La verdad es que el adjetivo “futbolístico” puede quedarse alejado o huérfano de la realidad. Lo humano en este equipo pesa y su máximo responsable es Diego Martínez. Ya resaltaba el otro día Quique su fuerza psicológica y su capacidad de motivación. Como siempre he dicho, los cuatro empates consecutivos pueden dividirse en dos categorías. Una aceptable y otra inservible. Los empates ante Zaragoza y Barcelona B no tuvieron nada que ver con los cosechados ante Tenerife y Granada donde el juego y el planteamiento fueron erróneos. ¿Qué se hizo bien ayer?
Todo no, y por aquí quiero empezar, porque este equipo merece que termine alabándole. El planteamiento inicial parecía otra cosa con Roberto, Quique y Sebas, pero pronto me di cuenta de que Quique era el que tomó la batuta por dentro desplazando de nuevo a Roberto a banda izquierda. ¿Había que meter a Sebas con calzador? No lo sé. La cuestión era que el Córdoba, y sobretodo con su nuevo técnico, jugaba más adelantado por fuera con un doble pivote férreo que tendía hacia la derecha. Sus laterales Fernández y Pinillos eran las dianas en los momentos que el Córdoba perdía el balón y éstos estaban adelantados. Las transiciones defensivas blanquiverdes eran todo un poema y Osasuna no lo supo aprovechar hasta que Sebas cayó a banda izquierda y Roberto, por dentro, pudo llevar a cabo una pared a la espalda del carrilero provocando la salida del central dejando a Xisco libre para marcar. La necesidad de llevar a cabo esta tarea se acentuó cuando Merino alineó una línea de cinco con dos carrileros a los que había que limitar de alguna manera.
La receta era simple: 200 gramos de azúcar profunda por banda izquierda -Barja o Mateo-, 100 gramos de harina desequilibrante por la derecha -Quique-, 300 gramos de levadura para crear juego por delante de Fausto y Lucas -Roberto Torres- y 50 gramos de yogur natural para buscar las espaldas entre centrales y rematar los centros de banda -Xisco-. El bizcocho salió a medias, pero no salió insípido del horno. Las posiciones de Roberto y Sebas, sin ser tan desiquilibrantes, cerraron las posibilidades de subida de los carrileros, pero ofensivamente provocó lo que vimos. Poca historia y 0-0 en la primera parte. Tras el descanso, empecé a ver lo que yo creía que era importante. Sebas y Quique cambiaron su posición a las bandas ofreciendo a Roberto libertad en bandeja de oro. Osasuna siguió fuerte en defensa, tanto por fuera como por dentro, porque ni Fernández ni Galán subieron como acostumbran, y Aridane y Oier fueron de nuevo dos cortafuegos enloquecidos. Los gramos de la receta se compensaron y tanto Xisco como Quique gozaron de ocasiones a las espaldas de la defensa del Córdoba. Sí, esto era por lo que aposté personalmente antes del partido. ¿Por qué? Por lo explicado anteriormente y porque la mayoría de goles y ocasiones en contra del Córdoba surgían de desmarques a la espalda de la línea defensiva.
Lo dicho, el planteamiento de la segunda parte mejoró al de la primera con los cambios de posiciones en el 4-2-3-1. Hubo una jugada que lo describió a la perfección con Clerc en campo contrario asociándose con un Quique participativo filtrando un balón a la espalda para Roberto Torres que estuvo a punto de marcar. ¡Las espaldas! ¡Benditas espaldas! Ahí estaba el dátil de un Osasuna al que le costó encontrar el detalle del bizcocho. Por cierto, ¿qué opinan ustedes de Xisco? Cada jornada que pasa, veo en él lo que tantos años me costaba encontrar en Osasuna desde que Savo Milosevic colgó las botas. Ayer, volvió a exponer una clase magistral de ayudas defensivas, participación en las transiciones y en los repliegues, pero sin dejar de lado su tarea principal: bajar balones. Es impresionante como de un balón aéreo Xisco es capaz de controlarlo a la perfección y girarse creando una ocasión de gol para sí mismo o para los demás. Bravo. Al igual que merece un gran reconocimiento el doble pivote formado por Fausto y Lucas Torró. Una relación como la del neumático con la del coche. Para mí, inseparables.
Señores rojillos, un dátil futbolístico que nunca perdió su condición de humano. El resto de virtudes se las brindo a ustedes y les aviso que lo que están presenciando es un equipo con todas las condiciones para encontrarse en el momento determinante en los puestos de salida a Primera División. Cautela, paciencia e ilusión que viene el Alcorcón.

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