Osasuna cada jornada baja un puesto más en la clasificación. Sin embargo, ayer esa bajada no fue con las sensaciones y me uno a la afirmación de Ziganda en rueda de prensa, "Osasuna está volviendo a sus orígenes". Por supuesto que si, pero yo lo matizo un poco más haciendo alusión a José García. Osasuna no está volviendo sólo a sus orígenes de su historia sino a los de la actual temporada. Un equipo capaz de mover a la afición y al rival por sentimiento y no por táctica.
Osasuna salió con un 5-1-2-2 con agresividad ofensiva creando más de un quebradero de cabeza a los cachorros. A pesar de ello, los del "Cuco" cuando tocaban el balón lo hacían con criterio poniendo entre las cuerdas a un solitario Mikel Merino. No termino de ver ni a Lotiés ni a Oier, y sinceramente pienso que Martín echa mucho de menos a Tano. Para mí indiscutible si seguimos con cinco atrás. Y si nos vamos a dedicar a este oficio es necesaria la entrada de un lateral largo como puede ser Aitor Buñuel por la derecha con el fin de que nuestras bandas no queden sustancialmente moribundas en ataque. Y en términos defensivos más de lo mismo, y sino vean la endeblez defensiva de Oier que conlleva el 0-1 de Unai. Si me cambio de ala me encuentro con un lateral distinto a Oier y más parecido a Aitor (salvando las distancias), que a pesar de no ser su posición merece un gran reconocimiento, el señor Javier Flaño.
La sala de máquinas de Osasuna ni echa humo ni está estropeada ni está en desuso ni necesita reparación. Parece ser que todo suena como el curso limpio del Urederra, pero no lo es. Si no echa humo es porque sólo hay uno que la hace funcionar y lógicamente uno sólo no puede. Merino no puede con todo y ahí nos matan. Por eso, mi defensa de cuatro "marcianos". Creo que sacando a un jugador de atrás nos permite meter un doble pivote sin necesidad de quitar los dientes de arriba. En definitiva, ganar presencia y oxidar la sala de máquinas del rival.
Roberto Torres y José García estuvieron correctos. El primero cayó más a banda, pero demostró que con esfuerzo también puede salvar esa posición. Y en cuanto al segundo, me sorprendió demasiado. Creo que puede sustituir a Roberto en Soria.
Para terminar, si que podemos hablar de mala suerte, pero también seríamos un poco injustos. Se buscó el gol y delante estaba el colista aunque con un gran portero, Remiro. Navarro, por cierto.
Señores rojillos, un equipo sin gol es como un domingo sin sol. No sé que pasará en Soria, pero tal vez necesitemos unas vacaciones anticipadas. Nos mantenemos en playoff, pero... ¡Venga! Próxima parada, Los Pajaritos.
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