domingo, 24 de mayo de 2015

Huele a pólvora

Una temporada fría, o mejor dicho helada, quiso congelarnos el corazón para obligarnos a divisar con temor y nerviosismo un iceberg en medio de la nada. Los instantes previos al famoso choque del Titanic se asemejan en exceso a todo el libro de la actual temporada de Osasuna. ¿Cómo iba a hundirse el trasatlántico más grande del mundo? ¿Cómo iba a pasar apuros un equipo recién descendido de Primera?

El nerviosismo, el correr en la toma de decisiones, el toque de alarma, el enderezar más de una vez el timón, el esperpento sin muestra de reacción, el estrangulamiento de tuercas, el grito de auxilio, las miradas bajas... El Titanic se chocó a pesar de todas las medidas impuestas. Todo fue en vano. Osasuna con probaturas, salidas fuera de contexto y conformismo chocó en Leganés.

El planteamiento ultradefensivo de Martín y candidato al peor juego visto se llevaron demasiado premio de Butarque. ¡Y menos mal! Es inconcebible, a mi modo de ver, un cambio aún más defensivo a falta de diez minutos del final ante la presencia de más de cuatro delanteros. El 5-4-1 final, depositando la esperanza en la carrera de Cedrick, nos metió en la portería y cavó nuestra sepultura.

¡Cuidado, cuidadín, cuidado! Sólo he nombrado diez minutos porque los ochenta anteriores fueron de la misma pasta. Un equipo más que conservador, esclavizado a defender con un Oier y un Raoul Loé omnipresentes para destruir, y con fe en las florituras de Sisi o Pablo y en las jugadas a balón parado. ¿Estamos como para dejar a David y a Roberto en el banco? ¿Por qué sacamos a gente que no ha jugado en toda la temporada? ¿Somos tan malos que sólo podemos encerrarnos? Así, no.

Señores rojillos, no dependemos de nosotros mismos. Nos hemos chocado con el iceberg que se asomaba durante toda la temporada. Ahora viene un Recreativo de Huelva no sólo con el cielo abierto sino con la puerta abierta. Extrema urgencia y sólo nos queda confiar en la pólvora del Numancia para minimizar los daños devastadores del día de ayer.

Fotografía: LFP

miércoles, 20 de mayo de 2015

Alerta negra

Para muchos el partido de los partidos, para algunos el partido ya estaba ganado antes de merendar, para unos pocos el partido había que disputarlo y pocos esperaban una entrada tan digna para ser las diez de la noche.

Pim, pam, pum y revés a Martín de Nekounam a las primeras de cambio. Un centro del campo de calidad pero sin vitaminas arrancó el partido y lo prohibido, el pase horizontal en zona de salida de balón, se llevó a cabo. Garrafal error y jarro de agua congelada. Yo no dudé en el cambio Neko-Loé a los seis minutos de esperpento, pero parece ser que a Martín le van los riesgos extremos y le pesó la duda hasta el descanso. Tarde.

Tras un nuevo córner, nuevo gol de Osasuna. ¿De quién? Del ejemplo a seguir por todo lo gratificante que se os ocurra. ¡Nikola, Nikola, Vujadinooooviiiiic!
Sin embargo, a los canarios no se les puede dejar la puerta abierta ni un segundo y a David García se le olvidó cerrarla. Mala anticipación y el 1-2 matador.

Una primera parte para olvidar dio paso a una revolución de cambios (Pablo de carrilero, Cedrick arriba con Nino y Raoul Loé de pivote con Torres), a una estampida de balones largos y a una carrera de cien metros lisos por bandas. ¡Qué pena que el amigo Paco Herrera se diera cuenta! Portazo con la ayuda de los pivotes amarillos a los laterales y fortaleza canaria para probar a Raúl Lizoain. Los minutos pasaban y el tiempo se terminó.

Señores rojillos, dos regalos encienden una alerta más negra que el chapapote y de no puntuar en Butarque podríamos estar obligados a ganar los dos últimos partidos (Recreativo y Sabadell). La situación no alivia pero si creemos, podremos. Caminad y corred conmigo soldados rojillos y pintemos Butarque de rojo. ¡A por ellos!

Fotografía: Diario de Noticias.

lunes, 18 de mayo de 2015

Atraco a mano armada en Pucela

¿Atraco a mano armada? Efectivamente. Lesma López siguiendo la senda de Arcediano Monescillo, Pizarro Gómez y otros tantos, lo ejecutó a la perfección. El colegiado madrileño nos dio el golpe más duro para quitarnos dos puntos que pueden ser jueces de permanencia o de muerte.

La desidia sin precedentes, la desgana cruel, la actitud solitaria y titubeante, las astillas pesimistas, el estupor, las miradas bajas, los intentos ingenuos... Parece que nadie se mira ya en el espejo del miedo pasado. Y gran parte de culpa, la tiene Martín Monreal.

Los rojillos más conservadores que contra el Mirandés saltaron al campo de "la pulmonía" con el objetivo de no dejar respirar con soltura a los vallisoletanos. El 5-4-1 depositaba todas las esperanzas en el juego a balón parado y en las florituras de los extremos -Sisi y Pablo- o del delantero que lleva incorporada la sirena más ruidosa.

El plan preconcebido del de Campanas no pudo materializarse en su totalidad a pesar de que legalmente se consiguió. A Osasuna, como a lo largo de toda la temporada, no le dejaron despegar y no se cumple el tópico de que "lo que te quitan, te dan". El ojo de halcón no daría cabida a robos de buitre. Sin embargo, no nos olvidemos de que nuestro mayor enemigo hemos sido nosotros mismos. En fin, ¡no nos amarguemos!

