domingo, 26 de abril de 2015

Tres puntos y doce jugadores

Todos los ingredientes estaban en la olla. El Sadar y su afición tocaron los tambores de batalla. Mateo ya tenía preparado un once que lucharía por la historia de un club que nació en 1920. El coraje, la bravura, la fe, el corazón y una unión que recordaba al Viejo Sadar componían la armadura forjada en Tajonar.

Comenzó la batalla y los arqueros dieron el primer paso. El capitán Sanjurjo sacó su arco desde fuera del área. Hacía tiempo que no se veía un flechazo con tanto corazón. La grada cantó gol, el Sadar enloqueció y el marcador se iluminó con el 1-0. El "tiki-taka" manchego rompió los escudos rojillos y poco a poco fueron resquebrajando la escuadra navarra. La marea rojilla no calló y entonó una nueva verdad: "Pasan los años, pasan los jugadores, la directiva mañana ya no está, queda el club, queda la camiseta, y los corruptos fuera del Sadar".

Los quesos manchegos fieles a su filosofía fueron encerrando a Osasuna en su campo. Los navarros se quedaban sin opciones. Los de Mateo se replegaron como antaño en espera de la fuerza albaceteña, la cual avanzaba más rápida y sigilosamente. Al darse cuenta del hecho de haber logrado la sorpresa, poco tardó lo merecido. Gol del Albacete.

Un Merino apagado cedió su posición a un Raoul Loé con ganas de cambiar el guión. El gol de Echeverría para llevarnos a Europa en el 85, los goles de Jan Urban en Madrid y Stuttgart, los goles de César Palacios en "el milagro de Martín", el gol de Soldado en las semifinales de la UEFA, el gol de Aloisi en la final de la Copa del Rey, el gol de Trzeciak en el ascenso a Primera... Si tan importantes fueron aquellos goles, no fue menos el de Raoul Loé. Ayer se ganó a la vieja usanza. 2-1 y a por el siguiente.

Señores rojillos, sólo digan Club Atlético Osasuna. ¿Por qué? Simplemente, porque no es solo un equipo sino una forma de vida.

miércoles, 22 de abril de 2015

Café Kutz 1920: Una historia por la que luchar

¿Café Kutz? Efectivamente. Osasuna surgió en octubre de 1920 cuando un grupo de veinte personas se reunió en el desaparecido café Kutz de la plaza del Castillo. Actualmente, el café rojillo está frío, insípido y tambalea en exceso de lado a lado del miniplato.

Osasuna es un club pequeño pero hemos llevado la cabeza alta por todos los sitios y nos hemos sentido orgullosos, tal y como afirmó Patxi Puñal. Esta frase carecería de sentido si ilustres como Felipe Esparza, Eduardo Aizpún o Gerardo Arteaga no hubieran aportado el primer grano de arena. La fusión de New Club y Sportiva dio el pistoletazo de salida a una sólida andadura. 

Los triunfos extradeportivos y deportivos consolidaron el nombre de Osasuna. Caballos elegantes y con marca como el Boca Juniors y el Barcelona visitaron los establos del viejo San Juan. Las giras internacionales echaron una mano y los ascensos comenzaron en la década de los 30. 

Más tarde, antiguos juglares entonaron el "¡Vergara! Llevas de Olite su sangre y su corazón. Por ti conquista Osasuna la Primera División". Julián Vergara se convirtió pronto en un ejemplo rojillo gracias a su amistad con el gol. Un parpadeante 11 de diciembre de 1932 el de Olite incó cinco astillas al Atlético de Madrid (1-5). 

Las victorias y las derrotas en el campo de batalla transcurrían, pero Osasuna jamás renunció a sus valores de honor, garra, lucha, fuerza y limpieza. Los rojillos con un claro 2-3-5 se lanzaban al ataque pensando únicamente en el escudo que llevaban en el pecho.

