Algo parecido sucedió ayer en el Sadar. Los jabatos y los no tan jabatos, a raíz del sufrimiento desesperante de la temporada pasada, se están haciendo cada vez más fuertes, se están nutriendo de ideas claras y sustentadas en Segunda División y sobretodo están construyendo una familia sana. Y como en todo grupo, existe un líder con nombres y apellidos. Un líder carismático como si del propio rabino de la Mezquita de Córdoba se tratara. Enrique Martín Monreal tiene claros los ejes a mezclar, al menos, en este inicio de campaña. Entre sus premisas más importantes destacan:
- La veteranía con un Nauzet Pérez muy seguro bajo palos y un Nino que no marcará goles, pero que ejerce como "aguafuerte" ayudando al centro del campo.
- El equilibrio con el Oier más trabajador y que presiona a las líneas de arriba con el fin de provocar el pelotazo del rival.
- La juventud más descarada y con más desparpajo de la categoría con Miguel Olavide, Álex Berenguer y Mikel Merino como creadores y revolucionarios de partidos. No olvidar que los dos primeros se tuvieron que enfrentar a uno de los cuartetos más potentes de Segunda con dos laterales difíciles de superar como Stankevicius, viejo conocido del Sevilla, y el "trota-equipos" Domingo Cisma que sonó para el equipo rojillo. Y tampoco olvidar el trabajo inconmensurable de Mikel, una vez más asfixiado por el rival (ayer por Sasa Markovic y Rafa Gálvez).
- La magia con un Roberto Torres encargado de encender las almenaras en Osasuna e inspirar al resto de sus compañeros con ilusión, calidad, salida de balón, pases rasos al pie y disparo.
- ¡Y cómo no! La solidez defensiva que está siendo la mayor culpable de los 13 puntos de 18 posibles hasta ahora. Y en este punto, me gustaría destacar no como siempre a David y a Unai, sino a los hermanos Flaño. Los de Noain están entendiendo cada vez mejor cual es su labor en defensa y ayer lograron anticiparse a todas las jugadas de peligro ante novias con las que no era muy agradable bailar. ¡Pim, pam, pum! ¡Ahí va Javier! Internadas de mérito con algún centro que pudo terminar en gol.
Antes de terminar, nombrar a un hombre más que completo y que, a mi modo de ver, debería entrar en las segundas partes con el fin de manejar el resultado y sobretodo el juego del rival: Adrián Cruz.
Señores rojillos, ayer se consiguió un punto que tal vez supo a poco debido a que sólo faltó el premio más sabroso tanto para un jabato como para cualquiera. Lo que está claro, una jornada más y ya van seis, es que Osasuna se hace Osasuna y los jabatos se hacen jabalíes. Próxima parada, Lugo.

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