Para muchos el partido de los partidos, para algunos el partido ya estaba ganado antes de merendar, para unos pocos el partido había que disputarlo y pocos esperaban una entrada tan digna para ser las diez de la noche.
Pim, pam, pum y revés a Martín de Nekounam a las primeras de cambio. Un centro del campo de calidad pero sin vitaminas arrancó el partido y lo prohibido, el pase horizontal en zona de salida de balón, se llevó a cabo. Garrafal error y jarro de agua congelada. Yo no dudé en el cambio Neko-Loé a los seis minutos de esperpento, pero parece ser que a Martín le van los riesgos extremos y le pesó la duda hasta el descanso. Tarde.
Tras un nuevo córner, nuevo gol de Osasuna. ¿De quién? Del ejemplo a seguir por todo lo gratificante que se os ocurra. ¡Nikola, Nikola, Vujadinooooviiiiic!
Sin embargo, a los canarios no se les puede dejar la puerta abierta ni un segundo y a David García se le olvidó cerrarla. Mala anticipación y el 1-2 matador.
Una primera parte para olvidar dio paso a una revolución de cambios (Pablo de carrilero, Cedrick arriba con Nino y Raoul Loé de pivote con Torres), a una estampida de balones largos y a una carrera de cien metros lisos por bandas. ¡Qué pena que el amigo Paco Herrera se diera cuenta! Portazo con la ayuda de los pivotes amarillos a los laterales y fortaleza canaria para probar a Raúl Lizoain. Los minutos pasaban y el tiempo se terminó.
Señores rojillos, dos regalos encienden una alerta más negra que el chapapote y de no puntuar en Butarque podríamos estar obligados a ganar los dos últimos partidos (Recreativo y Sabadell). La situación no alivia pero si creemos, podremos. Caminad y corred conmigo soldados rojillos y pintemos Butarque de rojo. ¡A por ellos!
Fotografía: Diario de Noticias.
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