Hacia los años 40 un nubarrón negro se entrometió. Las cosas en Osasuna iban de 'Guatemala a Guatepeor' y finalmente se consumó el desenlace fatídico. Osasuna descendió a Tercera División. Siguiendo la tónica del sentimiento que hierve Osasuna, hombres como Amadeo Labarta o Antonio Lizarza no tiraron la blusa escarlata por la borda. Juntos reestructuraron, renovaron y mejoraron sustancialmente a Osasuna.

Allá por los años 50

Ya en los años 50, con Osasuna en Segunda División tras la ampliación de treinta y dos equipos, Maxi Ros tiró un penalti por los agujeros de San Juan y se disiparon las esperanzas de ascender a Primera División. Lo que estaba claro era que Osasuna verdaderamente encontró una senda factible y sin turbulencias de la mano de su patrono, San Francisco Javier, a partir del 30 de agosto de 1952.

Los juglares siguieron cantando, pero esta vez desde Castellón. ¿Desde Castellón? Por supuesto, ¡y con nombre propio! ¡Vicente Fandós! "Hasta parecerme la camiseta rojilla el traje natural que me corresponde llevar deportivamente, porque llega a crear una conciencia, un cariño y hasta casi una confidencialidad", llegó a escribir el primer defensa central de Osasuna. 

No muy lejos de éste apareció de la nada Sabino Andonegui. El guipuzcuano disputó la friolera de 131 partidos y anotó el gol número 100 en Primera División, en la victoria ante el Celta de Vigo.

La llegada renovadora

La llegada de don Fermín Ezcurra marcó un antes y un después en el equipo navarro. ¿En lo deportivo? En todos los campos. Fueron años de ascensores constantes pero la seña institucional de Osasuna olía a otra cosa. Si me lo permiten, olía a azahar. Haciendo honor a su nombre, Osasuna era salud. Un club saneado como un bebé recién nacido. El Sadar surgió y tras dicecisiete años de oscuridad Osasuna volvió a la categoría de oro. 

Echeverría, Iriguibel o el veloz extremo Martín Monreal llevaron a Osasuna a los banquetes de los grandes reyes europeos. Los emperadores de Bélgica, Bulgaria, Alemania y Holanda degustaron el caramelo rojillo. 

El 30 de diciembre de 1990 Osasuna enmudeció el Santiago Bernabeú fruto de los cuatro zarpazos de Iñigo Larrainzar y el "siete" Jan Urban. En sintonía con este último, otros galácticos pisaron Pamplona como Javier Aguirre, Michael Robinson o Sammy Lee.

¿Se acuerdan del "milagro de Martín Monreal"?

La Junta Directiva tuvo muy claro que sería Martín Monreal el encargado de evitar la caída libre de Osasuna a Segunda B, y así fue. El de Campanas, junto a un puñado de jugadores de la cantera, venció los últimos cuatro partidos de liga (Badajoz, Levante, Alavés y Mallorca) y empató el último (Eibar) logrando así el milagro de la salvación.

Enrique apostó por un once que no varió en exceso, ya que casi siempre fue similar. Un once poblado de casta navarra, orgullo, coraje, corazón, valentía y amor por los colores rojillos. Tanto el entrenador como los jugadores que disputaron aquel final de competición supieron entender los valores de Tajonar y sobretodo plasmarlos. 

Osasuna formó con López Vallejo; Mateo, Iban, Orbaiz, Yanguas; Nagore, Palacios; Lacruz, Tiko, Morales; Bolo. Entre estos también destacaban Aitor, Eduardo o De Freitas.

Aquel equipo liderado por Enrique y por otros jugadores como César Palacios pudo ante la adversidad y ahora sólo falta que entre los de fuera y los de casa, sin distinción, se logre un nuevo milagro. El milagro podrá ser de Martín, de Lucas o de Javier, eso no importa. 

¡Trzeciak!

Tras una etapa en la que Osasuna tocó el cielo futbolero llegaron seis terribles años de sombras y amagos de luz. Sin embargo, un sufrimiento sin precedentes tocaba fondo y llegaba a su fin. Un final ansiado por todo el osasunismo. La luz apareció y el Recreativo de Huelva tocó la puerta. Tanto el equipo navarro como el onubense llegaban al partido con la máscara de oxígeno. El Decano del fútbol español se jugaba la permanencia y los navarros el ascenso a Primera División. El encuentro con la recompensa bajo el brazo comenzó.

