domingo, 19 de noviembre de 2017

El dilema del prisionero

El dilema del prisionero es un problema fundamental de la teoría de juegos que muestra que dos personas pueden no cooperar incluso si ello va en contra del interés de ambas. Osasuna es prisionero de su propio dilema y hoy más que nunca era un partido para la cooperación con un pivote más en el centro del campo. Atacar con tres delanteros y jugar sin ningún hombre destructor o, mejor dicho, de compensación no significa tener más ocasiones o acercarte más a la portería rival. Al contrario, muchas veces puede ser contraproducente. La dinámica de Osasuna me preocupa desde el día del empate ante el Barcelona B porque la previsibilidad es abismal.

Algo hay que cambiar porque es muy simple bloquear a uno de los dos pivotes de Osasuna para decapitar las opciones de creación por lo sano. La necesidad de aprovechar a un hombre determinante como Fran Mérida es una urgencia. Sí, lo necesario ya se ha convertido en urgente. Hoy, ante un centro del campo tan agresivo, en el buen sentido de la palabra, con Errasti como pivote fijo y Toribio-Dorca en la presión, Diego debió alinear a un hombre más con un doble objetivo: hacer frente a la presión acertada del Alcorcón y liberar a Lucas y Fran para la creación. Las fases de ataque no existieron prácticamente. Osasuna fue prisionero de su propia cárcel abusando a veces del pelotazo sin criterio. ¡Qué casualidad! Fran solo en dos ocasiones y dos goles desde la frontal del área. Esto es a lo que me refiero, la consecución de su libertad será nuestra victoria.

Respecto al tema del famoso lateral derecho, pienso que al Alcorcón había que exigirle con profundidad y velocidad por fuera y, sobretodo, por las características de sus laterales. Si tomas la decisión de alinear a Sebas Coris no plantees una línea de cuatro porque en este caso, a mi modo de ver, tanto Javier como Aitor tienen un mayor rigor defensivo. Lo que sí está claro es que Lillo es clave en esta posición. Jugar con un 5-4-1 con Clerc y Sebas podría haber sido una alternativa más interesante porque juegas con un hombre más en la media y eres profundo por fuera con dos carrileros. Aún así, cada vez que veo a este equipo pienso en un 4-2-3-1 con Fausto o Arzura junto a un medio de ida y vuelta como Lucas Torró. Insisto, la previsibilidad hunde a Osasuna y hay que buscar la libertad de Fran para la correcta llegada y asociación con Roberto Torres. 

Señores rojillos, el dilema del prisionero. Por cierto, no duden en que la falta del tercer gol en contra nunca hay que hacerla y que Sebas Coris termina por coronar un partido desacertado, sobretodo a sus espaldas. Del prisionero al pescador, sí. ¿Por qué? Porque nuestro prisionero debe ser el pescador constante de los dos goles a favor y no un pescador de urgencia ante la escasez de alimento. Queda mucha temporada y las cosas cambiarán. Ni el Huesca lo ganará todo ni el Lorca, por decir un equipo, se quedará en descenso todas las jornadas. Bravo por este Alcorcón de Julio Velázquez. Próxima parada, el Anxo Carro de Lugo.

1 comentario:

  1. ¿este comentario, que lo suscribo totalmente, ya se lo mandas o envías al entrenador?. Es que nos dejó el domingo a todos descolocados y pesimistas con esa actuación suya que fabricó la derrota. Yo no entendía ni entiendo nada...

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