Muchos quebraderos de cabeza me trae escribir acerca de este partido y muchas astillas veo en cuanto a la capacidad de reacción de este equipo. Osasuna salió mal plantado y anduvo por Anduva como alma en pena. Si ustedes hacen memoria y pasan unas hojas para atrás, se encontrarán con los accidentes de Vitoria y Ponferrada. Sin embargo, si queremos izar la bandera, los terceros accidentes con más de una experiencia no debieran de estar permitidos.
La anterior jornada comenté que el 5-3-2 de Martín me comenzaba a atrapar y sobretodo gracias a un centro del campo con dominador claro. Aún así, Martín debió de saber que no siempre el mismo sistema pueda atrapar a cualquier contrario. Sin quererlo somos demasiado "segurolas", y necesitamos de esa simbiosis tan particular ante rivales que se basan en una regularidad competitiva marcada. Bordalás y Manolo Díaz ya supieron qué plasmar, y ayer fue el bienaventurado de Terrazas el que decidió comerle el "piscolabis " a nuestro más que querido Martín. Descomunales Rúper y Eguaras en el medio desbordando a un más que solitario Mikel Merino. ¡Como eché de menos las ayudas de Nino! Es aquí donde Osasuna cavó su propio partido y es aquí donde nació la causa de nuestras inumerables pérdidas en zona peligrosa. ¿Qué tal eso de poner dos pivotes por delante de la defensa y cerrar espacios entre líneas y central-lateral? Ahora mismo los únicos hombres que podrían acompañar a Merino son Manuel y Oier.
Señores rojillos, serio correctivo. Espero que a la tercera vaya la vencida y que cuando vayamos a campos como Butarque o Santo Domingo sepamos tapar nuestra principal fuga y no cometamos un cuarto accidente que ya no sería tanta casualidad. Con esta reflexión constructiva no quiero echarle el peso de la derrota a Martín y me encantaría charlar con él sobre lo que piensa. Sin embargo, yo lo vi así desde fuera. Próxima parada, Almería.
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