domingo, 22 de marzo de 2015

Por otro mes joven

Osasuna volvía a Barcelona. Todo era igual que años atrás, el mismo viaje, el mismo autobús, la misma carretera, el mismo aire fresco de la brisa marina procedente de la playa de la Barceloneta, las mismas calles... pero de repente, Osasuna se percató de que no había partido en el Camp Nou y que le tocaba jugar en el campito de al lado, ese al que llaman Mini Estadi.

-¡¡Toc, toc!! 

+¿Quién es? 

-Somos Osasuna.

 -¡¡Adelante!!

El equipo rojillo presentó la misma alineación, salvo Echaide que fue sustituido por Sisi en el lateral. Entre los once hombres volvieron a saltar los dos críos de Tajonar, esos dos que llevan grabados en su corazón las letras "T-A-J-O-N-A-R" con el fin de coser un parche sobre los jugones de la Masía y borrarles del mapa futbolístico por una tarde.

Arrancó el partido y la chavalería comenzó a desprender, soltar y plantar semillas en el césped recién cortado. ¿Podían ellos solos con tanto trabajo? Claro que no, y por eso los jardineros veteranos como "Los Migueles" o Nino cogieron la regadera y el rastrillo para asentar y dar vida a las semillas plantadas por los de Tajonar. Estas semillas empezaron a crecer, con la función de enredar el juego entre líneas y los pies de los "Dongous", "Sandros" o "Munires". 

En algunos tramos de partido, el riego se estropeaba pero para eso estaba el mecánico Roberto para darle al RESET y luego al ON. Torres puso la tierra nueva cuando envejecía, renovó el material en desuso para el jardín y desprendió un juego incisivo y un trabajo sin lamentos provocando la salida del sol, factor imprescindible para que las plantas navarras produjeran sus frutos cuanto antes. Ah! Y como en todo jardín con buenos frutos siempre están los cuervos o las plagas de insectos, y con esto me refiero que a pesar del orden impuesto por el equipo rojillo los de la Masía como Cámara o Gumbau, entre otros, penetraron tanto por dentro como por las bandas cortando las raíces rojillas. 

Osasuna necesitaba un elemento que le ayudara y Jan Urban con su pizarra en mano, sacó la tiza y le dio la "chuleta"  a Roberto Torres, y nuestro mecánico la ejecutó a la perfección. Pase atrás para que la sirena volviera a sonar por todo lo alto. Seguidamente, no olvidemos que nuestro querido patrón nos echó una mano poniendo un cartel a tiempo en el que figuraba "Por favor, no pisar el césped." Demos las gracias al obediente Dongou que falló dos clarísimas y no estropeó nuestro tapete ordenado, y menos mal que Sisi supo cortar las malas matas en la segunda mitad con las internadas de Adama.

En definitiva, un bloque ordenado con un centro del campo joven y con calidad acompañado de ayudas y vigilancias veteranas que con una pizca de suerte colapsaron la mente y las piernas "jugoneras" de los pequeños culés. 

Señores rojillos, sufridos tres puntos pero conseguidos. Ponemos fin al joven mes de Enero sin complejos y con la idea de que Febrero siga joven. Próxima parada, Zaragoza.

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