domingo, 27 de marzo de 2016

Un empate por primavera

¿Gaseosa por primavera? ¿Asalto al ático en primavera? Sólo hacía falta ver un par de partidos del Tenerife para comprobar la existencia de un equipo vigoroso, sólido, enchufado y que ocuparía la quinta posición si confeccionáramos una clasificación desde la llegada de Pep Martí. Un 4-2-3-1 como abanderado, ¿y un 5-2-1-2 como receta? La primavera no es para experimentar con gaseosa.

Los cambios de discurso de Martín y un sistema, a mi modo de ver, erróneo desde el inicio provocó de nuevo la pérdida del equipo sobre el campo. Hubo tramos del partido realmente dolorosos viendo a jugadores sin saber qué hacer o sin saber quiénes debían de acudir a las jugadas de estrategia. El sin control propició una vez más el vuelo de otros dos puntos del Sadar. Los empates en esta categoría son vitales, pero ahora, en este final de temporada, un punto en casa dice muy poco de un equipo que quiere ascender. Cada equipo debe saber qué armas tiene para poder establecer su estrategia y saber desenvainar en el momento oportuno. Los sermones cansinos ya no valen y la carrera de fondo se transforma en contrarreloj por culpa de los equipos que empujan desde la cola del pelotón.

El Tenerife, con un doble pivote formado por Aitor y Vitolo, y tocado de una dote mágica gracias al media punta Javi Lara y dos extremos verticales como Suso y Omar, no pasó apuros importantes ante un Osasuna que le debería de haber exigido muchísimo más. Todos sabemos que Roberto debe jugar más adelantado, porque sino cuaja el partido irregular de ayer. Todo tiene su explicación, ya que con Mikel Merino en el doble pivote sí que puede permitirse avanzar unos metros, pero con Antonio Otegui -jugador de su mismo corte- no puede lanzarse tanto como con el primero. Ayer, faltó equilibrio.

Los tres centrales estuvieron más que adecuados, pero cuando digo que cada equipo debe saber las armas que tiene, es por algo. Es inconcebible ver sufrir a Oier de carrileros, y más teniendo a Javier Flaño en el banquillo. Un banquillo que no merece ni de cerca, ya que es el único, junto a Aitor Buñuel, que puede dar sentido a la defensa de cinco que se presentó ayer ante los chicharreros. Martín, menuda broma.

Finalmente, de la puntería no tendrá la culpa Martín, pero digo yo que si queremos ganar un partido habrá que utilizar las bandas -totalmente inexistentes y una de ellas muy mermada por la nueva labor de Álex Berenguer-. ¡Ah! ¿Y qué es eso de quitar la pierna a medio metro de meter gol o de sufrir una falta que habría conllevado a la pena máxima a favor? ¡Por favor!

Señores rojillos, Mikel Merino es el hombre que sostiene el centro del campo, y permite jugar a Torres y Miguel. Ayer, a los jugones les faltó el equilibrio necesario para poner el poso, la templanza y el control requerido. Sin embargo, lo que realmente faltó fue un dibujo de bandas que imposibilitó la claridad de miras de Osasuna. Con un 4-2-3-1 hubiéramos llegado más y mejor. El optimismo lo baso en la vuelta de Mikel Merino al once titular la próxima jornada que provocará menos errores y la libertad del de Arre; y quién sabe si Antonio podría jugar en el doble pivote a la par con el que el año que viene vestirá de amarillo. La receta fue equivocada y no será por falta de expereincias. Y por cierto, ¿qué será del centro del campo de Osasuna la temporada que viene sin Mikel? Eso es otro cantar, pero la operación puede salirnos más cara de lo que parece. Lo que no es otro cantar es que a partir del primer dia de primavera ibamos a ver otra cosa, y yo lo único que vi, fue una laguna de "Pasión". Próxima parada, Girona.

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