domingo, 24 de abril de 2016

Mirada al comienzo

Todo estaba preparado tras una renqueante racha de empates que llevaron a Osasuna hasta la novena posición. Cambio en los repartidores de cartas y mirada al comienzo. Una mirada al comienzo con un 5-1-2-2 donde Oier y Roberto Torres ahogaron al rival e irrumpieron en su zona de creación durante las primeras jornadas. Álvaro Rubio desapareció y el Valladolid se volvió inocente, muy inocente.

La previsibilidad se quedó huérfana, aunque no toda la especulación se esfumó de un bandazo. ¿Por qué? Es muy simple ver que Pučko vive, anda y corre saturado por el exceso de metros por recorrer. Martín insiste en su idea de los cinco defensas, pero se equivoca en las sofisticadas cartas a repartir. Para nuestro buen recaudo, Tano jugó muy pegado al esloveno y pudo demostrar al igual que Oier en el centro del campo y al igual que Nino en la delantera que la filosofía del "uno para todos y todos para uno" en Osasuna es el undécimo mandamiento.

La presión de Oier y Torres fue un flashback alentador e impedió el paso desengrasado del equipo de Portugal. Esta presión a la salida de balón estuvo detallada por las glosas de Mikel Merino por detrás. Todo ello provocó que Osasuna jugara más abierto y que Javier Flaño estuviera "hipotecado" en tres cuartos de campo. En este final de temporada viendo el resto de equipos, las incorporaciones y las superioridades en ataque van a ser definitivas por el más que probable "miedo a perder" que puede explosionar. Una nueva subida de Javier con centro incluido terminó en un gol a lo "Van Persie" de Nino. Éste volvió a ejercer de aguador y presionó como nadie la salida de balón de los centrales y los laterales. Lo más positivo es que no se cansa con treinta y cinco piedras encima. No obstante, una presión que debió de ser de cuatro, se quedó a medio a camino. Juzguen ustedes mismos.

Los cambios fueron más que acertados y el oxígeno de Merino o la saturación de Pučko lo agradecieron. La transformación a un 5-4-1 con un Manuel Sánchez ocupando más parcela de campo y el desplazamiento de Oier a la defensa permitieron a Osasuna ser más compacto en concepto. Álex Berenguer cayó a banda, con Nino como única referencia, y puso en más de un "fregado" a Chica. La salida de Urko Vera del campo complicó un poco la vida a Nino ya que hay que reconocer que el almeriense aprovecha los espacios que le deja el de Barakaldo. A mi juicio, creo que la simbiosis y la conexión en la delantera hay que buscarla más, y si se encuentra, Osasuna será un auténtico perro mordedor en este tramo final.

Señores rojillos, Oier y Torres por delante de Merino provocan una mirada al comienzo, y si algo me deja este partido, a parte de tres puntos importantísimos, es que en cada línea tenemos a un mosquetero -Tano, Oier y Nino-, y que hoy también tuvimos a D'Artagnan en el banquillo. Próxima parada, Alcorcón.


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