jueves, 22 de septiembre de 2016

La realidad es la qué es

Con poca o mucha suerte, con mejoría o sin mejoría, con peores o mejores transiciones, con menos o más posesión, la realidad es la qué es, dos puntos de quince. Osasuna se obliga a coger los remos. Nuevos ingredientes para rellenar el queso emmental del día del Celta: más presencia en la media, bandas punteras, un solo delantero y cuatro atrás dejando de lado a los Cinco en la isla.

Osasuna mejoró y la presión de Oier y Torres, en la salida de balón con centrales abiertos del Espanyol con bajada del pivote, bloqueó durante gran parte del primer asalto la jaula perica. No obstante, Quique Sánchez Flores, ante la nulidad creativa de los suyos por mérito rojillo en campo contrario, cambió la dosis del 4-2-3-1 quitando protagonismo a la salida lavolpiana. Ahí fue donde sufrió un solitario Imanol García, y de ahí su tarjeta amarilla. Jaime Romero conectó con la línea de cal, y con hombres marcándole el territorio, supo ubicarse mejor que el día de la Real Sociedad y marear a Víctor Sánchez una y otra vez. Poco duró la alegría durante todo el partido, y Primera División es lo qué es. Martín pasó de un 4-1-4-1 a un 4-4-2 con la salida de Imanol y la entrada de Oriol Riera.


Pecamos de inexpertos ante el equipo más veterano de la categoría. Lógico, si tenemos en cuenta que ayer debutaron Miguel Olavide y Álex Berenguer. Nadamos más que el Espanyol por el Mediterráneo, pero los pericos no tuvieron ni que desplegar sus alas ante unas pésimas transiciones defensivas. A Tano y a David les cogía el caracol y poco duró el pan en casa del pobre. No negaré que el esqueleto de Tajonar está creciendo y parece que, ayer, se soldó nuestro fémur, nuestra base, nuestro primer paso hacia un patrón de juego. No es poco, pero toda la colección de cúbitos, radios y costillas va seguida, y la competición avanza a ritmo de trasatlántico. Para mí, la solución reside en dos pivotes con dos extremos formando una línea con el enganche para mejorar en pérdida de balón y transiciones defensivas. Todos juntos, mejor. 

Señores rojillos, la realidad es la qué es, pero admito el acierto en la senda escogida. Las alarmas las descarto, por el momento, acogiéndome a una grata sorpresa, Sergio León. Con cara de tonto, sí, y digo yo que algo bueno habremos hecho si hasta ahora ningún portero ha parado más que Diego López. Perdonen, ¿falta de intensidad ofensiva? Abierto a interpretaciones. Yo creo en Martín y en el equipo, porque ayer me demostraron el nivel al que pueden llegar y explotar aún más la caldera. Próxima parada, no nos salgamos del guión.


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