El Sadar rebosaba con bufandas, banderas, trompetas, tambores, blusas escarlta, cánticos y aplausos. Un día de gloria se esperaba. Un día para dar portazo a la sombra de seis años de pesadilla. ¿Y la Plaza del Castillo? La Plaza de la Vieja Pamplona no se quedaba lejos de El Sadar y cerca de siete mil pamploneses y navarros pusieron de su parte para enrojecer aún más el corazón osasunista. 

El león rugió, y de qué manera. A los siete minutos, Pedro Nieto derribó a Iván Rosado y el colegiado del partido señaló la pena máxima. Un punto blanco en mitad del área marcaba el destino. Fue Pablo Orbaiz el encargado de disparar y batió a Diezma con templanza y entusiasmo rojillo. 

Poco faltaba para el final cuando Markovic desde la esquina ponía mansa y con lazo en la cabeza de Mateo un gran centro. Mateo la peinó y ahi estaba Trezciak para rematar el balón que tantos disgustos y tardes taciturnas repartió a la parroquia osasunista.

Cita con la historia

Una Copa, dos equipos. Una Copa, rojillos y béticos. Una Copa, Pamplona y Sevilla. ¿Una Copa? Aunque ahora parezca increíble Osasuna se citó con la historia en el Vicente Calderón. Los Cruchagas, Josetxos, Valdos, Delportes o Webós no estuvieron sólos. Cerca de veinte mil rojillos pintaron con brocha gorda el Manzanares. 

Las bufandas entonaban el "Riau-Riau", las banderas enrojecían la grada, las trompetas y tambores hacían vibrar el césped. ¡Ah! Y hablando de vibrar...¡Alooooooiiisiiiiii! El azote rojillo no puso en excesivos problemas a un Betis que dejó un mar de lágrimas escarlata.

Y, ¿se acuerdan ustedes de Roberto Soldado? El Sevilla fue el rival en semifinales de la UEFA. Al cántico de "¡Gudaaaari, gudaaaaaari!" Osasuna se llevó un resultado mas que esperanzador al barrio de Triana. El Cristo de los Faroles quiso que la alternativa de ganar la UEFA se quedara en casa ya que dos goles sevillanos esfumaron el sueño rojillo europeo. 

Pamplona y Navarra enteras viajaron por Europa. Hamburgo, Burdeos o Parma fueron testigos de un sentimiento de lucha en el que no cabe la rendición. Conocieron los valores de Tajonar en los que la ilusión y la educación priman sobre lo demás. ¡Gracias por ser así Osasuna!

Un equipo, una ciudad, una comunidad, un sentimiento, Osasuna

Osasuna permaneció en Primera catorce años consecutivos. Hazañas europeas, coperas y de salvación vibraron en el Sadar. El palmarés rojillo engordó considerablemente pero lo que realmente creció fue un corazón verdadero, una ciudad, una comunidad y una afición sin precedentes en el mundo del fútbol.

La etapa más brillante de Osasuna dio paso a un día desolador. Un dia fatídico. Un dia en el que fue imposible no llorar. Un dia en el que echabas la mirada atrás y te preguntabas un porqué tonto, un porqué nosotros. Un dia taciturno de corazón. El león cayó y el Sadar se encogió en un mar de lágrimas pero un palpito se dejó escuchar de la nada. "¡Volvereeeeemos, volvereeeeemos, volvereeemos, otra vez, volvereeemos a Primera, volvereeeemos otra vez!".

Como ustedes ven y posiblemente vivieron, años de oscuridad, de milagros, de sonrisas, de corazones en carne viva, de cánticos risueños y logros con ilusión y humildad invadieron los corazones de Osasuna. Las tardes grises eran comunes pero detrás de todo estaba un Sadar y una afición que nunca tiraron la blusa por la borda. Es por esto que Osasuna consiguió crecer y alcanzó la cima, su cita con la historia. 

