Porque lo vivido ayer no se me olvidará nunca. Porque después de tanta telaraña, un rayo de sol da vida. Porque los sueños, sueños son y el sueño continúa. Un metro escalado, y tres metros bajo el cielo. Martín supo leer el partido de cabo a rabo y tiene mucho mérito marcar tres goles a un todopoderoso Nàstic. ¡Sí! Todopoderoso, porque no es un simple ascendido de Segunda B, y sino, miren a sus jugadores, piensen y analicen.
Chapeau en la presión y en la colocación de Mikel Merino, Roberto Torres y Miguel de las Cuevas por delante de un omnipresente Manuel Sánchez que viene demostrando más que de sobra que tiene un puesto fijo en este equipo. Aquí la brillantez echó espuma hasta el punto de explosionar la alcachofa. El planteamiento fue muy similar al de Tarragona provocando el avance en la posición de Merino -es realmente ahí donde deja acaecer sus virtudes- y desbordando las notas estratégicas del caudal de los de Vicente Moreno remolcándoles, incluso, al límite del antifútbol.
Madinda fue anulado y esto imposibilitó al Nástic ejercer su tónica pura. Los dos centrales se quedaron demasiado solos en la zona de creación porque sus dos laterales, Gerard por la derecha y Mossa por la izquierda vivieron en la media sin mucho fruto por recoger. Entonces, ¿cómo? Perfecta lectura del partido y espectacular versión del niño pródigo, Kenan Kodro.
No obstante, como es obvio, y más si tienes a jugones como Tejera y Emaná revoloteando por tu vía, el trabajo no es fácil por muy claro que lo cristalices. El partido terminó 3-1, pero un 3-3 u otro resultado distinto no debería de haber sorprendido a nadie. Lejos de la clave del partido, el saber cómo cubrir las bandas -la de Jean Luc en la segunda parte- y diligenciar los desdoblamientos Mossa-Naranjo por la izquierda tienen nombres y apellidos, Javier Flaño y Oier Sanjurjo. Dos carrileros que no serán carrileros, pero que poco a poco se asemejan más a esta raza en peligro de extinción.
El último gol en contra no me gusta, pero tampoco me disgusta porque nos hace mantener la luz roja de aviso encendida. A mi modo de ver, si salimos a encerrarnos y no a por la victoria, pecaremos. Y acuérdense, un pecado ahora es letal, pero más letal -en el buen sentido de la palabra- fue el ambiente vivido ayer en El Sadar. Yo, les digo una cosa, no guarden la tarjeta en una aldea penetrante y recóndita. ¿Por qué? Porque si tenemos cabeza, nos veremos el miércoles de nuevo.
Señores rojillos, esta reflexión va por Nino, un hombre comprometido y rojillo de adopción que ayer no pudo estar en El Sadar por razones un tanto injustas. Así es la vida, y nosotros al igual que Nino, seguimos. ¿Vamos a dejarlo aquí? Yo estoy orgulloso de lo que nos hemos agenciado, pero quiero más, más, más y más. Por cierto, será clave no encajar gol pronto, y lo dicho, las aldabas, las trancas, las cerraduras y los pestillos para la ferretería. Quedan noventa minutos. ¡Vamos rojos!


Gran comentario como siempre, Pablo. Del partido del de ayer extraería en primer lugar todo lo fue el contexto del partido. Un ambientazo de esos que siempre gusta ver, y que, es una pena que solo se vea en este tipo de eventos. Imagínate un Sadar a reventar casi siempre, teñido de rojo. Para caérsele a uno la baba. También es cierto que la afición llega enganchada al final de Liga, al equipo se le ve físicamente fuerte, competitivo, y con actitud, ingredientes para el éxito, y hacer afición.
ResponderEliminarCentrándonos más en el partido, vi un partido igualado, con un Osasuna competitivo y un Nástic que me parece tener un equipazo, con los Naranjo, Emaná, Tejera, Madinda… de inicio, y buenas soluciones desde el banquillo como demostró serlo Jean Luc. Equipazo, y juegan como tal, mucho mérito para un recién ascendido. Y como decía, vi a un Osasuna con el mono de trabajo, sabiendo cada jugador el rol que tenía y ejecutándolo todo bien o con pocos errores. Buen portero (que a pesar de no comenzar del todo fino, tuvo una parada de mucho mérito), buenos centrales y buenos laterales, desdoblándose bien para incorporarse al ataque.
Y lo que personalmente más me ha gustado últimamente es la forma de trabajar en el centro del campo. Gracias a un buen escudero (Manuel), podemos disfrutar de un Merino en toda su plenitud (aguanta el balón, recital de pases, o buscar desmarques, saber dónde estar en cada momento, diamante no tan en bruto ya). Con la sala de máquinas a pleno funcionamiento, podemos disfrutar de un Torres y De las Cuevas sinónimo de peligro, juego “libre” y creativo, esto es, un quebradero de cabeza para los rivales. Y la delantera, me parece importante aprovechar el buen momento de Kenan, y que disfrute del buen momento por el que atraviesa.
Para la vuelta del Sábado, nos encontraremos una encerrona en el Nou Estadi de donde habrá que salir con paciencia, seguridad en lo que se hace y sangre fría para que el tiempo juegue a nuestro favor. Hemos hecho un buen trabajo en la ida y hay que culminarlo en la vuelta. Confianza plena en ellos. Pasar la eliminatoria y subir a Primera depende exclusivamente de nosotros. Aupa Osasuna!
Gran respuesta Enrique. Estoy de acuerdo en todo. Ojo, si el Nástic está aquí es por otra razón, de ahí mi piensen y analicen. Un abrazo !
EliminarGran respuesta Enrique. Estoy de acuerdo en todo. Ojo, si el Nástic está aquí es por otra razón, de ahí mi piensen y analicen. Un abrazo !
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