lunes, 6 de junio de 2016

A 4 metros bajo el cielo

Bloqueo. Incredulidad. Satisfacción. Emoción. Consecución. Palabras que muchos no hubiéramos ni imaginado al finalizar el partido en Oviedo. Una pizca de suerte retrocedió 363 días después para acomodarse en los corazones rojillos. Ahora es ciertamente cuando echas la mirada atrás. Ahora es realmente cuando te acuerdas de lo vivido y de lo sufrido, de las alegrías y tristezas, de los saltos y obstáculos, de los que siempre estuvieron en el barco y de los que se bajaron en el oasis crítico de un sentimiento dependiente de la melancolía de un desfibrilador. ¿Y ahora qué?

Sonará ventajista, pero los que están a mi lado ya eran conocedores de mi confianza en Oriol Alsina y esa posibilidad aleteaba con fuerza mi cabeza y estaba convencido de que iba a hacer lo que tenía que hacer, ganar al Zaragoza. No obstante, múltiples empates podían actuar como jueces oscuros y deslizarnos de manera derrotista y claudicante. Más bien cruel, porque semejante crueldad estaba patente tras lo vivido ante el Huesca. Sólo quedaba soñar y el minuto 87 nos puso en el lugar mínimo que merecíamos, la sexta plaza.

Como diría Calderón de la Barca, todo es un sueño y los sueños, sueños son. Ahora, algo inesperado está por venir y el caer, si se cae, no ha de quitar la gloria del haber subido. Ya os conté hace unas semanas, y justo tras el partido de Tarragona, que si Osasuna era capaz de superar el tándem Huesca-Oviedo, sería un equipo muy peligroso y con un chute de adrenalina aniquilador. ¿La vamos a liar? Ojalá que sí, y yo creo, creo de manera vandálica e inatacable. Sin embargo, pienso que somos mejores cuando no damos un duro por algo, pero nunca dejando de creer. Por favor, rojillos y rojillas, cabeza. A 4 metros bajo el cielo, un metro por partido nos separa de una historia de altura que fue deshecha y que terminó demolida. Una historia de altura que ahora puede identificarse con un propio y legítimo Osasuna.


A mi modo de ver, guardamos en el tintero muchas razones por las que creer, y a su vez relucen unas cuantas sobre las demás. Martín ha encontrado su idea efectiva en estos tres últimos partidos, la delantera revive con un repuesto Kenan Kodro y un Urko Vera carente de agonía, la magia de Miguel de las Cuevas como hombre libre y no como banda específica fulgura el rojo en ataque, la defensa de cuatro responde con un Pučko que centellea en las ayudas y que quiere asemejarse al de principio de temporada, un Oier que irradia osasunismo señalando continuamente a la afición, un Miguel Flaño que capitanea con el valor de la humildad, un Torres que relumbra categoría, un Merino que resplandece el equilibrio, un Nino y un Nauzet expuestos a la locura del compromiso, una afición que excede los limites de una palabra llamada amor... Mil razones por las que creer, mil tambores por los que soplar y mil trompetas por las que tocar.

La etapa más brillante de Osasuna dio paso a un día desolador. Un día fatídico. Un día en el que fue imposible no llorar. Un dia en el que te preguntabas un por qué tonto, un por qué nosotros. El león cayó y El Sadar se encogió en un mar de lágrimas, pero un pálpito se dejó escuchar de la nada. Dos años más tarde, mañana, El Sadar será de nuevo una fiesta. A cuatro pálpitos de volver a Primera con los mimbres que nunca debieron de ser denegados en este club. A cuatro latigazos de dar carpetazo a una presunta gestión fatal que terminó incrustando astillas imposibiltando la respiración de un club inocente. A cuatro sonrisas de poder gritar gol en la máxima categoría de la mano de Tajonar, de unos señores comprometidos, de un entrenador que daría la vida por Osasuna, de unos trabajadores que trabajan a destajo por y para este club y de una Junta Directiva que progresa adecuadamente.  A cuatro revoluciones de poder volver a vibrar con todos y por todos los que sienten y sintieron a Osasuna.

Señores rojillos, a cuatro metros bajo el cielo. Osasuna es un club pequeño, pero con galones y Osasuna jamás morirá. Osasuna es sentimiento y los sentimientos, sentimientos son. ¡Vamos rojos!

8 comentarios:

  1. En Vitoria ya sabemos que debemos reservar dos lunes de fiesta para pasar la resaca tras nuestros enfrentamientos ligueros... ¡no tenemos dudas de que lo vais a lograr! Aupa, Rojillos!!!

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    1. Muchas gracias y enhorabuena por el ascenso!! Empujad con nosotros!!

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  2. Enorme artículo Pablo!!! Si algo queda claro en este final de Liga, es que el equipo ha llegado fuerte en todos los sentidos, más allá de resultados conseguidos. Hay que salir con todo, sin faroles, por ello apostaremos #TodoAlRojo !!!

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