Hoy en día, vivimos en la oscuridad más puntiaguda y desbordante. Los azotes extradeportivos, los supuestos latigazos de antiguos directivos y la ineptiud deportiva lastran a Osasuna. Toca apechugar. Toca arrimar el hombro. Toca alentar a jugadores y compañeros de grada. Toca aplaudir y cantar hasta el final. ¿Saben por qué? Porque Osasuna nunca se rinde. Porque todo en la vida si no se busca, no se encuentra. Porque si no se trabaja, no se triunfa. Porque si no se rema fuerte contracorriente, no se avanza. La pesadilla y el sufrimiento de hoy tendrán su recompensa, los frutos podridos se convertirán en sabrosos y Osasuna saldrá de nuevo triunfador. 

La esperanza verdadera lleva a la victoria. Seamos valientes, luchadores y defendamos nuestros colores con brío arrollador y gritemos sin cesar un ¡aúpa Osasuna! Pintemos y barnicemos nuestro corazón rojillo aún más. Planchemos y luzcamos nuestra blusa encarnada junto a nuestra bandera roja y azul como falda. Plantemos nuestras raíces fuertes ante la adversidad como el roble montañés. Brindemos con una copa de vino de la Ribera por nuestro sentimiento. Vibremos recorriendo Navarra entera, de rincón a rincón, cantando y derrochando tesón. 

No seremos artistas en el juego ni dominaremos el balón pero si que pondremos en pie a un público entusiasta que aunque ahora tenga ganas de llorar, más tarde tendrá ganas de reír al grito de "¡Venga chavales! ¡Aúpa! ¡Pa'lante!". 

Por las personas que crearon nuestra base en Café Kutz, por todos los jugadores que lucharon por propagar nuestro nombre, por Julián Vergara, por Vicente Fandós, por Sabino Andonegui, por Jan Urban, por Iñigo Larrainzar, por Bustingorri, por Castañeda, por Bosmediano, por Basauri, por Iparraguirre, por César Palacios, por Clemente Iriarte, por Macua, por Tiko, por Bolo, por Rípodas, por Ibañez, por Cruchaga, por Patxi Puñal, por Raúl García, por Milosevic, por Marañón, por Glaria, por Webó, por Walter Pandiani, por Vicuña, por Monreal, por Azpilicueta, por Camuñas, por Juanfran, por Ricardo, por una afición sin límites, por una afición que sangra por Osasuna, por los trabajadores de Tajonar que trabajan por y para Osasuna sin descanso, por todos los que han luchado, luchan y lucharán por Osasuna... ¡Por ellos! 

Señores rojillos, Osasuna es un club pequeño pero con galones y Osasuna jamás morirá. ¿Por qué? Porque Osasuna es sentimiento y los sentimientos, sentimientos son. ¡Aúpa Osasuna!

domingo, 19 de abril de 2015

¿Me seguis otra vez?

Osasuna se desangra. Osasuna se sumerge en un quiero y no puedo que le está asfixiando. Osasuna es contratiempo, desgracia, melancolía, angustia, nervio del malo... Tan simple y tan taciturno como decir que Osasuna no puede. Y así está Osasuna al borde de la desaparición.

Las reiteradas palabrerías de Tajonar se las lleva el viento. El cambio de Mateo es notorio pero a la vez inútil, roto e ineficaz. Parece ser que el revulsivo se ha quedado sin cartuchos y que todo ha sido en vano. Quedan ocho partidos, ocho tardes de vida o muerte, ocho momentos de nerviosismo y desesperación, ocho astillas que no dejan respirar, ocho latigazos para dar portazo a una pesadilla y ocho finales de las cuales la mitad se juegan en casa. La alerta está roja y en carne viva. Todos debemos apechugar sin tirar la blusa. El terror atraviesa fronteras e incluso la afición patatera ha hecho un llamamiento para tendernos la mano.

El final se acerca, los tambores suenan, las cornetas de batalla ya están preparadas, los de abajo ya han tocado la puerta y nuestras armaduras están aún por forjarse. No queda nada. No hay tiempo. Ya no dependemos de nosotros mismos. Todo lo que nos rodea es desolador.

