lunes, 23 de marzo de 2015

Pesadilla

Todos hemos tenido un ensueño que nos causa una fuerte respuesta emocional como el miedo. Todos hemos sido víctimas de sueños impregnados de agitación. Todos hemos padecido alguna pesadilla en nuestra vida de la cual es normal despertar.

Osasuna es la víctima de una pesadilla sin precedentes. Una terrible bruma se ha colado entre la cerradura y por debajo de la puerta. Ha llegado para quedarse y para tambalear ferozmente a todo el que sienta osasunismo. ¿Despertaremos o acabará con nosotros?

Si me ciño al partido, de manera objetiva, no es el peor de la temporada, ni mucho menos. Sin embargo, el que falla, paga. Mateo pasaba del 4-1-4-1 patatero al 4-2-3-1 isleño y... ¿algo nuevo hermano?

El equipo navarro comenzó a entonarse y a bailar de lado a lado como los gigantes y cabezudos. Entre jota y txistu, Sisi botó una falta y David García falló a bocajarro. Unos minutos más tarde, fue Mikel Merino el que apuntó, a menos de un metro, al espantarojillos tinerfeño.

El Heliodoro no olvida y Osasuna es su presa fácil. Asier Riesgo, en una salida en falso y atemorizado por el hombre del saco, se comió con papas arrugas la patata caliente. 0-1, y al descanso en una primera parte dominada de principio a fin.

Tras el descanso, el Teide despertó al Tenerife y causó una tormenta de cenizas de la que Osasuna no pudo escapar. Osasuna quiso, sí, pero el colapso de dos pivotes más defensivos que ofensivos proporcionó un ataque pobre. Nino no se encontró y con la salida de Merino y la entrada de Olavide no se mejoró. ¿Tanto cuesta entender que Olavide necesita de Merino y este último del primero? Más tarde, Mateo decidió mandar a Javier Flaño a la playa de San Telmo. Y fue por ahí, por Puerto de la Cruz, por donde Maxi sentenció imposibilitando un empate a pesar del tardío gol de penalti.

Señores rojillos, estamos en el ojo de la pesadilla del cual será mejor despertar. Osasuna quiso de verdad pero la fortuna canaria le dio la espalda. Próxima parada, Gijón.

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