Tremendo paso adelante. El defender, defender y volver a defender siembra frutos sabrosos, un mejor Torres llegando desde atrás dejó en cueros a un buen central como Marc Valiente, Miguel Flaño estuvo serio y marcó el gol que anulaba su "cagadita" irremediable como si de un asiento de contabilidad se tratase y Nino llevó a cabo la floritura esperada, marcó el golazo de la jornada, pero...

Señores rojillos, oportunidad de oro nocturna esta semana. Vienen los canarios y ya fuimos capaces de meterlos en su jaula una vez. Y de reojo tres nuevas oportunidades, un Racing-Betis, un Sabadell-Tenerife y un Barça B-Valladolid. ¡A por ellos!

martes, 12 de mayo de 2015

¡Gracias Martín! De corazón a corazón

Martín Monreal volvía a casa, pero no cómo a él le hubiera gustado. Una nueva astilla no dejaba respirar a un mito del osasunismo. Sin embargo, lo que fluyó como un aliento de guerra fue su mensaje. Ahí estuvo con su angina afilada carcomiéndole el pecho instantes previos al partido.

Si yo fuera Martín habría entonado algo de este estilo. Estoy viendo un equipo lleno de virtudes capaces de desafiar a la pesadilla. Habéis venido a luchar como hombres que sois. ¿Lucharéis? Luchad y puede que muráis. Huid y viviréis, y al morir en vuestro lecho no estaréis dispuestos a cambiar todos los días desde hoy hasta entonces por una oportunidad. Olvidaros del pasado y disfrutad de este partido. Y por último citando a Martín, "sé que estáis jodidos, pero si estáis con los brazos en jarra parece que vais a cantar una jota".

Un mensaje cargado de espíritu, tesón y corazón junto a un nuevo sistema dieron luz a la drástica situación rojilla. El 5-3-2 con tres centrales -David, Miguel y Nikola- y dos carrileros -Javier y Oier- garantizaba la seguridad y ensalzaba la contundencia defensiva. Defender, defender y volver a defender. La línea de delante pegada a la de cinco formada por Nekounam y Loé daba más empaque al equipo. Y cómo no, una delantera que producía expectación.

Todo parecía pintado de rosa pero no fue así. Un Mirandés de hierro daba pasos de plomo hacia la portería de Asier Riesgo. Tanto Aitor como Pedro y Urko arrancaban de cuajo los tubos de la Clínica San Miguel y más de dos escalofríos de la grada. Se concedió mucho al rival y a punto estuvo de matarnos. El balón fue de los de Burgos y nosotros fieles a la nueva idea tan agazapados como los conejos en su madriguera. ¿Sirvió? Por supuesto, 2-0 y a correr.

¡Ah! ¿Y cómo estarán nuestros chavales para que Martín saque a los de toda la vida? ¡Toca espabilar! ¡Bendito Pablo Hervías! Calidad para derrochar y contagiar. Ojalá se contangien los más pequeños. Si algo positivo saco de ayer es el resultado y el "saber" a lo que jugamos.

Señores rojillos, varios errores a corregir y algún cambio importante de la mano del de Campanas. ¡Gracias Martín! De corazón a corazón.

sábado, 2 de mayo de 2015

Un, dos, tres... ¡responda otra vez!

Mateo, ¡qué fracaso! Mismo planteamiento, mismo resultado. Así de simple. Tan simple como recordar que Osasuna se jugaba parte de sus noventa y cinco años de vida en Montilivi. Y a punto está de dejarnos sin más historia que contar.

Pocas esperanzas tenía en una idea de juego ilógica por los cuatro costados. Era de "28 de diciembre" saltar al campo con el 4-2-3-1 habitual para combatir el 3-5-2 gerundense. Para que me entiendan mejor, es una inocentada plantar cara a un conjunto armado con tres centrales y dos carrileros diferenciados con un planteamiento en el que las ayudas de los interiores a los laterales son inexistentes y las bandas lucen desnudez.

Pim, pam, pum. Un, dos, tres... ¡responda otra vez! La sin razón, el sin sentido, la figura de unos jugadores que vagan sin alma, el desorden, el desconcierto, la falta de actitud, de fe, de carácter... Sin duda, la gravedad de las respuestas cavan hondo.

El desaguisado es de campeonato de pesos pesados. El Arga nos cubre la coronilla. El pozo sin fondo se alarga. Las piedras de sus paredes no ayudan y poco a poco el tortazo es más palpable. El equipo de nuestros amores nos parte el corazón. El cariño de los rojillos a un escudo es tan claro como la inexistencia e ineptitud de la actual plantilla. No hay entrenador que levante esta amargura. Y la amargura, ¡amargura es con ganas!

La oscuridad más puntiaguda y desbordante no quiso divorciarse en Girona. Los azotes y las astillas nos ahogan. Tengan algo claro, no estamos para competir. ¿Cómo? ¡Pero si estamos en la jornada 36! Ya. ¿Culpables? Demasiados.

Señores rojillos, yo nací siendo de Osasuna y ni me borré, ni me borro, ni me borraré. Osasuna es sentimiento compartido y el acompañante de una fiel y valiente afición. Osasuna, su escudo y nada más, nos necesita. ¡Por él! ¡Por Osasuna! ¡Por nosotros! Eso sí, agárrense que vienen turbulencias.