martes, 14 de junio de 2016

Y si, sí

Lejos de pantomimas y engañosas sensaciones está el suelo y, de momento, los pies los tenemos soldados a dos metros bajo el cielo. Si que es verdad que la Torre de Babel se ha reducido en medida, pero la dificultad y la inestabilidad de su contenido sigue intacta. Si nos adherimos al significado de esta casual metáfora y a lo que representa, la Torre de Babel es un algo que Osasuna ha llevado encima durante estos últimos años: caos, ruinas, un sentimiento herido, una historia caída de la gracia o una desazón raquítica convertida en roble. Y si, ¿nos dejamos por fin de tanta chapuza y nos centramos en lo que nos incumbe? Y si, sí.

Cuando afirmo "lo que nos incumbe" me centro en el ahora y lo único que tengo presente es la terrible guerra futbolística que se nos presenta. No obstante, Osasuna llega al momento clave de la temporada con ese elemento sentenciador llamado gol y con la fuerza añadida de haberse impuesto ante un Nàstic que estuvo luchando hasta el último aliento contra el Leganés en el rin de Primera. Los "y si, sí" se multiplican como avispas asesinas si nos fijamos en que Vicente Moreno tuvo que salirse de su guión principal pasando a un 4-4-2 más poblado por el centro y renunciando a las subidas de Gerard y Mossa. Me explico. Osasuna reúne un chute de adrenalina imponente, el mejor invitado posible -el gol- y el poder de obligar a mudar de piel al contrario.


Para subir a Primera o, por lo menos, intentarlo de manera agresiva -en el buen sentido de la palabra- hay que ser chulos en concepto futbolístico y el desparpajo de Miguel de las Cuevas, Roberto Torres y Mikel Merino lo evidencian hasta el punto de mutar una piedra en cristal. La chulería no viene por si sola y tampoco viene porque el juez sentenciador haya querido vestirse de etiqueta. ¡Manuel Sánchez! Pero, ¿dónde estabas? Aquí se basa mi toma y daca de toda la temporada con Martín, el dilema del equilibrio en el cual Merino era "prisionero". Eso si, ¿y si el "conservadurismo" nos ha traído aquí? La cuestión es que estamos a 180 minutos de Primera y que sin Martín este "ora et labora" se podría haber quedado en un convento de clausura.

Señores rojillos, y si, sí. Un nuevo día para unirnos bajo la misma capa y el mismo pañuelo. Un nuevo día para fundirnos todos los navarros bajo el abrigo del escudo que porta la zamarra escarlata. Un nuevo día para acercar nuestra garganta al asiento que tanto nos ha visto llorar y reír. Un nuevo día para preguntarnos si la próxima vez que volvamos seremos de Primera o de Segunda. Y Osasuna, yo te digo, no me importa cuán decepcionante pudo haber sido mientras trabajaste para un sueño, pero ese sueño que tienes en tu mente, es posible. No será fácil, pero hasta en los momentos que tú dudes de ti mismo, serás grande. Por ti que corres tras este sueño, y por todos los que te queremos, no dejes de intentarlo hasta que las luces de Montilivi se apaguen. ¡Vamos rojos!


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