domingo, 17 de enero de 2016

Rozando los 180

En el juego de la diana disponemos de tres dardos en cada turno y la puntuación de cada tirada se suma y obtenemos el total que puede ser como máximo de 180. Martín ha conseguido enderezar los dardos y la diana ha lavado su rostro. El primer ejercicio se cierra con 35 positivo y si Osasuna consigue repetir sus cuentas, a Primera. Ya hemos llegado a un punto en el que es imposible no saber a lo que juegan los rojillos. El mensaje es transparente, ascender haciendo equipo y cultivando tubérculos sanos.

Al igual que ante el Bilbao Athletic o el Nástic, Osasuna fue terriblemente superior al Real Oviedo y suscribo las palabras de Martín: "somos mejores que cualquier equipo de Segunda".

A Osasuna se le desvían los dardos en casa, en los tres últimos partidos se nos han escapado seis puntos que trabajamos y merecimos, pero la pelota es la que decide. La falta de acierto nos condena y quiero creer que la respuesta está en Urko Vera. Si queremos ganar un partido, o lo que es más importante, certificar que este sistema es bueno, no podemos fallar lo infallable ni desperdiciar minutos por banda derecha.

Me explico. Oier no está y en el banquillo hay un chaval que puede dotar de significado a la defensa de cinco de Martín que evita la presencia de extremos marcados, pero que a la vez ensalza la seguridad defensiva. Ese es Aitor Buñuel. A mi modo de ver, no podemos jugar con un lateral que sólo defienda y que al subir tenga que pasar hacia atrás porque no sabe centrar o centrar mal. Yo le quiero mucho a Oier, pero démosle al significado su significante. Duele ver que en menos de cuarenta y cinco minutos, tanto Merino como Roberto Torres den cuatro pases de gol y la eficacia lleve consigo una pérdida apreciable de su valor.

¿Valor? ¿Valores? El valor de este equipazo está en los valores de sus jugadores, y en concreto en los de su cantera. Aún así, no todos son igual de válidos y hay que saber medir la balanza e imponer cautela, pero sobretodo, justicia. A José García le estoy esperando y ya llevamos dos partidos en los que su acierto brilla por su ausencia. Jamás se le podrá negar la lucha ó el carácter ó la insistencia en querer mejorar, pero la evidencia está en el aire y el verde es el que pone a cada uno en su sitio. Por ello, Miguel Olavide está varios peldaños por encima de José y con su entrada todo cambia y da un plus a todos los que corretean a su alrededor. Las conexiones Berenguer, Olavide, Torres, Nino y Sánchez me encantan, y es ahí cuando el principal peligro apareció y cuando realmente Osasuna pudo enderezar su dardo hacia los 180.

La falta de acierto y la lejanía con el gol, a pesar de haber gozado de lo más complicado, es decir, de oportunidades tan claras como el agua puede llevar a machacar a un hombre: Nino. Yo nunca estaré de acuerdo con eso. Nino sigue siendo el aguador de este equipo, sigue siendo el que oxigena a Merino y ayer constantemente estuvo oxigenando las subidas de Oier al ver que sólo no podía.

Señores rojillos, progresión. El sistema empieza a atraparme y su ejecución está cerca de la perfección. Martín acertó con el 5-3-2 en la parcela defensiva y de control, ya que mantuvimos nuestra hegemonía durante todo el partido, anulamos a los carbayones e incluso su estandarte Susaeta pudo hacer más bien poco. Sin embargo, ese 5-3-2 en la parcela ofensiva fue mas bien inservible en la primera parte y mejoró claramente con la entrada de Miguel Olavide. Próxima parada, dieta mediterránea.

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