Navarra entera engalanada, Navarra emocionada, Navarra en Girona y Navarra con Osasuna. Por favor, marcad un gol por esta grada porque aquí está uno de los que no fallan. Rojos, llevadnos a Primera otra vez. No hay seis sin siete, y no hay un 1935 -el primer ascenso- sin un 2016. Dieciséis años después uno o varios de nosotros puede unirse a los Bienzobas, Vergara, Eizaguirre, Egaña, Marañón, Martín, Iriguibel, Palacios o Iván Rosado. Una gitana y la bruja de Campanas han tirado las cartas y han dicho que Osasuna va a ser campeón.
De Girona al cielo, sí, pero este equipo no es el Nàstic y sus carrileros no son ni Mossa ni Gerard ni Mata es Emaná ni Lejeune es Suzuki. El Girona sabe a lo que juega y ejecuta muy bien la defensa de cinco creando superioridades rápidas con Clerc y Maffeo por los laterales. Es más, las internadas desde atrás de Borja García gracias a su guardaespaldas Pons son claves. No obstante, Manuel Sánchez proporciona el dilema del equilibrio de este equipazo dando libertad y despertando chulería en Torres, Mikel, Kenan y Miguel, y tanto Oier como Javier están locos de la cabeza por ser carrileros de verdad. Dicen algunos que no les interesa, pero su progresión roza la matrícula de honor. Yo a este Osasuna le voy a seguir hasta que me muera, y voy a seguir recorriendo más de sesenta kilómetros de carretera.
Mi corazón junto con el de todos vosotros va a desangrar osasunismo durante los 500,6 kilómetros hasta Girona. Una vez allí, no van a dejar de latir hasta que las luces de Montilivi se apaguen. Osasuna, yo te quiero, y has sido y eres mi más fiel amigo. La temporada que viene volveré a estar contigo y te lo digo de corazón que te seguiré con pasión. Todos te seguiremos con pasión estés donde estés, en Segunda o en Primera.
Señores rojillos, ¿vamos a dejar que caminen solos? Para nada. Nunca les hemos fallado, y estoy convencido de que la unión presente en este vestuario no nos va a fallar. Aquí no falla nadie y Maikel el pasado miércoles lo volvió a demostrar. La valla que cayó en Primera se reconstruye y solo le falta el último barniz. Cautela, mucha cautela. Cabeza, mucha cabeza. Toquemos la madera del roble montañés y salgamos a corchetazos con nuestro vino de la Ribera. Osasuna sólo hay uno. Osasuna es de Primera, y es ahí donde merece estar por todo lo que conlleva. Así pues, a por todas rojos, y marcad antes que ellos por un Gol Nord a reventar, una Pamplona entusiasta que apostará todo al rojo y una Navarra que así suele gritar, "¡Osasuna! ¡Aúpa! ¡Que tú sabes triunfar!". Y como dice nuestro niño pródigo, Kenan Kodro, "nunca hay que dejar de creer". ¡Vamos rojos!



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