domingo, 19 de abril de 2015

¿Me seguis otra vez?

Osasuna se desangra. Osasuna se sumerge en un quiero y no puedo que le está asfixiando. Osasuna es contratiempo, desgracia, melancolía, angustia, nervio del malo... Tan simple y tan taciturno como decir que Osasuna no puede. Y así está Osasuna al borde de la desaparición.

Las reiteradas palabrerías de Tajonar se las lleva el viento. El cambio de Mateo es notorio pero a la vez inútil, roto e ineficaz. Parece ser que el revulsivo se ha quedado sin cartuchos y que todo ha sido en vano. Quedan ocho partidos, ocho tardes de vida o muerte, ocho momentos de nerviosismo y desesperación, ocho astillas que no dejan respirar, ocho latigazos para dar portazo a una pesadilla y ocho finales de las cuales la mitad se juegan en casa. La alerta está roja y en carne viva. Todos debemos apechugar sin tirar la blusa. El terror atraviesa fronteras e incluso la afición patatera ha hecho un llamamiento para tendernos la mano.

El final se acerca, los tambores suenan, las cornetas de batalla ya están preparadas, los de abajo ya han tocado la puerta y nuestras armaduras están aún por forjarse. No queda nada. No hay tiempo. Ya no dependemos de nosotros mismos. Todo lo que nos rodea es desolador.

Sintiéndolo mucho, apreciando su inmenso trabajo, su puro osasunismo y reconociendo, a mi juicio, su mala suerte, Mateo no puede llevarnos al campo de batalla con semejantes números. Sin duda, lo que pasó ayer en Ponferrada clama al cielo. No es de recibo retrasar la posición de David García para meter a Raoul Loé, una barredora sin calidad para afrontar un partido cuesta arriba. Es denigrante que siga "Tragabolas Riesgo" bajo palos. Es ofensivo ver a Merino sentado y que el único tiro rival se convierta en gol en contra. Es de risa, por decir algo, colgar balones con tres chiquitines -Sisi, Nino y Jose-.

Señores rojillos, el castillo se cae, Osasuna sucumbe, cabezas tan osasunistas como la de Jan Urban han caído pero no todo está perdido. Un día me acordaré de todo lo que ha sucedido, de los que sobrevivieron y de los que no. La pesadilla, la sombra y la noche traerán estabilidad y los fundamentos necesarios para la regeneración ansiada. Nos lo deben. Ahora más que nunca, Osasuna nunca se rinde. ¿Me seguis otra vez?

#YoSoyRojillo

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