Si nos valemos de un diccionario y vamos a la letra "G" llegaremos a la palabra "gotear" que nos dice "caer gota a gota". Y si pasamos un par de páginas encontramos la letra " I" para darnos cuenta de lo que la palabra "inusitado" nos afirma, "algo que resulta sorprendente". Seamos claros, Osasuna fue un goteo constante, pero a la vez inusitado porque nada tuvo que ver con el día de Valladolid.
Al buey rojillo le empezó a gotear de los belfos una baba amarilla y compacta como si de un carámbano se tratara desde el primer minuto. Un sistema válido, pero no bien ejecutado. Como dije ya la temporada pasada en el Carlos Belmonte, "cada mochuelo a su nido". Es inconcebible ver a Roberto Torres en banda totalmente inhabilitado, ver al bueno de Álex Berenguer en una banda equivocada o quedarse ciego viendo a Martins goteando balones en el lateral. Si Aristóteles llega a presenciar el partido, se hace de Osasuna. Me explico. Demasiada confianza en lo que cada uno puede hacer individualmente. Que sí, que vale, que cada uno debe tener un papel y un rol específico en el campo, pero no se debe renunciar a tanto por tan poco. Y si ustedes me dejan, lo ejemplifico con el amigo Roberto. ¡Este chico no sólo es para el balón parado!
Aún seguimos ahí arriba, pero hay demasiadas cuestiones a tratar si no queremos bajarnos del guindo antes de tiempo. No pasa nada por cambiar un sistema si hombres como el de Arre no existen o si no sabemos jugar con la defensa adelantada. El equipo de Muñiz nos estudió a la perfección y los balones a nuestras espaldas, el juego de banda de Álvaro Rey o de Óscar Plano, el dominio de Nacho Insa en la línea de tres cuartos y las continuas subidas de Nelson sin resistencia terminaron por inundar nuestro ático.
Señores rojillos, en vez de tanto "sopapo mañanero" les voy a dar mi cambio de sistema con mi once. Ojalá suenen alto las campanas de la Catedral. Vamos allá. Nauzet en portería por no cambiar demasiado las cosas, línea de cuatro para Aitor, Unai, David y Javier, doble pivote formado por Merino y Lotiès, bandas para Álex (derecha) y Olavide (izquierda), Nino arriba y de enganche creador ayudando al doble pivote con libertad, Roberto Torres. Próxima parada, Ponferrada.
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