Lejos está la penumbra de la antigua fortaleza. Parece ser que la bruja que llegó a finales de la temporada pasada se ha convertido en cazafantasmas para lavar las paredes rocosas ennegrecidas del vestíbulo rojillo. ¿Cómo adecentar unos muros quemados y triturados por culpa de la falta de criterio? Muy simple. Llámenlo como quieran. Somos un grupo competitivo y sobretodo sabemos lo qué hacer, el cómo, el dónde y el cuando. Antes del sábado, el posible fantasma era el Leganés, aunque un poco menos fuerte que el de la campaña pasada por sus pérdidas notorias. Sin ir mas lejos, la de su delantero estrella (Chuli), hoy en el Almería, y la de su mediocentro creador (Javier Eraso), hoy en San Mamés.
El equipo de Asier Garitano repetía once con respecto a las dos anteriores jornadas -Córdoba y Zaragoza-, y por lo tanto copiaba el sistema, un 4-4-2. Osasuna formó con cuatro defensas, línea en la que tanto David como Unai están mucho más cómodos y compactos. El duelo de caballeros arrancó. Una primera parte tediosa en la que el conjunto pepinero tuvo la mejor ocasión de batir al caballero rojillo. Sin embargo, el caballero formado con mimbres auténticas de Segunda gracias a un gran trabajo de Martín Monreal sostuvo al Leganés y controló cada movimiento y diablura de las líneas de arriba, en concreto a Eizmendi y Borja Lázaro.
¡Pim, pam, pum! Falta a favor, colocación de balón y excelso gol de falta directa del mariscal Torres. Tras el 1-0 y el descanso, personalmente, tenía miedo de que Osasuna no pudiera resolver el duelo como le ocurrió en Almería. Es más, cuervos de gran calibre se aproximaron a las almenas de las torres nublando el sol y por consiguiente, la vista del caballero rojillo. El caballero pepinero recompuesto y con elegancia se sacó un as de la manga aprovechando la monotonía de Osasuna y el fallo entre la defensa y el portero. Se pudo evitar.
Lo que muchos no se dieron cuenta, y menos en el banquillo del Leganés, fue que el cambio iba a ser terriblemente mortal para ellos, y brutalmente satisfactorio para el caballero con armadura escarlata. Osasuna tomó la posesión del partido y Martín volvió al sistema con cinco atrás. Una cosa llevó a la otra y "Kodrazo" en tres minutos.
Señores rojillos, vuelo alto y encendiendo las almenaras. Osasuna está demostrando que con el entrenamiento a entrenamiento, la unidad, la ilusión y las ganas se puede creer en metas mayores. Sin embargo, no debemos encender nosotros, la afición, esas almenaras ya que sino caeremos en un fallo que podría ser demoledor. Solamente un detalle, cuando nos confiamos, somos muy malos. Próxima parada, Zaragoza.

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