Sintiéndolo mucho, apreciando su inmenso trabajo, su puro osasunismo y reconociendo, a mi juicio, su mala suerte, Mateo no puede llevarnos al campo de batalla con semejantes números. Sin duda, lo que pasó ayer en Ponferrada clama al cielo. No es de recibo retrasar la posición de David García para meter a Raoul Loé, una barredora sin calidad para afrontar un partido cuesta arriba. Es denigrante que siga "Tragabolas Riesgo" bajo palos. Es ofensivo ver a Merino sentado y que el único tiro rival se convierta en gol en contra. Es de risa, por decir algo, colgar balones con tres chiquitines -Sisi, Nino y Jose-.

Señores rojillos, el castillo se cae, Osasuna sucumbe, cabezas tan osasunistas como la de Jan Urban han caído pero no todo está perdido. Un día me acordaré de todo lo que ha sucedido, de los que sobrevivieron y de los que no. La pesadilla, la sombra y la noche traerán estabilidad y los fundamentos necesarios para la regeneración ansiada. Nos lo deben. Ahora más que nunca, Osasuna nunca se rinde. ¿Me seguis otra vez?

#YoSoyRojillo

lunes, 13 de abril de 2015

Cuestión de no querer ver

Un rugido teñido de rojo se escuchaba. El contorno del autobús de Osasuna se divisaba, y con él más de un centenar de moteros rojillos daban el toque especial a una tarde de vida o muerte para el osasunismo. Un aire fresco se revolvía entre los recovecos de El Sadar. El tono, la forma, la unión, el cántico o el aplauso recordaban a las pasadas tardes domingueras de gloria.

Esta temporada a Osasuna le está pasando todo lo malo que le puede pasar a un club de fútbol y lo de ayer no fue una casualidad. Aún me pregunto cómo es posible que un señor, cuya función sea la de impartir justicia, expulse a un jugador al cuarto de hora de partido y mantenga una actitud altiva y de desprecio hacia un equipo. Nunca he hablado del árbitro pero lo del excelentísimo Valentín Pizarro clama al cielo.

Todo lo que ocurrió tiene un olor fuerte, uno de esos olores que se te meten en la nariz y hasta en la mente. ¿Estaba premeditado? Los arbitrajes incoherentes que emparanoyan hasta al más imparcial en contra de Osasuna son incontables.

En situaciones de vida o muerte el agua al cuello no está mansa ya que hierve con bravura y Valentín Pizarro, o quién sabe quién, no lo supo entender. En estos partidos no sólo un equipo juega, juega un escudo, una afición, una historia, una ciudad y una comunidad, y este señor vino a lo que vino. Sin darle más vueltas, cuestión de no querer ver.

Pero aquí lo bonito, lo importante verdaderamente, es el equipo. La mejoría es notoria y gran parte de culpa tienen el baluarte Sisi y la ambulancia Nino. ¿Con once hubiéramos ganado? No tengo ninguna duda de que el luminoso habría marcado otros números y que los tres ansiados puntos estarían en nuestro haber.

Ante la adversidad, Osasuna se creció y mareó a un Numancia que vino a pasar la tarde y aprovechó la única que tuvo. Nikola supo imprimir carácter desde atrás y tanto la banda de Oier como la de Javier fueron dimensionales. Raoul Loé y Nekounam mantuvieron con poso la galleta. Una galleta glaseada por un protagonista con nervio, corazón y desequilibrio. Y señores, miren por donde, se llama Sisi y no es navarro. ¿Y qué me dicen de la sirena rabiosa de la ambulancia? ¡Habemus gol!

Señores rojillos, cuestión de no querer ver. Ante lo negativo, Osasuna se creció y como dice Roberto Torres "cuando no te dejan ganar, poco se puede hacer". Próxima parada, Ponferrada.

miércoles, 8 de abril de 2015

Entrevista a César Palacios

El ex capitán de Osasuna, actual Director Deportivo del Numancia y amigo, César Palacios, contestó a mis preguntas y a las de los compañeros del programa de radio (BitFm). Un orgullo que una persona repleta de valores contestara a todas mis preguntas. Aquí os dejo la entrevista realizada a un hombre que sintió, siente y sentirá a Osasuna, César Palacios.

