Osasuna se quedó sin cobertura desde que se montó en el avión. Cuando no puedes ganar, es importante no perder. El Tenerife es un equipo que a lo largo de las jornadas limitaba su juego a reforzar el centro del campo con un doble pivote fuerte y chicharreros alrededor como Juan Carlos o Aitor Sanz que se encargaban de recuperar en campo contrario y llevar a cabo transiciones ofensivas rápidas. Su posicionamiento medio ni mucho menos era ofensivo quedando muchas veces Malbasic como único hombre sobrepasando el centro del campo -ayer hasta cuatro jugadores más acompañando al delantero-. Por esta razón, ayer fue un partido para ser atrevidos, pero sin Fran y sin Roberto las herramientas se complican. ¿Pudo Diego plantear otra propuesta más creativa?
Ilógico. Así quiero empezar mi explicación. Un doble pivote meramente defensivo formado por Arzura y Fausto requería de un jugador polivalente y con libertad por delante para nutrir de balones a las bandas y al delantero. Sí, estoy dibujando un 4-2-3-1. ¿De qué sirve jugar con dos hombres adelantados si el rival sin oposición y con superioridad va a superar la línea fácil? Osasuna ha jugado con nueve jugadores todo el partido con un posicionamiento medio muy retrasado. El agujero entre el doble pivote y los delanteros no solo impedía avanzar a Osasuna, sino que permitía superar líneas de presión al Tenerife sin sudar y más teniendo a sus dos delanteros continuamente cayéndose a los laterales para producir más opciones en ataque. Quique, David y Miguel de las Cuevas se intercambiaban las posiciones y cuando este último jugaba por dentro parecía que el centro del campo respiraba. Sin embargo, el problema de raíz imperaba con dos hombres arriba, bien punta e interior, o bien dos puntas.
La entrada de Unai por un Mateo inservible ante la ausencia de amplitud de campo posibilitaba la fijación de tres jugadores por el medio con el fin de contradecir a la superioridad del Tenerife. No funcionó del todo porque los dos hombres seguían arriba. Xisco provocó una nueva forma de jugar y la entrada de Lucas Torró potenció la creatividad. Fue en ese momento en el que los sandwiches plastificados del avión se cayeron por la ventana y la cobertura parecía que recuperaba alguna barra. La primera jugada y ocasión de Osasuna llegó al segundo de entrar Lucas, pero aún así seguían Xisco y David arriba plasmando un 5-3-2 que tampoco proporcionaba llamadas nítidas a bordo. Como digo, un error de propuesta que diferencia este empate de los dos anteriores en los que el factor “adversidad” fue el presidente. El cambio de sistema sí dio algo positivo a Osasuna por banda izquierda. Con Lucas en el campo, tanto Fausto como Miguel se liberaron y las caídas a banda permitieron desdoblamientos con Carlos Clerc. Ahí Osasuna creó peligro, pero la propuesta equivocada limitó todo el partido y únicamente sirvió para certificar que este equipo parece invencible. No es poco. Por cierto, hablando de otro tipo de caídas. Sin Lucas Torró el equipo no gana rechaces en el centro del campo y en este punto Osasuna también facilitó el juego del rival.
Señores rojillos, sin cobertura y sin conexión entre el doble pivote y los delanteros. La mejor propuesta hubiera sido con un único piloto y un buen copiloto por detrás. El punto es valioso, a pesar de lo que he expuesto, y creo que el equipo sale fortalecido y ampliado en cuanto a jugadores que pueden plantar cara como Fausto Tienza. Diego puede aplicar lo que mejor le parezca, y Osasuna compite. Ante un fallo de niño en Zaragoza, la adversidad conjunta ante el Barça B y el error de propuesta en la isla, el equipo sigue sin perder. Se han visitado campos como la Romareda, el Helidoro, Vallecas o el Carranza. Pues oye, ocho de doce. Próxima parada, Granada.

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