domingo, 22 de marzo de 2015

Palmas rojillas

En el viejo Insular de Las Palmas de Gran Canaria, feudo del líder de Segunda División, se preveía un duelo de altura, y prueba de ello, el estadio canario registraba la mejor asistencia del curso.

Sobre las siete de la tarde, comenzó a rodar el balón, y poco a poco, los canarios se adueñaron de la pelota y empezaron a hilvanar jugadas de memoria que amenazaban la banda de Roberto Torres y Cadamuro. Los rojillos, al principio, concedieron espacios, dejaron pensar al rival pero rápidamente rectificaron dejándose de "racingadas" ó "ponferradas". Osasuna no se echó para atrás, es más, dio un paso al frente y demostró que el ejemplo a seguir era el de la segunda parte frente al Real Valladolid. Con poco, conseguimos darle al larguero tras un libre directo perfectamente ejecutado por Miguel De Las Cuevas, igual que con poco encajamos un gol tonto, de esos a los que suelen llamar olímpicos, fruto de un error infantil protagonizado por Mikel Merino. ¿Mal partido del joven navarro? Sandeces. 

Merino fue el abanderado del centro del campo, el que marcó los ritmos del baile, el que bailó con la más fea y la más guapa, el que ayudó a Raoul Loé como a un hermano y el que cuando se fue, permitió la estampida canaria. ¡Santamaría, madre de Dios, qué bueno tenerte!

Conforme pasaban los minutos, aparecieron de nuevo los adjetivos y las características que describen el último partido en casa frente a los vallisoletanos. Surgieron la llave de Santamaría, la contundencia y el socorrismo de David García, la clase de Mikel Merino, el desparpajo de Miguel Olavide, la electricidad de Cedrick y la inteligencia semi veterana y joven de Nino.

Fruto de estas virtudes, Osasuna comenzó a dar palmas, Osasuna empezó a dar una lección de pundonor, Osasuna se lo creyó, y al creérselo, se llevó por delante a los canarios enviándolos a la jaula por partida doble. Primero, fue Cedrick el que llamó a la ambulancia y la sirena no falló, ya que sonó por todo lo alto en el marcador. Nino había vuelto a marcar. Y después, fue la conexión "made-in-Tajonar", Torres-Merino, para lograr la remontada definitiva.

Finalmente, destacar el acierto de Urban en el planteamiento inicial ya que se contuvo, se vigiló y se creó peligro. Sin embargo, una cagadita suya pudo costarnos primero el empate al anular el centro del campo en el cambio Merino-Kodro, y después el 3-0 automático al estar rozando el límite con siete profesionales. Pero hay que aplaudirle ya que rectificó su error poniendo a Nino de lateral y subiendo a Sisi debido a que el albaceteño tenía amarilla. Esto provocó, además, tres contras de manual que jamás se debieron tirar al muñeco.

Señores rojillos, ayer no sólo fueron Nino, Cedrick y Sisi, si no que los que realmente pintaron de rojo el uniforme amarillo y pusieron el mojo picón fueron los de casa, David, Santamaría y Merino. ¡A nosotros si que nos ha tocado el Gordo de Navidad! Próxima parada, Leganés.

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