domingo, 20 de marzo de 2016

Pecado de fondo

Ya está bien de perder el guión en campos como el Carlos Belmonte porque la experiencia tiene memoria. Una memoria que no permite emplear los mismos sistemas aunque hayan resultado provechosos en las anteriores jornadas. Al final del encuentro contra el Alavés ya afirmé que no concebía que aquel sistema con cinco defensas y un pivote único abandonado no serviría en Albacete por las características que presentaría el nuevo rival. Es más, las notorias ausencias de Oier, Álex Berenguer y Mikel Merino - hombres fundamentales en este planteamiento- eran un detonante importante para inclinarse por otro sistema. Hagamos memoria. ¿Quién fue el que fijó la banda derecha babazorra e impedía, en cierta medida, el avance del Alavés? ¿Quién fue el que cubría los descuidos ofensivos de Álex? ¿Quién es el único jugador de Osasuna capaz de jugar sólo en el centro del campo? En tres palabras, pecado de fondo. 

El Albacete de Sampedro era propenso a una salida lavolpania que jornada tras jornada se fue deteriorando hasta el punto en el que tuvo que ser destituido su entrenador. César Ferrando afirmó en su rueda de prensa que "la defensa es la que gana los partidos" y de esta afirmación estoy seguro de que Martín era conocedor. El que avisa no es traidor y todo lo previsto se cumplió. El planteamiento inicial de Osasuna mezclado con la pasividad de todo el equipo desembocó en tres goles encajados por un rival que no ganaba en casa desde el 29 de noviembre. El Albacete jugó muy junto con dos líneas atrás muy bien ordenadas y que se sentía muy cómodo entregando el balón a Osasuna. El dominio navarro no fue una virtud ya que los manchegos así lo quisieron, y como todos sabemos, un dominio sin ocasiones no produce nada. Los cambios naturales no eran de espanto y la salida de los rojillos al campo con un 4-2-3-1 habría resultado mucho más beneficiosa. Maikel Mesa debería de haber salido acompañado, y la teoría del cambio imprevisto de Manuel por lesión, no es ninguna excusa debido a que son dos jugadores que necesitan una dosis de compañerismo radical. Miguel de las Cuevas y Roberto Torres estuvieron totalmente perdidos y más preocupados de ver qué pasaba por detrás que por delante. ¿La solución? Una defensa de cuatro que permitía meter un hombre más en el centro del campo y una línea de tres que habría cocinado más "huevos de Pascua".

Ayer, ni Martins, ni Martín. Me explico. ¿Qué sentido tiene alinear al portugués, que no te ha dado nada en toda la temporada, teniendo a Pucko y a Aitor Buñuel para poder ejercer en ese sistema erróneo que propuso Martín? La concatenación de pecados futbolísticos impidieron que Osasuna progresara, y tan sólo fue capaz Urko Vera -gracias al incordio de Nino- de perforar una portería albaceteña que ha sido agujereada nada más y nada menos que cuarenta y siete veces.

Señores rojillos, en una carrera de fondo en la que hasta el decimoquinto puede plantearse la pregunta "¿y por qué yo no?" no pueden desperdiciarse oportunidades "al buen tun tun". Cuando se mira al ático, corres el peligro de caerte al entresuelo. Un entresuelo que indica que Osasuna puede acabar fuera del playoff esta jornada y que todos "los buitres hambrientos" ya empiezan a tocar con sus garras las medias rojillas. Próxima parada, Tenerife.




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