Como socio de Osasuna, esta temporada está siendo más farmacéutica que deportiva. Muy a nuestro favor la sanidad económica está garantizada y, a priori, la seguiridad jurídica no está como para las dos orejas y el rabo, pero casi. La partida abierta del presunto delito fiscal es la que me suscita una duda húmeda y monótona, casi tan fresca como la preocupación del vacío de poder que puede darse. Tal vez, nos estemos tirando dardos los unos a los otros como dijo Luis Sabalza, pero yo lo único que quiero es el bien para Osasuna como un buen queso suave de "tête de moine".
La cabeza de Osasuna está en juego, y un partido amistoso o la simple soberanía de la Asamblea de socios compromisarios podrían ser parámetros evidentes para evitar la figura del caballero sin cabeza. Como bien explicó un posible candidato a la presidencia de Osasuna, la autonomía y la transparencia deben ser como el "ora et labora" para los monjes. No obstante, creo que estos valores como la deliberación, el consenso o el compromiso al cumplimiento, ahora mismo, son ligeras utopías que no deberían serlo, y más hablando desde la posición en la que nos encontramos, un club de socios. Si nos paramos a pensar, nadie ni ningún estatuto ata en firme a fondos de inversión capaces de ver en Osasuna una mofeta de la cual aprovecharse a pesar de su actual mal olor. Esto me preocupa y me lleva a compararme con Barcelona, Real Madrid y Athletic con un presupuesto y una esteuctura mucho mayores que la nuestra.
Respecto al roscón deportivo, cada noche mi almohada y yo tenemos más claro que Osasuna no es un equipo, sino un "grupo" que, a posteriori, en el único momento que pareció que comenzaba a encontrarse, a pesar de los puntos, fue con Enrique Martín Monreal. Pero, no nos engañenos, esta plantilla no está trabajada y lo que vi ayer en Vitoria se acercó y mucho a lo de San Mamés. Tal vez, y digo tal vez, un simple movimiento del pivote defensivo entre los tres centrales en el momento de la subida de los carrileros hubiera sido suficiente para asegurar las cuerdas defensivas sin la mecesidad de comprar ni nueces ni mosquetones. A mi modo de ver, Osasuna no puede permitirse jugar con dos delanteros como si estuviéramos en el bingo más barato pidiendo cartones de dos en dos. En palabras de telefonía, un 5-4-1 transformable en un 4-1-4-1 en fase de ataque que podría brindar a Osasuna de un mayor equilibrio. Simplemente, es una idea táctica, seguro que ustedes tienen un árbol genealógico distinto. No me gustaría terminar esta pincelada sin citar a un hombre comprometido como Oriol Riera que tras el gol en Mendizorroza de Álex Berenguer no dudó en crear equipo desde el banquillo, incluyendo a Vasilejvic, saltándose las duras reglas del "grupo". Osasuna debe valerse de este tipo de jugadores que, a pesar de ser navarros, muchas veces parecen de la calle Mercaderes de Pamplona o de la calle Mayor de Olite. La verdad es que esta temporada el ejemplo más claro está en la "tienza" de al lado, su dependiente llamado Fausto y sus aprendices han de llevar las señas de Tajonar.
Señores rojillos, todo lo que os cuento es para construir osasunsino, mejorarlo, modernizarlo, unirlo y cohesionarlo entre todos, porque, ahora me dirijo a ti, Osasuna, nunca afirmaré algo que no sea por tu bien, y aunque quede un poco romántico y estemos en tiempo de procesiones y de monas de Pascua, he de decirte que te quiero. Próxima parada, Leganés.
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