lunes, 22 de febrero de 2016

El termómetro de Tajonar

La nieve llegó sin éxito, pero las bajas temperaturas se han hecho notar en Pamplona. La cabeza de Martín parece que se ha refrescado para bien y ha sacado frente a los maños lo que tenía que haber sacado desde hace mucho tiempo: una defensa de cuatro, un centro del campo creativo y consistente, una línea con descaro que anulara lo conservador, y un punta. Ahora está por ver si el cambio de temperatura se mantiene y si este punto es de inflexión o de agua de borrajas. Aún así, salir con nueve navarros desde el inicio frente a un Real Zaragoza plagado de novedades y con seis puntos de seis ante rivales directos me eriza la piel hasta el extremo de la expresión.

Los blanquillos salieron fuertes de inicio dejando claro que el motor de su equipo era el paso al frente del centro del campo. Culio y Javi Ros dejaban sus posiciones avanzando metros dejando a Erik Morán cubriendo la galleta. Así, tanto Pedro como Lanzarote pudieron internar por banda con algodones de apoyo, y Ángel no se sintió  tan sólo y pudo jugar hacia atrás. Justamente fue esto último lo que le faltó a Osasuna, el juego hacia atrás del punta para poder abrir a la banda con más facilidad. Urko Vera no estuvo en todo el partido ya que no pudo superar a la pareja Cabrera-Guitián por velocidad, ni tampoco pudo llevarse todos los balones que le hubiera gustado para poder jugar con la línea de cuatro formada por Álex Berenguer, Roberto Torres, Antonio Otegui y Miguel Olavide. A mi modo de ver, la línea de cuatro echó mucho de menos a Nino como aguador y limpiador jugando a las espaldas del rival y cayendo continuamente a banda. Esencial.

El primero de éstos dejó en evidencia la evidencia. Me explico. La salida de José García en banda derecha no daba la velocidad suficiente para romper defensas lentas como la del Leganés. Sin embargo, las irrupciones de Álex fueron un auténtico calvario para el hueco lateral-central maño. Don Antonio Otegui formó un triángulo solidario junto a Roberto con Mikel Merino como último hombre por delante de la defensa. Otegui ejerció de "jugón" y dio un paso al frente con descaro -lo que les hizo pensarse mucho las cosas tanto a Culio como a Javi Ros-. Gran acierto de Martín, a pesar de que yo hubiera metido a David García en medio con Tano como central junto a Miguel Flaño por las características del rival, y en concreto, por su ataque de cinco -Pedro, Culio, Ros, Lanzarote; Ángel-. No hay mejor defensa que un buen ataque. ¡Lástima su mano a mano con Manu Herrera!

En este sistema la importancia de una defensa unida y férrea con dos laterales fuertes y un central con salida de balón es fundamental. Oier y Javier Flaño estuvieron soberbios en los repliegues y en las ayudas en banda y dejaron claro que son dos jugadores para defensa de cuatro y no de cinco. Oier y Javier no son dos carrileros para jugar en una defensa de cinco cuya misión es la de atacar con dos hombres más desde atrás y quedarse con tres centrales atrás. Por lo tanto, mejor así. ¿Y qué decir de David y de Miguel? Ambos empujaron al equipo desde atrás dando sucesivos pasos al frente sacando el balón y no dejando que, sobretodo, Merino y, en menor medida, Otegui se quedaran atrás por los empujes de Culio y Ros. Personalmente, veo una defensa más libre y con más sentido.

Los minutos de Miguel de las Cuevas dejan claro que necesitamos mucho de él. Nada más salir perfecto pase al pie abriendo a banda con el fin de ensanchar el campo y facilitar la internada de Berenguer por el lateral maño. Su conexión "de memorieta" con un Roberto Torres más atrasado en la segunda mitad es digna de admirar y me pregunto qué pasará cuando esté Nino en el campo. Para mí, su fichaje es todo un acierto por parte de la dirección técnica y nos va a proporcionar muchas herramientas como la pausa y el temple a lo largo de este trayecto. ¡Ah! ¿Alguien de ustedes sabe si Pucko compró el billete de vuelta de Llagostera o si se quedó en Almería?

Señores rojillos, cambio de temperatura. Es un placer que el termómetro de Tajonar sea el encargado de buscar nuevas variantes. El Córdoba juega con un fuerte centro del campo formado por Víctor Pérez y Eddy Silvestre -aunque éste podría ser sustituido por Luso-, una línea de tres muy vertical formada por Pedro Ríos, Markovic y Fidel, y un punta que te puede solventar el partido en un segundo, Xisco. Espero, verdaderamente, que este planteamiento de José Luis Oltra no le haga cambiar a Martín lo conseguido y que siga apostando por este nuevo sistema que seguro que nos da más alegrías. Una defensa de cinco no es siempre la mejor aliada. Eso sí, tal vez un centro del campo tan agresivo no sea una pócima de buen recaudo y por esta razón apostaría por la alineación de David García junto a Mikel Merino en el medio. El resto, sin cambios de temperatura. Próxima parada, Córdoba.




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