domingo, 22 de marzo de 2015

Cuando el río suena, agua lleva

Hoy, en el Sadar, entre las pequeñas y minúsculas gotas de lluvia, sobrevolaban palabras cargadas de ilusión renovada como esperanza, cambio, agresividad, intensidad, camino a seguir o lo que es más importante la palabra "bloque". Y me remito a las declaraciones del capitán Miguel Flaño: "Hemos sido un bloque, este es el camino".

A partir de las seis de la tarde, mi sensación era diferente y ver a un Miguel De Las Cuevas entonado, encarando y yéndose continuamente de su par por banda fue un alivio muy grande y más después de apreciar que el juego "bonito" de toque había dado un vuelco, el timón se había enderezado y numerosas fugas del buque rojillo se habían tapado elegantemente. 

La suerte que nos sobró contra el Mallorca o contra el Betis, nos faltó esta tarde, ya que todo balón que se dirigía hacia la puerta gerundense se topaba con una defensa afortunada con todas las letras y con un inmenso Becerra. Sin duda, el mejor hombre del Girona.

Por otro lado, hay que echar la mirada al banquillo y en concreto a Jan Urban que parece que ha encontrado el equilibrio. Urban supo plantar cara y entrometerse en un 5-3-2 intenso, duro y ordenado, y lo que es más llamativo posicionó a una defensa sólida que pudo conservar la puerta a cero ante un equipo que ha marcado hasta hoy en todos sus partidos. Despertó aconsejándole a Miguel De Las Cuevas las entradas verticales y no las diagonales que sólo adormecían al equipo.

Osasuna parece que ha recuperado sus señas de identidad y hoy no abusó del juego plano sino que lo alternó con internadas por banda presididas por Javier Flaño y Miguel De Las Cuevas. Creo que Urban ha dado con un doble engranaje en el costado izquierdo de la defensa que tantos quebraderos de cabeza nos ha dado; hemos ganado seriedad y recorrido de la mano de Sisi y contundencia y seguridad de la mano de Nikola. Y para terminar, Urban acertó con un trío solidario arriba, fortalecido por un batallador y capaz Ansarifard, que se entiende y que enlaza con la dupla Raoul Loé - Javad Nekounam. Bravo.

Finalmente, como todo en la vida, no todo es de color rosa o un camino de flores y es por esto que no me entra en la cabeza como un entrenador puede realizar dos cambios (el de Jose García y el de Mikel Merino) a falta de cinco minutos para el final, igual que tampoco entiendo la salida de David García del equipo titular. 

Señores rojillos, cuando el río suena, agua lleva y hoy la banda derecha ha sido un río ensordecedor que provocó todo lo posible para marcar gol. Próxima parada, Anduva.

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