Sin carboncillo no hay cuadro, sin paleta tampoco y sin pincel, menos. El trabajo del pintor es muy detallista y, a veces, eso puede llevar a verdaderos quebraderos de cabeza. Martín tiene carboncillo, tiene paleta, pero el pincel se le desliza un poco y ya van unos cuantos cuadros por el medio. Sin embargo, a su favor y en beneficio de Osasuna, el equipo se encuentra en el segundo piso.
Desde Vitoria, el centro del campo es un auténtico aguarrás que nos condena cada vez que el rival introduce un cambio de color por el medio buscando nuestras cosquillas. Es más, ¿por qué cambiar un pincel que nos proporcionaba pinceladas limpias y definidas? Yo no lo entiendo. Tampoco es de recibo basarse en un principio que no vale, ese que dice que juegue quien juegue va a pintar bien. Pintar bien y cumplir son dos conceptos más que diferentes. Esta distinción se puso de manifiesto en el cambio Adrián Cruz - Miguel Olavide. No podemos permitirnos dejar a dos de nuestros mejores pintores fuera del cuadro ya que ahora mismo nadie puede suplir, al menos, a Miguel Olavide. No todo son trazos negativos. Me pareció acertada la entrada de Javi Martínez en el once titular por lo que vi el día ante el Albacete, una excelente presión. Su salida tuvo la idea de presionar a los tres centrales del Girona. Sin embargo, la salida de Adrián no me gustó en absoluto. ¡Que sí! ¡Qué hay más jugadores que 11 o 12! Pero no era ni el partido ni el momento. A pesar de su entrada en el once, esperaba que Martín lo hubiera puesto diez metros más atrás, pero pecamos nuevamente. ¿Los cambios de color? Demasiados huecos en nuestras mezclas. Y lo peor de todo, todas esas pinceladas perjudican a nuestro mejor hombre, Roberto Torres. En mi opinión y lo único que le achaco a nuestro pintor de Tajonar es una presencia añadida junto a Merino. Sólo espero ver cuanto antes a Oier Sanjurjo en el doble pivote tanto para salir a presionar en la salida de balón del contrario, como para evitar los continuos bombardeos de pintura a nuestras espaldas. Sencillamente, lo de antes.
Por último, ya que esto va de pinceles, sigamos pintando. ¡Eso sí! Me pongo un delantal por si me salpica alguien. ¿Se llama caso Barcelona al "caso Neymar" o caso PP al "caso Bárcenas"? La trascendencia de llamar erróneamente a un caso puede ser fundamental ,e incluso puede llegar a escupir responsabilidades de manera gratuita. Osasuna es el nombre de un equipo, de un club, de un conjunto de socios, de un sentimiento y mi nombre, como el de ustedes, está ahí incluido. Yo jamás estaré de acuerdo en que al caso Vizcay, si señores, caso Vizcay, se le llame de otra forma totalmente errónea. Y respecto a lo puramente técnico, comentar en pocas pinceladas la función y labor de la junta directiva actual. En primer lugar, me gustaría reconocer su valentía y mi admiración por tomar las riendas de un caballo asustado y sin horizonte en su futuro galope por los presuntos malos tratos de sus anteriores "dueños". Sin embargo, los hechos dan mucho de que hablar y mi admiración está desembocando en una preocupación que va ganando terreno. Mucho que mejorar, mucho que trabajar, mucho que comunicar, y en concreto, mucho que progresar.
Sin nada más que decir, señores rojillos, hemos perdido el ático y porque yo no soy conformista me niego a bajar más abajo. La faena azarosa y el barro infernal quedaron atrás, ahora hay que ir pasito a pasito pero pisando fuerte. No nos neguemos a nada. Y recuerden, la crítica siempre que sea constructiva es más que buena. Próxima parada, Elche.

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