Toda historia merece un contexto histórico oportuno y toda historia merece ser esclava de su pasado positivamente. Saben hasta en Albarracín de dónde venimos y saben hasta en Tomelloso que hace un año los rojillos hubiéramos firmado al borde de la desaparición estar hoy a dos puntos de la promoción. La historia actual de Osasuna merece su contexto histórico, pero no merece ser esclava negativamente de su pasado.
Los errores en esta historia llamada fútbol no deben ni taparse, ni coleccionarse en un baúl apartado fingiendo que aquí no pasa nada. El lodo pesa y resta ambición. La historia de tener a ocho equipos por encima se produce por dejar las cosas para última hora y por desperdiciar oportunidades dependiendo de los rivales. La temporada de Osasuna es extraordinaria, pero arcaica. Para mí está empañada por la insistencia en experimentos evitables y que resultan desesperantes de lo previsibles que son sobre el campo.
Hoy, ante el Mallorca, la previsibilidad con Oier y Javier en los carriles dotó a Osasuna de lo contrario que requería el partido. El estatismo aborrecedor no suele desembocar en buen puerto. Si estamos dispuestos a acumular hombres en una posición, que sea en el centro del campo, y no me sirve que sin Merino nuestro medio no juega. La inmovilidad repetitiva jornada tras jornada de dos carrileros inexistentes nos merma y afecta a nuestro acierto de cara a gol. Si atacas con cuatro como hoy, en lugar de con seis, ¿crearás más ocasiones de gol? En muchas fases del partido, Osasuna no pasó del centro del campo y este conservadurismo nos aleja de un objetivo que no fue anunciado por nosotros.
Obviamente, si el objetivo se anuncia, ese es el objetivo aunque sea nuevo y diferente al anterior. ¡Encima exquisito y al alcance de la mano! Creo que me entienden. El equipo de Martín no pasó apuros en una isla inexpugnable desde hace diez años, y eso es por culpa de una gran colocación y ocupación racional de campo acertada de Manuel Sánchez. La actuación de Tano no merece menos ya que se está convirtiendo en el mejor central de Osasuna, a mi modo de ver, de esta segunda vuelta ya que David García parece que tiene la cabeza más fuera que dentro de los partidos. Roberto Torres estuvo apagado y espero que la sinfonía translúcida del de Arre se moje y quede transparente cuánto antes. Tal vez sea el sistema.
Finalmente, resaltar una vez más la actuación de Álex Berenguer, esa gacela que tiene que luchar injustamente más sola que la una contra Pinto y Valdemoro con el fin de crear una ocasión de peligro en medio de una huérfana desesperación. Y a este asunto voy yo, si Álex lo consigue con todos los impedimentos posibles, ¿cómo hubiera jugado Osasuna con cuatro defensas y dos bandas marcadas y verticales? Su acompañante no se quedó lejos de merecimiento, pero las ayudas y los auxilios de Nino que desatascan al equipo de un parón irritante son más que conocidos. ¡Ah! ¿Qué sentido tiene el cambio de Álex por Kodro? Sinceramente, creo que faltando más de un cuarto de hora es un verdadero suicidio en ataque.
Señores rojillos, una historia de 50 puntos. Yo creo en Osasuna y en Martín, pero también creo que se han cometido muchos fallos en los que ya se tenía la debida experiencia. Nos seguimos desinflando y hay que encontrar el hinchador cuánto antes. Las dinámicas marcan estados de ánimo, puede ser, pero si diseccionamos nuestra segunda vuelta estamos en números rojos y estos factores nos han ido alejando de nuestro queridísimo ático. En resumidas cuentas, no me afirmes que ganando nueve partidos subimos, si me deslumbras con más arcaismo en polvo. Próxima parada, Valladolid.

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