Todo. ¿Todo? Sí. Ninguno de verdad, o tal vez, muy pocos pensaban que Osasuna iba a elevarnos la temperatura hasta un punto de provocarnos, primero, una sensación desértica y feliz, y pocos minutos después, un escalofrío polar y triste. ¿Tan triste? No lo creo.
Osasuna y el 5-1-2-2 de Martín bloqueó lo que realmente había que colapsar. En primer lugar, la omnipresencia de Emaná. En segundo lugar, dificultar las internadas por banda izquierda de Naranjo. Y en tercer lugar, dilatar las llegadas de segunda línea provocadas por la seguridad y el músculo de uno que no iba a estar, Madinda. Este partido pedía poblar el medio y Martín tomó una de las mejores opciones. Alojar a Manuel Sánchez en el medio formando un triángulo exótico con Torres y Merino por delante fue todo un acierto. No obstante, yo hubiera apostado por un triángulo más adyacente y con Merino más cerca de Manuel sin dejar de lado la mejor presión de la temporada junto a la de Valladolid. Es más, ¿esto tenía una doble intención? Múltiple, diría yo.
La forastera población en la media favoreció la libertad de Nino y Miguel de las Cuevas arriba, pero fue tan atenuada su presencia que la verticalidad ofensiva se escurrió. Sin embargo, sin verticalidad ofensiva en punta, hay soldadura defensiva. Todo no se puede, y tanto Javier como Oier desenterraron todo lo que atesoraban con la finalidad de guarecerse bajo el kimono de carrileros y mitigar los desdoblamientos de Iago Bouzón y, en mayor medida, de Mossa. Lo que tengo muy claro es que si Osasuna tuviera medio Sergio León, medio Toché o medio David Rodríguez ya estábamos en Primera.
Osasuna bisbiseaba, cuchicheaba y hasta llegó a provocar el runrún en una grada que no lo ha pasado tan mal en toda la temporada. Y con esto me quedo, señores y señoras. Rojillos y rojillas, no me quedo con más. Sólo un gol de falta suculento y fatal provocó el desierto de hielo en las Bardenas, y echó al traste un trabajo con adjetivos impronunciables. El hielo sólo lo marchita el calor, y siguiendo esta antítesis me reservo un poco, pero lo digo todo. Estoy cabreado porque parece ser que la reserva de energía no está tan oxidada como parecía. ¿Ponferradina? ¿Bilbao? Allí se quedaron. Ahora, sólo nos queda coger el telesilla y asaltar la pista oscense para mantener viva la llama.
Señores rojillos, ¿qué nos merecemos? Visto lo visto ayer, tengo una sensación muy positiva. El ascenso directo ya se ha escabullido, pero veo a Osasuna muy fuerte de cara al final. El intervalo más complicado lo intuyo ahora, Huesca y Oviedo. Si Osasuna llega al playoff, estoy convencido de que tenemos más posibilidades que los otros cinco. Insisto, no se pongan tristes, y quiénes digan que los fichajes de Manuel y Miguel no valen, que recapaciten.

¡Buen artículo como siempre! Las impresiones en este partido creo que las compartimos el 95% de osasunistas. Sí, se perdió, pero la actitud con la que se afrontó el partido, la solidez atrás y el control del centro del campo, para mí dijeron mucho más que el resultado. Sobre todo lo primero, la actitud. Este partido me recordó mucho al de Almería a domicilio en la primera vuelta, tristemente con el mismo desenlace. Una sensación rara, sin duda. Por otro lado salí bastante más encabronado de los empates ante Bilbao Athletic y Ponferradina en partidos con efecto similar a varios chutes de anestesia. Un equipo puede estar limitado en muchos sentidos, pero no se le puede permitir una falta de actitud.
ResponderEliminarOtro aspecto que me sorprendió para bien fue el derroche físico que hizo el equipo. Me pareció por momentos que en ese aspecto estuvimos un punto por encima del rival, y digo que me sorprendía, porque hará unos pocos partidos que parecía que nada acompañaba, ni el físico ni la actitud. Creo que en ese sentido podemos llegar reforzados al final si bien es cierto, que los playoff son competición al margen, donde gana el mejor de la eliminatoria, y no el que mejor lo ha hecho en la Liga. Aun así, las sensaciones son importantes, y si acompañan, tanto mejor.
Obviamente el punto negativo a este partido es, por supuesto la derrota y unido a ello, la falta de pegada. Y como bien decías Pablo, hace falta algo como el comer ya no solo arriba, sino pensar en las opciones y oportunidades para cubrir la baja importante de Merino en el centro del campo.
Ahora nos vienen dos auténticas finales, tanto con el Huesca como en Oviedo. El objetivo no es otro que los playoff y hay que amarrar los puntos como sea, ante dos buenos equipos. El Huesca es un equipo que creo que llega a Pamplona muy reforzado moralmente y a nivel de equipo merced a los resultados de los últimos partidos. Y el Oviedo creo que es un poco la antítesis, el diseño de un equipazo que ha llegado mermado al final, aun así, muy peligroso y probablemente con ganas de querer hacer algún ajuste de cuentas. Tenemos dos partidos, dos finales para acercarnos al playoff y a primera. Es hora de apostar #TodoAlRojo!
Ahora nos vienen dos auténticas finales, tanto con el Huesca como en Oviedo. Esta afirmación es la que me da miedo. Tras todo lo que he visto y vi en Tarragona, estoy convencido que en el playoff tenemos muchas posibilidades. Pero, primero vamos a cenar hoy, y ya veremos que desayunamos mañana. Un abrazo Enrique !
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