- ¡Hola César, buenas noches! ¿Qué tal se vive por Soria? ¿Echas de menos Pamplona?

"No creí que iba a estar tanto tiempo fuera de Pamplona. Pensaba que cuando salía de Osasuna se acababa el mundo. Tuve la suerte de encontrar un club que me acogió. Siempre estaré agradecido al Numancia, me han acogido."

- Llegaste muy joven a Tajonar e incluso pudiste representar a tu colegio, Larraona, en un torneo interescolar. ¿Cómo lo recuerdas?

"Mi primera toma en contacto con Tajonar fue en el torneo interescolar con mi colegio Larraona. Fui nombrado mejor jugador del torneo y al año siguiente pasé a formar parte de las categorías inferiores de Osasuna. Y desde ese momento hasta los 29 años. En Tajonar, en Osasuna, no me enseñaron sólo a ser jugador sino a ser persona. Me formaron como persona, recibí los valores que he mantenido a lo largo de toda mi vida."

- La situación actual deportiva de Osasuna puede asemejarse, salvando las distancias, a la temporada de "el milagro de Martín Monreal" que desembocó en final feliz. Tú fuiste clave. ¿Cómo lo recuerdas?

“Cierro los ojos, recuerdo ese momento y se me pone la piel de gallina. Eso pude vivir con Osasuna, una de las emociones más fuertes de mi vida. Ese último mes fue inolvidable estando a siete puntos de la salvación faltando cinco partidos y con un grupo de chavales de Tajonar, más con un entrenador que nos conocía a todos, que apostó por la ilusión, por la inocencia y el osasunismo, conseguimos un punto de inflexión importantísimo en la historia de Osasuna”.

- Ahora, como bien sabes, el aspecto extradeportivo está que echa humo. ¿Cómo lo ves? Y entre otras cuestiones, ¿das credibilidad a las declaraciones de Ángel Luis Vizcay?

“Quizás ahora lo que más me preocupa y que lo diferencia de aquel momento es el componente institucional. Osasuna no está ahora como en aquel momento, pero sí tiene el común denominador que es la afición y la pasión. Osasuna nunca caminará solo y tiene ese respaldo que muchos clubes quisieran.
Todo lo que se ha destapado esta temporada lo veo con una tristeza enorme, porque aunque lleve once años en Soria, el defender a Osasuna durante toda mi carrera y ver, oír todo lo que se ha dicho de Osasuna me produce mucha tristeza. Pero esa es la realidad y no hay que esconderse. Toca agachar las orejas, aguantar todo lo malo que se ha hecho y a partir de ahí reflexionar. Osasuna es algo mucho más grande que todo lo que ha pasado esta temporada”.

- ¿Cómo ves el futuro? ¿Cuales son para ti los pasos a seguir?

“Hay que luchar hasta el final y recomponerse a todos los niveles. Eso creo que es algo muy importante. Hay que volver a lo que somos los navarros: personas luchadoras y constantes. Tenemos que tener entre todos la tranquilidad, la reflexión, la autocrítica y las soluciones para que Osasuna vuelva a ser el club con los valores y la imagen con la que todos nos sentíamos tan orgullosos”.

- Quedan diez partidos, estamos en la cuenta atrás y la liga está partida...

“Tampoco creo que la situación sea tan crítica. El equipo acaba de entrar en el descenso y quedan partidos suficientes. 30 puntos son muchos. A veces, en el fútbol cuando se da un resultado negativo éste te suele ocasionar el perder la tranquilidad, la paciencia y la confianza necesaria para momentos así. Por eso digo que hay que transmitir confianza en el equipo y en las personas que están ahora al mando”.

- Los jugadores mucho piden a la afición y ésta siempre responde, pero si la pelota no entra… ¿De qué sirve pedir tanto?

