lunes, 11 de septiembre de 2017

Victoria de Segunda

Sin posesión, pero con efectividad en el momento oportuno. Podría empezarse así una reflexión de lo vivido ayer en Vallecas. Todo buque ha de ser lo que es, buque y no trasatlántico. Uno de los precipicios comunes en el fútbol reside en el "querer ser" sin aceptar primero el "que soy". Un duelo con tono de literalidad que conviene aparcarlo cuanto antes. En cierto modo, abandonar la ansiedad de un objetivo genérico para sustituirlo por uno más concreto y al alcance de la mano. Osasuna necesita cabalgar poco a poco y ayer dio una lección de cómo se debe defender en Segunda División. Me recordó al equipo de Enrique en muchas facetas del juego o al actual Alcorcón de Julio Velázquez que con dos goles a favor y ninguno en contra en cuatro partidos es tercero con ocho puntos. Medames et messieurs, victoria de Segunda.

Osasuna cumplió con la máxima de que todo éxito empieza por detrás. Oier y Aridane dejan en una posición de alambre a Unai -a pesar de su gran nivel- y de no retorno a David, Miguel y Tano. La encrucijada de tener a seis centrales es sensible para un entrenador y más si, hoy, tres están a buen nivel. Tal vez de ahí, la idea de Diego de poder alinear una defensa de tres centrales y dos carrileros alguna jornada. Por el momento, Oier ha demostrado que no es tan polivalente como se aseguraba y ha confirmado la teoría de que no es lateral, sino central. El doble pivote formado por Lucas Torró y Arzura dejó vislumbrar la versión más sólida y segura. Lo cito porque a la hora de defender sin balón el doble pivote se cohesionaba con los centrales y ahí Oier y Aridane jugaron muy bien de cara. El Rayo Vallecano se centró, en gran parte, en el ataque interno con Comesaña y las entradas hacia el interior de Embarba, pero su posesión alta no sirvió de nada. Osasuna estuvo agrupado y ordenado.



Sí que es verdad que he de reconocer que nunca hubiera dado entrada ni a Sebas ni a Xisco, pero sí a Miguel de las Cuevas. Mi explicación se sustenta en el momento de juego, en el minuto y en el resultado. El Rayo Vallecano con Trashorras y Fran Beltrán dominaban el juego. La entrada del Chori Domínguez y el cambio de un lateral por un central dieron alas al equipo de Míchel y en ese momento Osasuna necesitaba defenderse con balón. El cambio de Roberto por Sebas fue para alargar a Osasuna y buscar la velocidad y la verticalidad, pero creo que con Quique y Mateo sobre el campo ya bastaba para no "soltar" totalmente al rival. El cambio que sí me gustó fue el de Fran Mérida, totalmente necesario para recuperar un poco de posesión, aunque al final se terminara con éste y Arzura sobre el verde, dos extremos -Mateo y Sebas- y dos delanteros -Quique y Xisco-. Diego Martínez dejó claro que quiere la iniciativa y, sin duda, la proyección de Lucas Torró es la que va a marcar el equilibrio en este equipo.

Señores rojillos, una victoria de Segunda. No hay que engañarse, la progresión ofensiva de Osasuna ha de ser mayor. Mateo da el "gambeteo" necesario en una banda y la elección de Fran o Roberto me parece acertada. Como dice Diego, a un equipo se le mide en las dificultades y así crece y se reajusta. La mejora del funcionamiento como equipo está clara, pero insisto, el gol es a balón parado y los dos de Xisco llegan con un Rayo Vallecano entregado en los minutos finales. No quito méritos, pero considero que Osasuna debe dar más en el aspecto ofensivo. Sin ninguna duda, el tono físico es bueno, pero hay que mejorarlo y, en segundo lugar, no puede ser que en ochenta minutos no exista conexión con los delanteros. Próxima parada, Almería.


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