Las langostas rechupeteadas en El Sadar por el Llagostera y lejos de los morros del equipo navarro dejaron huella y desfallecimiento. El equipo balear tiró de isla y entre nécoras y centollos cortó de raíz la sinfonía difuminada entre los mozos y veteranos rojillos.
Durante las primeras oleadas de partido, el velero rojillo de un solo mástil y con la botavara perfectamente fijada empezó a surcar las aguas bermellonas atando cabos y cazando velas con la escota adecuada. De repente, una bruma empezó a nacer sobre la superficie y cayó el diluvio. El balandrajo rojillo comenzó a cabecear y a tambalearse. El ancla se hundió hasta tocar la arena blanquecina y dorada de Mallorca. Parece ser que a Osasuna se le olvidó levar el ancla, y sobretodo a la defensa, ya que una paupérrima colocación de los cuatro marineros de popa cautivaron al resto. Pero también os digo que como todo en la vida a pesar de las dificultades de unos, siempre hay otros que salvan a los que no pueden. Sin embargo, los marineros de proa no consiguieron sirgar el balandrajo rojillo y no pudo llegar a la costa a tiempo.
Tras la tempestad, el viento amainó y salieron los de prácticas marineras para adrizar el barco, adujar los cabos desgastados y asear con fregonas de mar la cubierta. José y Alex con su gorra marinera comenzaron con su tosca y ardua tarea, la de achicar agua. José se encargó de enderezar el timón y de transmitir actitud y compromiso a los que supuestamente aprobaron hace tiempo la carrera náutica. Por otro lado, Alex saltó sobre el balandrajo incrementando los nudos e intentando una y otra vez llegar hasta la línea de cal para centrar. Fueron estos pequeños tripulantes los que dieron una lección de responsabilidad y de asumir un sentimiento de vergüenza. Sin ellos este pequeño velero acabará por hundirse.
Señores rojillos, derrota a la marinera. Volvimos a naufragar y además fuimos azotados por la falta de actitud, de compromiso y de querer dar vuelta a esta situación. La corredora del barquito volvió a quedarse a cero. Próxima parada, Lugo.
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