena, pero sin bandas y sin creación es mejor dejarlo todo como estaba.

Tras el descanso el 4-4-2 con Álex Berenguer y Miguel Olavide por bandas y con Oier más retrasado dando progresión a las conexiones internas y haciendo mejor a Manuel nos acercó a Sainte Marie de Campan. Sin embargo, vi a un equipo sin alma y al que Nauzet, Tano y Oier salvaron. Es un desatino ver la primera parte que vimos y Martín, con razón, se desesperó por tal incongruencia. No obstante, si estás desesperado y no te gusta lo que ves, no te quedes únicamente en un cambio de dibujo, porque corres el peligro de dejar a algún jugador sin bicicleta como fue el caso de Miguel de las Cuevas.

La situación de David García se desborda y es de "albergue permanente" hasta que no despierte. Prácticamente toda la segunda vuelta lleva fuera de sí, con la cabeza lejos del césped y, ayer, puso la guinda con un penalty muy evitable fruto de su falta de concentración. Otro aspecto que me preocupa es el estado de forma de Álex Berenguer. Ayer, fue revulsivo, pero no como veces anteriores. Parece ser que su lesión le lastra y perderle en estos cinco últimos partidos, o quién sabe si en más, sería un recóndito agujero.

Hablemos de arriesgar, ¿cuántos riesgos ha tomado Martín esta temporada? A mi se me viene a la cabeza el partido en Almería y fue uno de los mejores días de Osasuna en cuanto a juego ofensivo, pero sin suerte. Ayer, en casa y frente al segundo peor visitante de Segunda División no se arriesgó nada y eso te aleja sin querer del objetivo platónico. Fue doloroso ver a Martín pensativo con Otegui al lado sin saber qué hacer, cuando el pensamiento debería de haber sido automático: Otegui por Oier. ¡Ah! Y es más, ¿para lo que da Urko Vera no es más interesante un 4-2-3-1 o un 4-1-4-1 metiendo más jugadores creadores por detrás de Nino?

Señores rojillos, pocas ganas sobre ruedas. Es una verdadera lástima estar viendo mientras escribo a un Alavés volcado por bandas y arriesgando todas sus cartas por un ascenso, a la vez que pienso cómo podría haber terminado el partido Osasuna jugando de la misma manera. Sólo los equipos capaces de ganar todos los partidos de casa -Alavés o Zaragoza tienen hoy la oportunidad- ascenderán directamente y sólo los capaces de alternar victoria con empates se la jugarán, como mucho, en el playoff. Así pues, sólo queda ganar en San Mamés para hacer bueno el punto. Próxima parada, Bilbao Athletic.


viernes, 6 de mayo de 2016

Próxima parada, Ponferradina

Los números de la Ponferradina

La Ponferradina ocupa la decimonovena posición con 39 puntos, a uno de la salvación que la marca el Almería con 40 puntos. Es más, los del Toralín están en una situación muy comprometida ya que tienen perdidos los golaerajes particulares con el Mallorca y el Almería. Es el quinto equipo más goleado de Segunda División con 48 goles en contra y es el cuarto equipo menos goleador con 34 goles a favor, de los cuales 10 son de Yuri -delantero centro que fichó en invierno por el Qingdao chino y que se fue siendo el segundo máximo goleador de la historia de la Ponferradina con 97 goles-. Otro dato justifica la falta de gol de este equipo ya que en esta segunda vuelta sólo ha anotado un gol un hombre específico de la punta de ataque, Jebor.


Además, el equipo del Bierzo ha cesado a dos entrenadores en una misma temporada y es el segundo peor visitante de la categoría por detrás del Llagostera. De los 18 partidos que los bercianos han disputado lejos del Toralín tan sólo han ganado uno y fue, justamente, en la casa del peor visitante de Segunda, en el Municipal de Palamós. Finalmente, hay que destacar que es el segundo peor equipo por detrás del Valladolid en los seis últimos partidos y destacan resultados muy adversos como un 3-0 en Butarque, un 3-0 en el Carlos Tartiere o un 4-2 en San Mamés. 

La mano de Rubén Vega

No hay partidos suficientes para analizar a un equipo con un nuevo entrenador, pero sí que hay una jornada para analizar su juego. Los de Rubén Vega dejaron entrever cual va a ser su tónica a lo largo de estos seis últimos partidos y en El Sadar no será diferente. La Ponferradina salió atenazada y muy conservadora. Todo apunta a que el sistema de Rubén Vega se basa en mantener la portería a cero sin rechazar la presión para recuperar rápido y aprovechar la velocidad de Caiado, Aguza y Acorán arriba. 

El sistema táctico empleado por el nuevo técnico fue un 4-2-3-1 claro con un doble pivote fuerte para reforzar el medio y dos bandas abiertas para buscar la profundidad y aprovechar los contraataques. Es más, me gustaría destacar que Rubén Vega le ganó la partida a Carreras con un ligero movimiento que posibilitó los continuos desbordes y las permanentes entradas por el lateral derecho del Zaragoza. Aguza pasó de la mediapunta a banda izquierda, y Caiado pasó a jugar por el medio ayudando constantemente a Acorán por banda derecha. Ojo a ese posible movimiento aquí en El Sadar que podría meter en problemas a los dos laterales rojillos.

En la portería juega el exrojillo Roberto Santamaría que no está cuajando su mejor temporada y está muy lejos de los registros del año 2013 -año en el que recibió 33 goles en 31 partidos y terminó en tercera posición del trofeo Zamora de Segunda División-. En la línea de cuatro la Ponferradina juega con Adán en el lateral derecho, pareja de centrales para Alan Baró y Raíllo, y Camille en el lateral izquierdo. A diferencia de los anteriores laterales rivales como fue el caso de Chica en el Valladolid o de Nelson y Fede Vega en el Alcorcón, no son laterales que tiendan a subir para conectarse con los extremos por lo que los desdoblamientos, a priori, no serán un problema.

Entre la línea de cuatro y la línea de tres jugaron ante el Zaragoza Andy y Jonathan formando un fuerte doble pivote más conservador que repartidor de juego. En esta posición también podría jugar Basha, ex del Real Zaragoza. En definitiva, se podría afirmar que la Ponferradina sólo piensa en minimizar daños atrás y confiar en las posiciones delanteras. En la línea de tres está el verdadero peligro de la Ponferradina y me atrevería a decir que es una de las mejores líneas de ataque y de las más veloces de Segunda División. Caiado (4 goles) juega en banda izquierda y Acorán (4 goles) en banda derecha dejando en la media punta al recuperado Aguza con libertad de movimientos. Y en punta, el también recuperado, Berrocal (4 goles). También cabría la posibilidad de que jugara Djordjevic con 3 goles esta temporada, pero tiene muchas más posibilidades el primero. Lo realmente preocupante de este equipo es que Yuri se fue en invierno y sigue siendo el máximo goleador de la Ponferradina con 9 goles.


El último toque 

Martín cumplirá ante la Ponferradina un año completo en el banquillo de Osasuna con un balance muy positivo. Además, el equipo rojillo ya es noveno en la clasificación de la segunda vuelta y está a tan sólo un punto del Numancia que es el sexto mejor equipo de Segunda en esta segunda fase de la temporada.