“No hace falta que los jugadores pidan o dejen de pedir, porque todos nos necesitamos ahora mismo. Jugadores y afición se necesitan mutuamente. El momento es complicado, pero sólo se puede afrontar desde la unión de todos los estamentos y personas que quieran a Osasuna”.

- Vosotros venis de perder en casa un partido importante frente al Recreativo de Huelva y es esta circunstancia, entre otras muchas, la que nos ha metido en descenso. ¿Cómo ves el partido el domingo?

“El próximo domingo vamos a tener un partido complicadísimo en el que tendremos que ir con una concentración enorme para afrontarlo. Osasuna, a pesar de sus dificultades para meter gol, al final te crea muchos problemas en casa y con el respaldo que va a tener… Nosotros lo afrontamos con la máxima importancia, sobre todo tras el varapalo de la pasada jornada ante el Recre como tú dices, porque no nos podemos permitir otro error para así no volver a meternos en problemas."

- Tal vez el hombre con más calidad en cuanto a características sea Julio Álvarez y de ahí el peligro del Numancia a balón parado. ¿Qué destacarías del equipo soriano?

"En el Numancia tratamos de hacer grupo y de tener a gente comprometida que conozca lo que representa. Todos son importantes, a principio de temporada no teníamos a Julio Álvarez y seguíamos compitiendo."

- ¿Volverás algún día?

“Pamplona es mi casa, Osasuna es mi casa, pero el Numancia y Soria también lo son. He tenido la suerte de estar en toda mi carrera en sólo dos clubes y en los dos me he sentido importante, respetado y querido. Así, por respeto a quienes confiaron en mí primero como jugador y después como director deportivo, les debo lealtad, por lo que mientras ellos quieran es difícil que yo me marche del Numancia… Uno sabe hasta cuando estará en un sitio, pero me queda este año y uno más de contrato. De todas formas, no se puede descartar nunca nada”.

- ¿Cómo es la gestión deportiva?

“Estoy en un puesto complicado, sabiendo que nuestro club tiene recursos y capacidades limitadas, pero que al igual que en Osasuna, contamos con el orgullo de lo que somos y de lo que representamos. Luchamos al máximo sabiendo lo que somos. Hasta las categorías juveniles cada uno paga su cuota para mantener la infraestructura de las instalaciones deportivas y que nosotros hemos creado de nuestro propio bolsillo. Es más, el presupuesto es muy minucioso y no cabe salir de esos parámetros. Trabajamos duro y es complicado competir en el mercado de fichajes. Nosotros prometemos lo que podemos dar."

domingo, 5 de abril de 2015

Rojillos, tenemos un problema

Pesadilla, mano negra, robo a mano armada, injusticia, ridículo, cara de tonto, falta de entrenador, mala planificación deportiva, conformismo... son los comentarios que envuelven a Osasuna. Podré estar de acuerdo o no pero de lo que sí estoy seguro es de que nos hemos metido en una liguilla de cinco en la que sólo vale ser campeón.

Es decepcionante encender la televisión, poner el teletexto y mirar la clasificación. Es depresivo ver cómo Osasuna mejora con nota y pierde abultadamente. Es deplorable ver que esta mejoría se estanca por culpa del gol cariacontecido. Estoy compungido. Comparto el "no sabemos lo qué hacer" de Nino pero a la vez me niego. Nuestro himno y la fantástica puesta en escena con cuatro "picapiedras" - Vujadinovic, Lotiés, David y Raoul - y una viva mediapunta invitan a mantener la esperanza sin descuido.

Tampoco me negarán que es de Juzgado de Guardia seguir con "Tragabolas Riesgo" bajo palos. Muchos entonan un "ya nos salvaremos" pero yo entono un "MayDay" con cautela para no tirar la blusa. ¡Ah! Un apunte y os dejo. ¿Cuántos roscos envenenados nos han metido? Juzguen ustedes.

Señores rojillos, tenemos un problema. Quiero creer que este juego progresa adecuadamente y que cuando entre el primero, entrarán los demás. Eso sí, ya estamos en la cuenta atrás, la liga está partida y sólo queda ser campeón.

#YoSoyRojillo