lunes, 2 de octubre de 2017

Mejor con el del medio

Sí, así empiezo, con mi título personal de abanderado, "mejor con el del medio". Osasuna tenía que decidirse de una vez si iba a optar por el protagonismo férreo o por el disimulado, al menos, para jugar en El Sadar. Incalificable diversidad de partidos e incontables ideas de juego sepultadas en el "quasi-sistema de todos los días", pero con una especia nueva. Un 4-4-2 que se inclinaba hacia la derecha por la gran labor de equilibrio ofensiva y defensiva de Carlos Clerc. Aquí radica la virtud y el potencial de un entrenador. La capacidad de modificar un estilo propio de un sistema no es sencillo y más otorgando las necesidades de cada uno. Ante el Sporting se consiguió y el sistema de cabecera de Paco Herrera, poblado con hombres de centro del campo -Moi Gómez, Rubén García, Carmona y Álex López- y no con extremos por delante del mayor recuperador de Segunda, Sergio Álvarez, se ahogó en un vaso de agua.

El 4-4-2, para mí, fue lo más parecido a un 4-1-4-1 con Roberto, Fran, Quique y Sebas entre Lucas y David. Osasuna dejó de lado "la mentira" y se asentó en el protagonismo que tan dificil aplicación tiene en Segunda. El paso al frente rompió la media sportinguista por mérito, no por demérito. La única cruzada en forma de acertijo por descubrir es si esta idea es la apropiada también para fuera de casa. La mejora defensiva ha convertido a Osasuna en el segundo equipo menos goleado y Diego ha conseguido que Fran y Roberto convivan juntos e, incluso, ha dejado entrever que puede darse una simbiosis en vez de una separación radical. La posición de Carlos Clerc fue determinante para liberar a Roberto y así internarse desde banda izquierda para juntarse con Fran Mérida en la proyección ofensiva. La libertad y el derecho a explotar de Roberto Torres elevó tan alto a Osasuna que hasta Sebas Coris, quisiera o no, tenía que desmarcarse por banda, ampliar el campo y provocar un abanico de posibilidades mayor. Stefan Scepovic siempre cerraba la salida de balón de Aridane para que fuera Oier quién tuviera la iniciativa, pero este factor construyó un Lucas Torró más omnipotente y fue el timón de un grandísimo Osasuna. El ex del Oviedo bajó a recibir, recuperó, cortó y construyó, solo le faltó el gol, pero jugando de pivote defensivo con Mérida y Roberto por delante no es sencillo llegar y, aún así, lo llevó a cabo. Lo dicho, mejor con el del medio.

Quique es nuestro nuevo aguador, algo que la temporada pasada no tuvimos y si, tal vez, no trabajara tanto, su acierto de cara a portería sería mayor. No obstante, prefiero la capacidad de maniobra, el dinamismo y las variantes que da al equipo. Juega y hace jugar. En cuanto a Lillo, sé que muchos piensan que Aitor puede proporcionar las mismas características al equipo, pero el partido del ex del Sporting es realmente bueno sacrificándose en defensa y arreglando la vida a Oier abriendo el campo. Ya saben ustedes que, personalmente, me gustaría ver a Aitor en su posición, pero es injusto criticar su buen trabajo considerando aleatoriamente que es un tapón para la cantera. Relativo. Osasuna es un grupo y Diego lo dejó claro en rueda de prensa. Las piñas de cada jornada colorean la piel de gallina y el caso de David Rodríguez o la convocatoria de Barja dejan claro uno de los propósitos de Diego.

Señores rojillos, mejor con el del medio, pero ya ven que el señor del lateral izquierdo contribuyó a un desglose mayúsculo de un sistema repetitivo de Diego. Nada que achacar y nada que criticar. Este es el camino, pero tal vez haya que tirar las piedras creando curvas alternativas para cuando Osasuna juegue fuera de casa. Y más, para cuando "el del medio" no esté como ocurrirá en Cádiz por acumulación de tarjetas. Punto a corregir.



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