Dícese de un vínculo asociativo desarrollado por ejemplares de distintas especies que al involucrarse obtienen un beneficio en común. Vamos, los caballitos de mar o el pez payaso y las anémonas. Así de claro. Osasuna vuelve a lo práctico y por lo tanto, sin el trabajo de uno, el trabajo de otro no tiene valor. En una palabra, simbiosis.
Hace varias jornadas, hablaba con satisfacción del "A, B, C" de Martín y hoy con cierto alivio aludo de nuevo a una interesante receta que estaba perdida, pero que de una manera u otra se ha recuperado. ¿Con ciertas arrugas? Puede ser. Empezando por que no nos podemos encerrar atrás desde el primer compás jugando en el Sadar.
Osasuna sacaba un sistema diferente (3-4-1-2) que hacía presagiar un mayor control del partido, una tapadera a los huecos que venían siendo habituales y una vuelta al vuelo alto más práctico. A pesar del 3-4-1-2 de la primera mitad, el 5-4-1 de la segunda mitad me gustó más debido a que abarcamos más campo imposibilitando cualquier entrada. ¿Jugamos a la defensiva? ¿Fuimos dominados? Sí, ¿y qué? El Mallorca fue un fiel reflejo de Osasuna la temporada pasada: "toco y toco, pero no hago nada". Los pasos en falso con balón de los bermellones fueron controlados en todo momento por las líneas tan juntas gracias a un doble pivote que, para mi, ejerció su labor (me gustó Lotiés) y a la simbiosis de los García (David da un salto de calidad a los tres centrales y Unai está para museo). Y respecto a números, un último apunte, ¿no sería más lógico jugar con más hombres en el centro del campo quitando a un hombre de la defensa? Me gusta más un 4-2-3-1 donde la seguridad defensiva a ciencia cierta se mantendrá y Roberto Torres volverá a ser el mismo al tener a más gente a su alrededor. Un enganche sin "amigos" sufre.
Un zarpazo de Unai tras guantazo de Roberto y un churrazo de Oier tras rebotazo del " bueno" de Joan Oriol puso a Osasuna por delante, cosa que no me tranquilizó porque nos íbamos a echar atrás demasiado pronto. Así fue. Sin embargo, salió a relucir la simbiosis y el dominio de un juego embarrado, un dominio que habíamos perdido. El gol del Mallorca fue una auténtica "chapuza" de Miguel Flaño ya que Coro se le adelantó con muy poco. Y digo esto porque así de paso, como que no quiere la cosa, hablo de los "nuevos" y de las transiciones.
Martins me hizo pensar en distintas fases del partido que por fin teníamos lateral izquierdo aunque él es el máximo creador de una transición mal tirada. Es básico saber llevar unas transiciones si juegas con tres centrales y dos carrileros. Martins sale y choca con un compañero, Unai sale a cubrir el lateral dejando libre su posicion, y lo dicho, Miguel falla y Coro sin oposición mete la puntita.
Y respecto a Milic decir que tiene que comer más alubias. Es un jugador al que le falta, a mi modo de ver, creérselo y ser uno mismo. Es un jugador válido y que puede peinar, estorbar y rematar. Estoy seguro de que Martín le sacará partido. ¡Más chispa!
Señores rojillos, simbiosis rojilla. Un Mallorca dominador con un gran Héctor Yuste pecó de inocente, pero no por casualidad. El derroche físico de Merino, el músculo y la entrega de Lotiés, las anticipaciones de los García y un correcto Miguel no les dejaron pasar. La unión hace la fuerza, la simbiosis el ser compacto, el saber a lo que se juega te da el orden y el saber que estamos en Segunda, el triunfo. Mucho que mejorar en ataque y sobretodo por el próximo rival. Un rival que juega muy junto, practica una presión muy alta, realiza perfectos repliegues y tienen mucha capacidad de sacar el balón jugado. Sino me creen, llámenle al bueno y sin comillas de Álvaro Rubio. Próxima parada, Valladolid.
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