sábado, 7 de noviembre de 2015
Yo soy Osasuna
La verdad siempre termina saliendo a la luz, porque siempre hay quien la conoce. En esta afirmación es en la que me apoyo para mantener mi confianza en el trabajo de la justicia. En dos toques, que se haga justicia y que un club dañado como institución de manera desleal e injusta tampoco salga perjudicado deportivamente. Osasuna es un club de socios y una entidad en la que miles y miles de navarros y navarras están representados y representadas. En definitiva, tanto mi nombre como el de ustedes está escrito en letras rojillas bordadas en su escudo. Desgraciadamente y muy a mi pesar, los valores de Osasuna como club y los nervios, sentimientos y cánticos están impregnados de astillas que no dejan respirar. ¿Las gracias? A "ellos".
Cuando pronuncio la palabra "ellos" me refiero a todos aquellos que presuntamente han saqueado a Osasuna durante años y que cuando vieron que se les terminaba el chiringuito o se les complicaban ciertas cuestiones tiraban de la manta, no limpiaban el polvo y todo iba por debajo de las alfombras. Los antiguos dirigentes como si del cuento de "Ali Babá y los cuarenta ladrones" se tratara, presuntamente, sólo buscaban seguir lucrándose a costa de Osasuna y la única forma era la de mantenerse en Primera División. ¿Cómo una estructura y unos ingresos "segunderos" iban a proporcionarles unos frutos semejantes a los de Primera? Seguir en una espiral capaz de ejercer de tapadera y de trituradora de todo lo que no se quería ni ver ni sacar a la luz era beneficioso para "ellos". Pero no para Osasuna. Estos terribles volumenes de negocio y de dinero eran la fantástica ayuda para regularizar todo sin que nadie pudiera levantar la alfombra. De ahí, esa presunta y desesperada búsqueda por ganar los partidos restantes. Pero, insisto, parece ser que gran parte del dinero no llegó nunca, es decir, nunca se pagó a terceros. Sin embargo, digo en gran parte porque parece chocante que a alguno de esos terceros les tocará la lotería por partida doble. Oigan, pues que suerte que tienen, porque a mí ni lo puesto.
A la conclusión que si que podemos llegar a ciencia cierta y demostrada es que si todo lo presunto es cierto, lo que se hizo no se llevó a cabo por el bien de Osasuna, sino por un bien individual cuyo castigo debiera caer sobre la persona o personas y no sobre la colectividad representada en el nombre Osasuna. El ejemplo más claro es que, presuntamente, un patrimonio inferior a los cien mil euros supere en un lapso de tiempo más bien corto la escalofriante e inalcanzable cifra del millón de euros. ¿Se creen que todo esta era "por el bien de Osasuna"? ¡Pamplinas y más pamplinas! Hasta las narices se queda bastante corto. De primeras, como ya he señalado, todas estas actuaciones vergonzosas, fuera de lugar, con un ánimo de lucro propio y llamadas cobardes repletas de negros acuerdos "inter vivos" no iban en la línea de beneficiar al club. Y si alguien cree lo contrario está en lo incierto, pero por seguir en su línea y no dejar de lado su opinión, ¿qué tipo de rendimientos obtuvo Osasuna como institución? Absolutamente, ninguno.
¿Y qué me dicen de todos los roles secundarios? Demasiada telaraña para hacer algo tan simple como querer amañar un partido. Demasiado trapo sucio para tratar de encubrir presuntos delitos de apropiación indebida y el resto de delitos fiscales de gran calado. Es una traca que hierve y que deja la piel en carne viva. Y lo realmente triste es que en medio se encuentre el buen nombre de Osasuna.
Señores rojillos, bajar a Segunda era la condena de las presuntas malas prácticas de los antiguos dirigentes del club y su única solución con el fin de encubrir todos sus delitos era amañar partidos. Y por supuesto, una vez que les han descubierto, ¿qué menos que seguir en la senda del amaño para encubrir presuntos delitos individuales con mayores penas? Osasuna se queda sin reconocimiento, sin patrimonio, sin reputación y, a cambio, presuntamente, sus dirigentes engordan sin límites. Chapeau, pero como he dicho al principio, la verdad siempre acaba saliendo a la luz y el que ríe último, ríe mejor. Yo soy Osasuna, "ellos" ni lo fueron ni lo son ni lo serán. ¡Aúpa Osasuna!
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