Buenos días señores rojillos, a tiempo. Sí, a tiempo. Es de sabios reconocer "una cagadita" que venía repitiéndose. Mejor comerse a tiempo un buñuelo de la abuela en Navidad que terminar sin habla por la textura del turrón. Mejor salir a tiempo de casa, no vaya a ser que la suegra te esté esperando con los trombones de guerra en Nochebuena. Mejor preparar a tiempo los regalos, no vaya a ser que te bajen la persiana de la tienda. Mejor salir a tiempo de casa, no vaya a ser que te toque la sexta fila en la Cabalgata. Mejor jugar con un lateral largo si no tienes extremos, no vaya a ser que te pase lo que le pasó a Osasuna ayer en la primera parte.
Osasuna salió con lo mismo en mente que frente al Bilbao Athletic, pero con la diferencia de que Martín estaba "cual pajarito" en lo alto. Siempre se ha dicho que desde la tranquilidad de la grada todo se ve mejor. En si, no por la tranquilidad, sino por el parador táctico que significa. Los rojillos sacaban el balón desde atrás de vez en cuando, pero el bloqueo era máximo y rápidamente los de Arrasate recuperaban el balón. No era de recibo ver a Unai García ejerciendo de extremo en un par de jugadas o que tanto Merino como Mesa llegaran a la zona de tres cuartos de campo y movieran la cabeza como perdices en Albacete. Sin más pena que gloria, Nauzet se vistió de San Fermín y Osasuna necesitaba una buena ración de torreznos en el descanso. ¡Aitor Buñuel por Jordan Lotiés! Así fue, y 1-3. 3 puntos, 3 golazos, a 3 del líder y 3 alegrías para cerrar un año rojillo para el olvido, pero en el que claramente la emoción y la existencia de nuestro club revivieron. ¡Ah! Y una especial mención al estandarte Nino. Gracias a él ganamos en la segunda línea y el primer y tercer gol lo ilustran con el cántico que más nos gusta.
Señores rojillos, muchos detalles a pulir y que ayer se hicieron notorios como la ausencia de un doble pivote, donde nos quedamos sin calcetines en más de una ocasión, y la necesidad de un lateral largo para evitar el bloqueo en la sala de máquinas. A mi modo de ver, esta última lección ya está aprendida y apuesto por la titularidad de Aitor. Osasuna entrega su balance tercero y con una memoria plagada de recuerdos como los de Sabadell. Próxima parada, Nástic.
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